|
Descongelar el ahorro
Camagüey es hoy la provincia más destacada del país en el programa de
reducción de la demanda eléctrica en organismos altamente
consumidores. Un frigorífico de la ciudad se erige como ejemplo.
Enrique
Milanés León y Jorge luis Téllez ( fotos)
Al ingeniero Rolando Camalleres Alba, dirigente de la Empresa
Eléctrica de Camagüey, le place hablar sobre el trabajo de su sector:
mientras más argumentos, menos gasto de combustible. Esa pudiera ser
la tesis para explicar el favorable balance del programa de reducción
de la demanda en la provincia.
"El país se propuso disminuir la demanda en el sector estatal
—refiere Camalleres—, lo cual adquiere un significado especial en el
objetivo de no afectar a la población en el verano. Camagüey tenía un
plan de 153 MW y el actual es de 144 MW. Por su peso en el consumo de
energía, seleccionamos 62 centros socioeconómicos con los cuales
fijamos nueva demanda eléctrica para el llamado horario pico,
supervisada constantemente por los reguladores de carga de la
Organización Básica Eléctrica (OBE), y ya se ven los resultados."
 Las
cargas y descargas se hacen en el horario de la mañana, para “huirle”
al dañino calor que aumenta la fuga de temperatura de las cámaras.
En los poco más de 20 días de establecido el nuevo plan, Camagüey
promedia 138, 5 MW y resulta la provincia más destacada en la tarea.
El ahorro se ha reflejado en días de solo 122 MW, a pesar de que el
sector residencial representa el 63,5% del consumo territorial, de lo
cual se infiere el esfuerzo de las empresas para conseguir los
dividendos expuestos.
Camalleres reconoce a organismos como el frigorífico Stefan Borisov
Nicolov, la Empresa de Fertilizantes de Nuevitas, el Hotel Brisas y la
Fábrica de Tejas Infinitas, siempre cumplidores; pero señala a la
Empresa Azucarera Argentina, la fábrica de hielo de Vertientes y el
complejo arrocero Ruta Invasora como entidades que no siempre cerraron
bien el día.
LA EFICIENCIA EN CÁMARAS
Las cámaras del frigorífico Stefan Borisov Nicolov conservan en
perfecto estado el "producto" más valioso de estos tiempos: el ahorro.
Para garantizarlo, en la unidad funciona un programa establecido con
el conocimiento y la participación de los 86 trabajadores, garantes de
la conservación de importantes volúmenes de alimentos de varios
territorios y de semillas del plan de siembra en Camagüey.
Ángel Arrieta, especialista en refrigeración y climatización,
explica que lo realizado va más allá de las paradas en los horarios
pico (de mayor demanda) efectuadas sin violar los requerimientos de
refrigeración y congelación de los productos.
Ángel
Arrieta multiplica sus motivaciones para el ahorro.
"Hacemos los despachos y la recepción de mercancías por las mañanas
para evitar mayores pérdidas de frío en los momentos calurosos
—explicó el especialista— y agrupamos en las cámaras los productos con
características y demandas compatibles, de manera que no tengamos, en
consumo eléctrico, espacios subutilizados."
LA CARA BUENA DEL "NO SE PUEDE"
En el frigorífico no se acepta que funcionen equipos fuera de los
parámetros de eficiencia; por eso los técnicos velan por el estado de
compresores, bombas de agua, difusores y bombas de amoníaco. Tampoco
permiten las luces innecesarias cuando no despachan mercancías ni
autorizan cargar las baterías de los montacargas eléctricos, u operar
las bombas de agua si no es entre las 10 de la noche y las 6 de la
mañana.
El estímulo al ahorro de portadores energéticos puede incrementar
el salario en los trabajadores indirectos y mucho más en el caso de
los directos, además de la bonificación de la OBE a la empresa por
mantener el factor de potencia, lo cual es expresión del uso de la
energía con un respaldo económico concreto.
PLACA ESPECIAL PARA EL AHORRO
Leonardo Manzanillo Pérez, director del frigorífico, informó a
Granma que asegurar la conservación de alimentos de la canasta
básica, de programas sociales y de organismos priorizados en el
balance nacional, es el compromiso del colectivo.
Lograr ese propósito en una planta de 26 años requiere ingenio. Los
propios trabajadores reparan los equipos: la sustitución de una torre
de tiro forzado por otra autoventilada, de tiro natural, significó la
salida de funcionamiento de 32 motores de 1,3 kW/h cada uno, un
sensible ahorro al país.
En
el banco de capacitores los técnicos vigilan el cumplimiento de los
parámetros.
Con exigencias claras, el técnico en conservación Gabriel de la Hoz
chequea una descarga de productos. "Las medidas de ahorro no
significan afectar la calidad —aclara enseguida—; con frecuencia
comprobamos junto al cliente el estado de conservación; eso sí,
también somos rigurosos con los parámetros de temperatura a la hora de
recibirlos".
Motivaciones para el ahorro hay muchas, pero Ángel Arrieta, el
especialista fundador, muestra al reportero una muy especial: la placa
en la cual Fidel escribió, en su visita en marzo de 1987: "Un
magnífico e impresionante frigorífico con un excelente colectivo de
trabajadores". Concreto y estimulante, como suele ser, Raúl añadió
con su letra, un año después: "Estoy de acuerdo". |