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Combatientes de la resistencia afgana atacaron a tropas de las Fuerzas
de Asistencia a la Seguridad (ISAF) en el este del territorio con
saldo de cuatro uniformados muertos y uno herido, según hoy informó
aquí un reporte militar.
De acuerdo con la ISAF, liderada por la OTAN, una caravana de
vehículos resultó incendiada, después de la explosión de una bomba
colocada al lado de la carretera, durante una operación de combate.
Sin embargo, como siempre acontece, el comunicado militar no
informó sobre la nacionalidad de las bajas ni la ubicación del
incidente, aunque en el este afgano se encuentran estacionados la
mayoría de los soldados de Estados Unidos.
Con anterioridad, se informó de la muerte la víspera de dos
soldados de la ISAF en el sur y el este del país, entre ellos uno
noruego.
Mientras, el Ministerio de Defensa indicó que las fuerzas conjuntas
afganas y extranjeras mataron más de tres docenas de sospechosos
rebeldes después de que una de su patrulla fuera atacada en Gorazon,
al sur de la provincia de Helmand.
Del otro lado, fuentes gubernamentales comunicaron a medios
informativos en Kabul que los secuestradores de los 23 ciudadanos
surcoreanos demandaron unos 100 mil dólares a cambio de posibilitar
que dichos rehenes hablen por teléfono con los mediadores de Seúl.
También exigieron mantener un diálogo directo con la delegación de
funcionarios de Surcorea que intenta conseguir la liberación de sus
ciudadanos, capturados el jueves último por los insurgentes en el sur
de Afganistán.
Ellos amenazaron con ejecutar a todos los secuestrados, entre los
que hay 18 mujeres, si el gobierno de Kabul no excarcela a un número
idéntico de insurgentes.