El funcionamiento de estaciones biológicas destinadas a la
preservación de las áreas protegidas en Ciego de Ávila es una muestra
de que Cuba promueve y desarrolla una política en favor de un medio
ambiente sano.
Este programa, ejecutado por la empresa nacional para la
conservación de la flora y la fauna en la provincia avileña, facilita
el cuidado, durante las 24 horas del día, de los ecosistemas tan
expuestos al uso irracional.
Actualmente existen seis de estos locales ubicados en la reserva
ecológica centro-oeste Cayo Coco, los cayos Largo y Calabaza, La Loma
de Cunagua y El Venero, sitio este último donde habita una de las
mayores poblaciones de grullas en el país.
Luis Alfaro, director de la entidad en el territorio, explicó a la
AIN que estas instalaciones se convierten en fuentes de valiosas
informaciones, a la vez que facilitan la permanencia de científicos y
especialistas encargados de realizar estudios en esos lugares.
Para lo que resta de año está prevista otra estación biológica en
cayo Caballones, en Jardines de la Reina, zona al sur de Cuba que
mejor conserva sus recursos naturales.
En Ciego de Ávila se localiza el Gran Humedal del Norte, uno de los
seis sitios Ramsar del país y poseedor de playas de indudable belleza,
dunas, lagunas interiores y la primera y segunda mayores barreras
coralinas del mundo, así como grandes poblaciones de aves acuáticas.
También forman parte del patrimonio natural avileño Cunagua y cayos
de Ana María, dos de las 36 áreas protegidas que existen en el
territorio nacional.
Cunagua es considerada una de las más importantes por la
biodiversidad y condiciones paisajísticas, dado su valor en especies
endémicas, raras, vulnerables y amenazadas, en tanto cayos de Ana
María es rico en moluscos y allí desovan los cuatro tipos de quelonios
que existen en la Isla.