Así lo manifestó en un diálogo exclusivo con Prensa Latina, durante
el cual habló sobre los obstáculos a su gestión y a otros temas.
El mandatario citó una reciente encuesta que le asignó 67% de
aprobación ciudadana y 72% de aval a su Gobierno, y advirtió que con
tal apoyo "no podrán amedrentarnos".
El pasado 20 de julio, además, dos millones de manifestantes de La
Paz y el vecino municipio de El Alto rechazaron una campaña
regionalista y conservadora para trasladar la sede del Gobierno a la
sureña ciudad de Sucre, capital histórica de Bolivia. Esa pretensión,
según diversas denuncias, forma parte de una ofensiva para debilitar
al Gobierno y frustrar la Asamblea Constituyente instalada el año
pasado.
Aseguró además que "hay una conspiración en marcha y es una
conspiración interna y externa". Entre los indicios del complot apuntó
que el embajador norteamericano en La Paz pasa 12 días al mes en Santa
Cruz, ciudad del oriente del país cuya élite política encabeza la
oposición, reemplazando a los partidos de derecha. "Habría que
preguntarse qué hace allí", precisó el mandatario.
Más recientemente, una joven norteamericana, ligada a la sede
diplomática de ese país, fue detenida cuando ingresaba a Bolivia con
500 proyectiles en su valija.
Ante ello, Morales insiste: "Tenemos, sin embargo, el apoyo del
pueblo, la gente nos brinda su cariño y nos aplaude, quiere justicia y
paz".