Las presiones sobre el gobierno del
presidente estadounidense, George W. Bush, para una retirada de las
tropas de Iraq prosiguen hoy tras la aprobación en la Cámara de
Representantes de una iniciativa con ese fin.
Tras el veto de la Casa Blanca a planes anteriores, los demócratas
insisten en traer de vuelta las fuerzas militares desplegadas en el
estado árabe.
La víspera la Cámara aprobó 223 contra 201 una iniciativa que
demanda el retorno de las brigadas militares dentro de los próximos
120 días. El 1 de abril de 2008 sería la fecha límite para repatriar
la mayoría de los uniformados.
El plan sobre el que pudiera pronunciarse el Senado la semana
próxima estipula que en Iraq permanecería un número aún no definido de
soldados para supervisar operaciones de la policía y el Ejército
iraquíes.
La aprobación de la medida coincidió con un informe preliminar
presentado al Congreso que habla de resultados mixtos en el
cumplimiento de la nueva estrategia de guerra en la nación árabe y con
la persistente negativa de Bush a retirarse.
Al respecto, la oposición demócrata aseguró que el informe acentúa
la necesidad de un cambio de rumbo y de política en Iraq.
El líder de la mayoría en el Senado, el demócrata Harry Reid,
abundó en la necesidad de cambiar el rumbo ahora, no en septiembre, en
referencia al informe que el 15 de ese mes presentará el comandante
estadounidense en Iraq, general David Petraeus.
Sin embargo, Bush pide paciencia y sostiene que esperará hasta esa
fecha para tomar alguna decisión sobre la guerra.
También la presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata
Nancy Pelosi, fue crítica en sus pronunciamientos contra el
gobernante.
"Desde que el pasado mes de enero el presidente anunciara el
incremento de tropas en Iraq, hemos perdido casi 600 soldados
estadounidenses y hemos realizado un gasto de 60 mil millones de
dólares", ejemplificó.
Mientras en conferencia de prensa en la Casa Blanca, Bush insistió
en la posibilidad de éxito en Iraq, en contraposición al reiterado
reclamo del Congreso y la opinión pública para poner fin al conflicto.