Un total de 37 personas murieron a
causa de las inundaciones y avalanchas de lodo en el suroeste de
China, provocadas por las torrenciales lluvias, informó hoy el
Ministerio de Asuntos Civiles.
En el municipio especial de Chongqing, con 28 millones de
habitantes, las precipitaciones registraron 266,6 milímetros en menos
de 24 horas, la más alta cifra desde 1892, cuando se implantaron los
datos meteorológicos.
Las tormentas prácticamente no han dado tregua a las regiones del
sur y el este de China, y han provocado un verdadero desastre debido a
las crecidas de ríos, lagos y represas, con la destrucción de miles de
viviendas.
Se reportó que en la provincia de Anhui, donde las lluvias han
amainado la población está sufriendo los efectos de una sofocante ola
de calor, a pesar de que la gente prefiere las altas temperaturas
antes que las inundaciones.
De todas maneras, las crecidas continúan y las autoridades han
tenido que enviar a centenares de soldados para reforzar con sacos de
arena las orillas del lago Jiaogang, que amenaza con desbordarse.
El gran temor ahora es que con el agua estancada y el calor, más el
aumento de los mosquitos, se puedan desencadenar brotes epidémicos.