La notable expansión del medio televisual en nuestro país, que
privilegia la conjunción de servicio público, transmisión de
conocimientos, promoción cultural y entretenimiento, no solo se
expresa en la apertura de nuevos centros emisores a escala
territorial, sino también, a partir de este verano, en la
transmisión continua de 24 horas por Cubavisión.
Por muchas razones esta última opción era necesaria, a fin de
cubrir expectativas de un segmento para nada despreciable de la
audiencia y, al mismo tiempo, ampliar las posibilidades de disfrute
de un medio que en nuestro caso constituye una de las vías de mayor
acceso al enriquecimiento espiritual.
Cabría, sin embargo, y a pesar de que la iniciativa apenas ha
rebasado su segunda semana, echar un vistazo a la distancia que
media entre los fundamentos conceptuales de la programación y sus
efectos reales.
En principio no es un desatino apelar a retransmisiones y
reposiciones en ese horario. La experiencia de la mayoría de las
televisoras públicas y privadas que ocupan 24 horas apunta a un
ínfimo porcentaje de novedades o estrenos en esa faja horaria, sobre
todo en el intervalo que va de las 2:00 a.m. al alba. Las dos
primeras horas de la madrugada, en canales europeos de cierta
solera, suelen acoger resúmenes informativos de la jornada,
reportajes especiales, tertulias (talk shows) y películas.
Hay otros, que en aras de cautivar de manera fácil a la audiencia y
atraer anunciantes a toda costa, apuestan por una llamada
"programación de adultos", que roza lo escandalosamente espectacular
o soez, y a veces desciende hasta la pornografía.
En nuestro caso, el arranque de la madrugada, casi siempre mucho
después de la medianoche debido a las extensiones, unas veces
justificadas, otras no, del horario nocturno habitual, está marcado
por la dilatada telenovela argentina Alas, poder y pasión, de
fuerte contenido dramático e intrigas sin cuento, con actores de
primera en ropajes demasiados malvados o ingenuos, según el guión. A
buena parte de los habaneros no les hace ninguna gracia, puesto que
el telecentro territorial exhibió la telenovela el otro día como
quien dice.
Las mayores dudas, no obstante, se generan a partir de lo que
sobreviene después del culebrón argentino, entre lunes y viernes: la
retransmisión casi mecánica del segmento nocturno precedente. No
está mal servir a una parte de la audiencia lo que se perdió pocas
horas atrás, pero sí reducir la madrugada a esa opción. Aun cuando
somos conscientes de las limitaciones de recursos, pudieran
contemplarse otras combinaciones, sobre la base de reponer series
temáticas (de ficción o no ficción), ciclos fílmicos y espacios
musicales adecuados a un horario que sugiere placidez y sosiego y no
elevados decibeles ni estridencias espectaculares. Y hasta sería
bueno analizar si es posible intercalar un talk show ameno e
inteligente. Insisto, no es tanto un problema de recursos, sino de
imaginación.
Para cumplir con un reclamo del público, la TV Cubana ha
reforzado la programación fílmica. Ya des-de antes del verano, Tele
Re-belde comenzó a programar, pa-ra todos los gustos, películas al
filo de la medianoche. Las ma-drugadas de los fines de semana por
Cubavisión contemplan repo-siciones de filmes de interés emi-tidos a
lo largo de la semana, una muy buena y agradecida idea.
El único lunar en estos loables empeños fue la proyección al
comienzo de la madrugada del último domingo de Rottweiler,
una película angloespañola, cruce nefasto de Cujo con Terminator,
que dio cabida increíblemente en nuestra pantalla doméstica al
llamado género gore, que exalta el morbo por la violencia, la
sangre y la exhibición de vísceras.