Universidades de Florida

Adelanto del Plan Bush

Nicanor León Cotayo

A las universidades públicas de Florida les han reducido sus presupuestos y en lo venidero podrían incrementar aún más el costo de la matrícula y "congelar" la llegada de nuevos estudiantes.

Esas dos últimas medidas fueron acordadas por la junta que las supervisa y amenazan con cerrar las puertas a numerosos aspirantes a ingresar en los referidos planteles.

Determinar quiénes deben manejar el precio de estas ma-trículas conforma hoy allí una fuerte polémica que también involucra al ex senador Robert Graham, al parlamento estadual y al gobernador Charlie Crist.

Según The Miami Herald, integrantes de esa junta supervisora dijeron haber tomado esas drásticas medidas para evitar que las universidades de Florida "continuaran su declinación".

También reconocieron haberse quedado a la zaga de otros estados en cuanto a gastos del sector, "una situación que podría empeorar" bajo las nuevas disminuciones de fondos ordenadas por Crist.

Mark Rosemberg, presidente del Sistema de Universidades Estatales, señaló que un reciente corte presupuestario del 4% puede hacer más difícil a los estudiantes recibir las clases que necesitan para graduarse.

El Herald apuntó que la decisión adoptada por la referida junta supervisora "es la última en una guerra de ocho años" sobre el destino de las universidades públicas de Florida.

Una reciente ley del Gobernador incrementó el precio de la matrícula en mil dólares en cuatro años y eliminó las concedidas gratuitamente a estudiantes muy destacados.

Según la prensa, un joven paga allí como promedio 3 400 dólares por esa inscripción, pero en lo adelante aumenta en 300 dólares más, precisamente cuando los préstamos estudiantiles sufren un recargo mayor.

Los presidentes de las universidades públicas exigieron cobrar ese dinero extra con el pretexto de mejorar la docencia en esas instituciones.

Sus deficiencias se arrastran desde los niveles intermedios del sistema escolar, como por ejemplo este año, cuando 60 planteles del condado de Miami-Dade obtuvieron calificaciones de F y D.

Nadie puede entender que para sostener y remendar universidades de Florida sea indispensable herir aún más los bolsillos de sus ciudadanos.

Inaudito en un país donde, como dijo el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, desde que Bush ordenó a principios de año el envío de refuerzos a Iraq, ya han perdido más de 600 hombres e invertido más de 60 000 millones de dólares.

Razón tiene allí el aspirante presidencial demócrata Barack Obama, cuando afirma que les será muy difícil avanzar mientras invierten cada día decenas y decenas de millones de dólares en la guerra de Iraq.

Si ese dinero hubiese transitado por un rumbo constructivo, quizás no habría existido la denominada "guerra de ocho años" sobre el destino —aún incierto— de las universidades públicas de Florida.

El Plan Bush destinado a Cuba no disimula su objetivo: si lograsen atraparla de nuevo, le regalarían ese tipo de episodios para su nuevo modo de vida en libertad.

 

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