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Gracias, Compay, por tu buena música

MARLENE MONTOYA

De no haberle jugado una mala pasada la enfermedad renal que padecía, todavía sonaría la guitarra de Compay Segundo y su voz alegraría los corazones de quienes gustan de la música tradicional cubana.

De origen muy humilde en su natal poblado marino de Siboney, en Santiago de Cuba, Francisco Repilado Muñoz nunca imaginó disfrutar tanto el éxito como en los últimos años de vida, en escenarios nacionales e internacionales.

Imborrables huellas dejó en la música universal Compay Segundo, seudónimo tomado cuando a finales de la década de los años 40 del pasado siglo hizo la segunda voz en el dúo Los Compadres, con Lorenzo Hierrezuelo.

Su vasta obra abarcó más de un centenar de composiciones y entre las más conocidas están El Chan Chan, El camisón de Pepa, Las mujeres de Mayarí, El cuarto de Tula, Francisco Guayabal y en particular Macusa, dedicada a una santiaguera a quien unió el amor siendo muy jóvenes.

En el ocaso de su vida mucho fue aclamado por el exitoso disco Buenavista Social Club, en el cual se unió a otros veteranos de la música cubana e incluso mereció un Premio Grammy.

Su fallecimiento conmovió al mundo el 14 de julio de 2003.Una vez, jocosamente, Compay Segundo manifestó: Espero llegar a los 100 años y pedir prórroga.

Infelizmente no se hizo realidad ese deseo y por ello familiares y amigos celebrarán en grande su centenario, el próximo 18 de noviembre, aunque los festejos arrancaron ya en su tierra natal ese día del 2006. (AIN)

 

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