Una nueva cruzada teatral tiene lugar esta quincena, última del
mes de julio, en la cordillera de la provincia cubana de Pinar del
Río, convertida en auténtico escenario de intercambio público-actor,
oportunidad veraniega para los lugareños.
Sin dejar su entorno y ambiente específicos, gran parte de los
pobladores del área, diseminada por 12 de los 14 municipios del
territorio, disfrutarán de las presentaciones de la Brigada de
Instructores de Arte José Martí, juvenil conjunto unido a grupos
incluso fundadores del proyecto.
Se trata de las agrupaciones Titirivida, Alas, Caballito Blanco,
Nueva Línea, Rumbo, Oralidad y el Dúo Esparadrapo, cultores unos del
teatro para niños y otros del dirigido a los adultos, en pos de
satisfacer las exigencias de las diversas edades.
Para Evelyn Gómez, a cargo de la dirección de la Brigada José
Martí, la experiencia es muy motivadora, dado que se trabaja en
obras con escenografías sui géneris hechas en espacios abiertos,
aprovechados además en talleres, charlas y conferencias sobre temas
como los orígenes del teatro.
Si bien otras provincias de Cuba desarrollan actividades
similares, expertos apuntan a Pinar del Río como iniciadora allá por
los años 70 del siglo anterior cuando varios colectivos llevaron su
talento a los sitios más apartados de la cordillera de Guaniguanico,
que se divide en las Sierras de los Órganos y el Rosario.
Entonces, según la historia, muchas personas desconocían al
teatro de primera mano y aunque el proyecto enfrentó épocas de
estancamiento, fue retomado de modo oficial, tras su reorganización
por la actriz Silvia Domínguez.
En las montañas cubanas, el 18 por ciento de la geografía de la
nación, viven cerca de 720 mil personas, unas 50 mil de ellas se han
radicado en esas zonas durante las últimas décadas, a partir de la
mejoría notable en las condiciones de vida desde la salud, la
educación, la diversificación productiva, el deporte y la cultura.