El gobierno ecuatoriano mira hoy
hacia la Asamblea Constituyente como el mecanismo de solución de los
problemas del país, tras el rechazo del congreso unicameral a varias
resoluciones gubernamentales.
La negativa del órgano legislativo a aprobar el veto a la ley que
buscaba bajar las tasas de interés bancarias y la demanda de
inconstitucional de un decreto ejecutivo frenó las pretensiones de la
administración de impulsar cambios vía parlamento.
Tras su regreso la víspera a esta capital, el presidente de
Ecuador, Rafael Correa, quien realizó una gira por naciones europeas,
señaló que ahora está en manos de la Constituyente resolver ese y
otros temas.
Correa reiteró que tan pronto como se instale la Asamblea
solicitará la disolución del congreso, pues con ese órgano -dijo- "no
podemos ir a ningún lado".
Llamó asimismo al Contralor general, Carlos Pólit, y al Fiscal del
Estado, Jorge Germán, a investigar las actuaciones de los
parlamentarios que votaron en contra del proyecto gubernamental de
disminuir las tasas de interés bancarias.
Creo que hay la presunción de enriquecimiento ilícito y los
organismos de control deberían indagar las cuentas bancarias de los
legisladores, aseveró al recordar que presentó nombres de diputados
involucrados en este tipo de actos.
La Asamblea Constituyente, que deberá instalarse en octubre
próximo, será la encargada de elaborar una nueva carta magna, y de
reformar las instituciones del país.