Cuatro décadas de ilustraciones en Gente Nueva

Sin palabras

SONIA SÁNCHEZ
sonia.sh@granma.cip.cu

"Una aventura insólita, el difícil arte de hacer poesía sin palabras" podría haber resultado la exposición gráfica propuesta el viernes último por la Editorial Gente Nueva, en los 40 años de su fundación.

Foto: ARNALDO SANTOSLa ilustración de libros para niños y jóvenes cuenta con una valiosa tradición en nuestro país.

Esa sugerente expresión, suscrita en el catálogo de la muestra, estuvo en la génesis de los preparativos de Sin palabras, visible en la galería de la Biblioteca Rubén Martínez Villena, del Centro Histórico de Ciudad de La Habana.

Justa, precisa, sin duda, fue la esencia de una iniciativa acariciada desde meses atrás por la dirección de ese sello que tan arduo trabajo ha desarrollado durante estas cuatro décadas para llevar a los niños y adolescentes cubanos lo mejor de la literatura para esas edades escrita en la Isla y a nivel internacional, en un mundo donde la desmedida comercialización hacen de la gráfica editorial un mercado irreconciliable con la auténtica cultura.

Leyendas del escenario editorial cubano y artistas noveles se dan la mano para ilustrar esas joyas de las letras, de innegable valía, aun cuando las difíciles coyunturas económicas atravesadas por el país han conspirado contra una mejor terminación del producto. Así aparecen nombres como los de Bladimir González, Nara Miranda, Duchi Man, Rita Gutiérrez, Yahilis Fonseca, Raúl Martínez Hernández, Arístides Hernández "Ares", Leonardo Cuervo, Yonniel Suárez López, Yussel Marín Gutiérrez, Yailín Pérez Zamora y Javier Dueñas Rodríguez.

Para resaltar esos aportes visuales se trató de preparar Sin palabras. Sin embargo, en la práctica, pesó más el propósito que el resultado. El mismo día de su apertura, señalada para las 2:00 p.m., unas pocas personas, entre ellas algunos de los expositores —sin presencia de algún representante oficial de la esfera, ni de autores de literatura para niños y jóvenes—, esperaron ansiosamente un largo lapso de tiempo sin la menor señal de arrancada.

Atmósfera desaliñada y escasa organicidad dañaron la estética de una muestra que debió tener una adecuada curaduría y la debida ambientación del escenario expositivo. Todo hecho como para pasar al olvido.

Por demás, faltaron nombres imprescindibles: Muñoz Bachs, Enrique Martínez, Roberto Fabelo (su Pinocho vale por mil), el joven Fabián Muñoz Díaz, París Volta, por citar algunos.

Alto reconocimiento merecen ilustradores que, sin reparar en otros estímulos mercantiles, aportan a Gente Nueva y otros sellos y publicaciones, lo más valioso de su creación artística. Pero solo quedó en las buenas intenciones... sin palabras.

 

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