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— Centenares de miembros de la extrema derecha israelí permanecen hoy
atrincherados en un asentamiento en Cisjordania, de donde los
desalojaron en 2005 bajo el gobierno del entonces primer ministro
Ariel Sharon.
Lo que medios de prensa denominaron ocupación de Homesh, por el
nombre del antiguo asiento, a la acción ejecutada por esos ciudadanos.
Según los medios, tras las autoridades abandonar el sitio, llegaron
otros ciudadanos que al parecer trataron de establecer elementos
simbólicos allí.
Esos últimos trabajaron en los cimientos para construir una
sinagoga y levantar una torre de conmemoración por los dos años de
evacuación de ese asentamiento y de otros en territorio palestino.
En 2005, el primer ministro Sharon aplicó el plan de desconexión,
por el cual el gobierno evacuaría 21 enclaves en la Franja de Gaza y
cuatro en Cisjordania, como parte de un redimensionamiento de la
política de expansión territorial.
No obstante, la ultraderecha consideró que eso constituía una
traición a los principios del Gran Israel y crear una situación
política que favorecía a los palestinos en detrimento de los hebreos.
La extrema derecha se sintió víctima de la ingratitud de quienes
antes les emplearon con fines geoestratégicos, y después les volvían
las espaldas a sus necesidades laborales, viviendas y otras.
Para los palestinos, la decisión de Israel frenaba su desgaste
económico y político en tiempos en que se alentaba la idea de que con
un cambio de imagen podría insertarse en el Medio Oriente.