Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Bayamo

Llevar con dignidad un nombre

Sara Sariol Sosa

Para los jóvenes granmenses que ubicaron los estudios militares como preferencia vocacional, ingresar a la escuela de Camilitos es mucho más que una meta. Hijos de hombres y mujeres con un lugar ganado en la memoria épica nacional, sienten hoy el primerísimo deber de parecerse a aquel cubano sencillo, cuyo probado arrojo lo llevó a convertirse en el Señor de la Vanguardia.

EXIGENCIA COMO PRINCIPIO

Alis, Jorge Luis y Diosvanis sitúan la disciplina y el orgullo como signos del estudiantado.

Con las Escuelas Militares Camilo Cienfuegos de Bayamo y de Manzanillo, inauguradas poco más de tres años atrás, el país completó los 17 centros de ese tipo, destinados a formar los futuros alumnos de los Centros de Enseñanza Militar de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

El hecho de ser los de más reciente incorporación a esa enseñanza, nacida por indicación del General de Ejército Raúl Castro Ruz el 23 de septiembre de 1966, impuso varios retos a los camilitos de esta provincia, entre ellos alcanzar a los homólogos con mejores resultados en la calidad del proceso educativo.

La Escuela Militar Camilo Cienfuegos de Bayamo se destaca en concursos nacionales.

La instalación bayamesa comienza a palpar los resultados de tal empeño. Este curso ganó cuatro primeros lugares en el concurso nacional de conocimientos, algo logrado por vez primera por un centro similar del oriente cubano, al tiempo de ubicarse como la tercera escuela en el país con mayor cantidad de alumnos ganadores.

Los planteles de enseñanza militar desarrollan el mismo programa del Ministerio de Educación para los preuniversitarios, con diferencia en un sistema evaluativo más específico, y exámenes de mayor rigor, diseñados a nivel ministerial. Esto determina una constante preocupación de alumnos y profesores por perfeccionar el aprendizaje.

Una fiesta de 15 para no olvidar.

Herly Montero Luciano, subdirector docente, asegura que los avances registrados son significativos, demostrados no solo con los premios en concurso, sino al haberse insertado por tres años en los operativos de la calidad de la enseñanza en franco ascenso.

Eso se debe —fundamenta Herly— a la cohesión del colectivo, tanto docentes y alumnos, como el mando y las organizaciones, preocupados porque el programa educativo funcione como un sistema al cual se inserta la formación de valores.

Algo a destacar —agregó— es la permanente superación profesional del claustro, por ejemplo, actualmente el 93,2% de los profesores cursan maestría en Ciencias de la Educación, y reciben otros cursos de idioma e informática, a los cuales se incorporaron también los oficiales de la dirección.

Otro elemento a favor es la disponibilidad de aulas y laboratorios para las diversas especialidades, gimnasio, polígono de preparación militar, áreas deportivas y otras con los recursos y condiciones adecuadas para el empeño de lograr bachilleres en ciencias y letras, con una sólida base de conocimientos, hábitos y habilidades que garanticen la continuidad de estudios en el nivel superior.

Según el criterio de varios estudiantes, hay una gran exigencia por el estudio, y al mismo tiempo poseen excelentes docentes, preocupados tanto por las asignaturas básicas como por preparar jóvenes más solidarios, con alto sentido patriótico y férrea disciplina.

La precadete Alis Cuza Vázquez dice haber tenido expectativas en cuanto al aprendizaje, pero comprobó que pueden salir con una preparación integral elevada.

Para el Camilito Jorge Luis González Cedeño, de onceno, los estudiantes de estos planteles militares llegan a tener tres cualidades esenciales: la disciplina, el respeto y el orgullo por llegar un día a ser oficiales de las FAR, y estar en la primera línea de combate para defender las conquistas de la Revolución.

Diosvanis Romero Varona, precadete, asegura que la escuela determina un cambio radical en la vida de los adolescentes matriculados en ella. "Estudiamos bastante, nos mantenemos muy bien informados en el orden político e ideológico, y tenemos la garantía de ser reconocidos al egresar, como jóvenes más amables, respetuosos, con ideas y convicciones propias".

En los Camilitos de Bayamo, no todo es estudio ni preparación física, aunque eso origina satisfacción en los muchachos. También hay tiempo organizado para la recreación y hasta las muchachas viven la experiencia de celebrar en colectivo sus 15 años.

RIGOR DESDE LA SELECCIÓN

El plantel bayamés incluye entre sus crecientes logros, una mayor participación en el evento Juvenil Martiano, Pedagogía, festivales deportivos y culturales, Taller regional de Cátedras Martianas, y otros de sociedades científicas.

Sus dirigentes aducen esos frutos a la rigurosa selección de los alumnos. La captación se realiza con un año y medio de antelación en 36 secundarias básicas de seis municipios granmenses, comprendidos en la antes llamada región del Cauto.

Los nuevos ingresos deben vencer comprobaciones de español, matemática e historia, poseer actitudes positivas y estar físicamente aptos para formarse como futuros oficiales.

La selección solo privilegia la capacidad, no la procedencia. De hecho un porciento elevado, de los recién captados para el venidero curso, por ejemplo, son hijos de obreros y campesinos, y hay en el grupo un incremento de hembras en relación con anteriores etapas.

Lo más importante es la vocación militar de los muchachos, y en Granma son muchos los jóvenes que manifiestan inclinación por esos estudios, que dan preferencia a las mejores tradiciones combativas de esta provincia.

 

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