El congreso estadounidense
desarrolla una batalla legal para inculpar por desacato a una ex
funcionaria del gabinete presidencial que se negó a testificar por el
despido de ocho fiscales federales.
Un panel de la Cámara de Representantes rechazó la víspera, siete
votos contra cinco, que la antigua consejera de la Casa Blanca Harriet
Miers goce de inmunidad para testificar en un caso al que los
demócratas señalan connotaciones políticas, precisa el diario The
Washington Post.
Miers cumplió las órdenes del presidente George W. Bush, quien
cursó instrucciones similares de desacato a otros políticos ligados a
su administración y rechazó aceptar cualquier tipo de demanda al
respecto.
El representante legal del gabinete ejecutivo, Fred Fielding,
comunicó a los comités judiciales de ambas cámaras del Congreso que el
mandatario defenderá el derecho a la confidencialidad de sus
subordinados como algo indispensable para realizar sus deberes.
Los legisladores de la oposición sostienen que el Departamento de
Justicia se deshizo de algunos procuradores porque éstos se negaron a
colaborar con los republicanos antes de las últimas elecciones
parciales.
El ejecutivo defiende su derecho a despedir o contratar a los
funcionarios del gobierno a su conveniencia y refiere que el
parlamento magnificó el caso para manchar la imagen de la actual
administración.