Hugo Chávez y Daniel Ortega,
presidentes de Venezuela y Nicaragua, respectivamente, reiteraron hoy
aquí sus críticas al gobierno de Estados Unidos, y reafirmaron sus
posiciones antiimperialistas.
"Daniel y yo somos vacunas antiimperialistas", aseveró Chávez, en
una improvisada rueda de prensa en el hotel donde se aloja en esta
capital, antes de partir en unión de su homólogo nicaragüense a
inaugurar la construcción de una refinería financiada por Venezuela.
El mandatario venezolano negó tener algún tipo de ascendencia
política sobre Ortega, y denunció que ese es el mensaje que quiere
imponer el Imperio, a través de sus lacayos en el continente.
Yo sí soy mala influencia para el imperialismo, sentenció Chávez,
quien dijo que él y el líder sandinista, a quien conoció, dijo, en
diciembre de 1994 en La Habana, "nos influenciamos mutuamente" en la
moral.
Aquí se trata de un movimiento que se va a integrando con sus
particularidades, explicó el presidente venezolano, en alusión a la
Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el proyecto
integracionista que impulsan Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua.
Ortega, por su parte, acusó el presidente de Estados Unidos, George
W. Bush, de ser un tirano mundial, al haber pasado, recordó, por
encima del Consejo de Seguridad de la ONU y lanzar la agresión contra
Iraq, en 2003.
El líder sandinista, quien volvió a la presidencia de Nicaragua el
10 de enero pasado, señaló además que Bush se impuso como gobernante
de la nación norteña, tras robarle las elecciones al candidato
demócrata Al Gore en 2000, mediante un fraude electoral.