Un
total de 275 mexicanos han muerto este año en la frontera al tratar de
cruzar hacia Estados Unidos, lo que se podría convertir en el peor año
para los inmigrantes, denunció una comisión de la Cámara de Diputados
de México.
El secretario de la Comisión de Población, Fronteras y Asuntos
Migratorios de la Cámara Baja, Edmundo Ramírez, manifestó en un
comunicado que el 2007 será "el año negro de los migrantes" que
intentan cruzar la frontera norte de México.
A su juicio, es "inminente" que se supere la cifra máxima de 550
mexicanos muertos registrada en el 2006.
Para el diputado, los muertos contabilizados en el primer semestre
del año "rebasan" la tendencia que existía desde la década de los 90.
Según sus cifras, cada año 550 000 mexicanos abandonan el país en
busca de mejores oportunidades en EE.UU., pero insistió en que existe
una gran diferencia entre los datos de los fallecimientos que maneja
el gobierno y los que poseen las organizaciones civiles.
En este sentido, destacó que el año pasado la Secretaría de
Relaciones Exteriores registró 422 decesos, mientras que algunas
organizaciones no gubernamentales y casas de atención al migrante
situaron la cifra en 550 muertos.
Consideró que los planes del gobierno estadounidense para reforzar
la seguridad en la frontera mediante la construcción de un muro y la
adopción de nuevas tecnologías, como cámaras y sensores de movimiento
y calor, "traerán como resultado que el flujo migratorio se vaya a
regiones más inhóspitas, pero no lo reducirá".
Las medidas adoptadas por EE.UU. "ofenden", pero "es más humillante
que las autoridades mexicanas (...) hagan oídos sordos y vista ciega
ante un problema tan fuerte", indicó.
La Cancillería mexicana debería protestar más enérgicamente contra
las acciones estadounidenses en la frontera y enviar una carta "de
extrañamiento" a la Casa Blanca porque "con buenas intenciones y
actitudes sumisas no se resuelve nada", opinó.
Subrayó que en la región fronteriza entre EE.UU. y México se mueven
alrededor de 3 000 millones de dólares por concepto de tráfico ilegal
de personas, un negocio "muy atractivo y difícil de atacar", sostuvo.
(EFE)