Actualizado 12:05 p.m. hora local

OTAN trata de disipar preocupaciones de
seguridad de Rusia

MOSCÚ, 24 de julio (PL).— El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), Jaap de Hoope Scheffer, intentó hoy disipar las preocupaciones de Rusia por el acercamiento a sus fronteras del bloque militar.

De Hoope Scheffer llamó a mantener el diálogo con Moscú, que anunció una moratoria a su participación en el Tratado de Armas Convencionales en Europa (FACE) hasta noviembre de 2008, cuando decidirá si lo abandona definitivamente.

"Ni Rusia, ni la OTAN, ni nadie quiere un regreso a la guerra fría", declaró el funcionario desde Londres, citado aquí por la agencia Itar-tass.

Para el secretario general de la alianza atlántica, es importante la cooperación bilateral en la lucha antiterrorista. Ambas partes también comparten la responsabilidad de enfrentar, afirma, a estados incumplidores del régimen de no proliferación.

Asimismo, estima que la única alternativa al diálogo en los nexos entre Bruselas y Moscú, seria la confrontación.

El dirigente de la alianza atlántica reiteró la posición de Occidente de que Rusia no debe preocuparse por el acercamiento de "la legalidad y la democracia" a sus fronteras, en alusión a la expansión al este del bloque militar.

Pero el Kremlin opina que con una correlación de fuerzas de tres contra uno y en ocasiones de seis contra uno, favorable a la OTAN en la zona donde debía funcionar el FACE, existen motivos para la preocupación y para la salida temporal de ese tratado.

En la misma capital británica, el ministro de Salud en la sombra del opositor Partido Conservador, Mike Penning, exigió al nuevo jefe de Gobierno laborista, Gordon Brown, rechazar de inmediato un acuerdo con la empresa Gazprom.

La compañía rusa debía firmar un contrato para suministrar gas al sistema nacional de salud británico, que dedica 200 millones de dólares al año a la compra de ese combustible y constituye un tema predilecto de política interna de los laboristas.

Penning vinculó su solicitud al enfriamiento de los nexos entre Moscú y Londres, después que intercambiaron expulsiones de diplomáticos, en medio de la negativa rusa a extraditar al empresario Andrei Lugovoi, acusado de asesinato por el Reino Unido.

El gobierno británico considera que Lugovoi estuvo implicado en la muerte, en noviembre de 2006, del teniente coronel del Servicio Federal de Seguridad ruso Alexander Litvinienko, a quien Londres le concedió asilo en 2000.

 

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