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El cambio viene por tuberías
La rehabilitación y la ampliación de redes hidráulicas
en cinco grandes ciudades, entre ellas Camagüey, eliminarán pérdidas
de agua, asegurarán conductoras y elevarán la calidad del servicio
Enrique Milanés León
El
agua que el pasado año se perdió en Camagüey es como si hubiese
desaparecido un embalse. La culpa no fue del cambio climático, que en
más de un sitio del planeta secuestra y devuelve sin aviso lagos
enteros, sino de las roturas, tendederas y otros inventos criollos que
ocasionan sustanciales fugas de agua en una red hidráulica vetusta y
sobrecargada.
Poco
a poco el agua llega a Bella Vista.
La sentencia no es exagerada. El 60% de la pérdida del líquido que
los especialistas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos
estiman se produjo —por el deterioro de tuberías, las redes no
oficiales y las afectaciones en las conductoras principales—,
significa que, de los 77 000 000 de metros cúbicos de agua destinados
a la población desde las fuentes, en el 2006 la provincia desaprovechó
alrededor de 46 200 000, cifra aproximada a la capacidad de la presa
Santa Ana. Así se "esfumó", a la vista de todos, el equivalente de un
embalse como ese.
NO ES UN REMIENDO A LA RED
Lo anterior no asombra. Las redes de la ciudad de Camagüey se
concibieron en el año 1906 y comenzaron a montarse en 1912. El primer
acueducto de la ciudad fue el de Pontezuela, construido en 1928 para
dar servicio a no más de 9 000 privilegiados, en tiempos de
conductoras de hierro fundido cuya durabilidad, estimada en 25 años,
fue extendida durante décadas, por fuerza y necesidad, al precio de
escapes del líquido y disgustos de los vecinos.
María
y Joel discuten a pie de obra el cumplimiento del programa.
La rehabilitación de las redes hidráulicas en la ciudad comienza a
revertir un panorama complejo. Al eliminar pérdidas y asegurar
conductoras, aumentará poco a poco la presión del agua en los puntos
más altos de Camagüey, elevará la calidad del servicio y creará
condiciones para ampliar la distribución en el futuro.
Irving de la Victoria Gómez, subdelegado de Recursos Hidráulicos en
la provincia, comenta que solo 225 000 de los 310 000 habitantes de la
ciudad reciben el líquido por redes fiables. El resto apela a
instalaciones improvisadas, sistemas de abasto independientes y otras
soluciones.
Grisel
siente que la Revolución le dio otra buena sorpresa.
Los trabajos comenzaron en mayo, pero según refiere María Sicardó
Pérez, directora del proyecto de redes de la Empresa de Proyectos e
Investigaciones Hidráulicas, los estudios previos se iniciaron en el
2001 con la participación de una veintena de especialistas.
En el periférico reparto Bella Vista arrancaron las mejoras como
parte de una estrategia de beneficios de norte a sur de la ciudad (de
las zonas más próximas a la fuente de bombeo en la Planta
Potabilizadora Cubano-Búlgara, a la parte meridional), con la idea de
sellar las fugas desde la punta del trasiego hasta el final,
propiciando que el agua "rescatada" llegue progresivamente a los
asentamientos distantes.
En cinco años serán sustituidos 93 kilómetros de tuberías y 123
kilómetros de tendederas, y establecidos 254 kilómetros de nuevas
autopistas líquidas, suficientes para brindar servicio regulado y
seguro a todos los habitantes de la ciudad, con alegrones mayúsculos a
los residentes en 47 repartos distantes del centro.
El último Día de los Padres hubo fiesta en el CDR 4 de la
circunscripción 74, en el reparto Bella Vista. Joel Plasencia Méndez,
ingeniero principal de la obra, cuenta que los vecinos,
espontáneamente, quisieron homenajear a las dos brigadas que hasta la
fecha han ejecutado 6,6 kilómetros de tubería y llevado el servicio a
904 familias urgidas de él.
"Hubo hasta comida criolla", relata el joven ingeniero apenas como
un pasaje de la acogida de los vecinos a esta acción que el Gobierno
Revolucionario emprende simultáneamente en las ciudades de La Habana,
Santiago de Cuba, Holguín, Las Tunas y Camagüey.
Durabilidad de
polietileno
Plasencia destaca la durabilidad de las tuberías de polietileno de
alta densidad que se emplean, fabricadas por empresas cubanas y con
vida útil estimada en más de cien años, y pondera además la modernidad
del arsenal técnico puesto en manos de los trabajadores: zanjeadoras,
equipos multipropósito, máquinas de termofusión y otros aseguramientos
valorados en más de un millón de dólares.
Hombres y recursos llevan, de manera pausada pero sostenida, buenas
noticias a las llaves hidráulicas de muchas viviendas. Pese a la muy
agradecida subida de los niveles de las presas camagüeyanas, nadie
olvida que durante la sequía más intensa los ciclos de suministro
podían ser lo mismo de cinco días que de un año y medio, según la
zona, ni que el agua en pipa fue el alivio de casi 80 000 habitantes
de la capital provincial.
Grisel Chávez Vasallo, quien vive en Bella Vista desde 1976,
también recuerda. Ella tenía dos sequías: la de la provincia y la de
las llaves de su casa. "Aquí el agua era inestable; yo cargaba de 15 a
20 cubos en los días más complicados, por eso ahora estoy tan contenta
con lo que hace la Revolución por mi comunidad. Ahora nos sentimos
felices: para la celebración por la sede del 26 tenemos más agua en
los tinajones".
Martí y el Moncada |