El adiós al curso escolar 2006-2007 aporta a Cuba tres mil 817
maestros primarios, que se incorporarán en septiembre a las aulas para
continuar la revolución educacional, iniciada siete años atrás en ese
nivel y ya extendida a todo el sistema de enseñanza.
De cuánto espera y precisa la Patria de esos jóvenes y de los
muchos retos que han de enfrentar se habló, este martes en la Tribuna
Abierta Antimperialista José Martí, en el acto de graduación de las
escuelas de formación emergente de maestros primarios 8 de Octubre y
Revolución Húngara de 1919.
Los 691 egresados hoy forman parte de un contingente aún mayor de
dos mil 159 graduados este curso de las cinco escuelas de ese tipo con
que cuenta el país, no sólo en la capital, sino también en Ciego de
Ávila, La Habana y Cienfuegos, y a los cuales hay que sumar mil 658
preparados en los institutos pedagógicos.
Esta graduación es una fiesta para la educación, un paso más en la
indetenible obra cultural de la Revolución cubana y otra muestra del
compromiso de los jóvenes con su pueblo, con el futuro y el gran reto
de conquistar toda la justicia, destacó Tomasa Romero Espinosa,
viceministra de Educación.
Enfatizó que esta séptima promoción eleva a siete mil 029 la cifra
de maestros primarios aportados a la capital por los cursos de
formación emergente.
Crece la gran familia de los educadores y a ustedes corresponderá
llevar a cimas inimaginables la calidad del magisterio, señaló Tomasa
Romero y mencionó, entre las prioridades de los nuevos maestros, esa
atención integral y pormenorizada a cada alumno que está en la base
misma del modelo pedagógico que Cuba defiende y desarrolla.
Asistieron a la graduación Mirian Yanet Martín, miembro del Buró
Nacional de la Unión de Jóvenes Comunistas y presidenta de la
Organización de Pioneros José Martí, Rolando Forneiro, viceministro de
Educación, y Martha Hernández y María Teresa Ferrer, miembros del
Consejo de Estado de la República de Cuba.
De sus manos recibieron el título de habilitados como maestros
primarios los 26 graduados integrales de esta promoción en ambas
escuelas y dos de ellos, Roger Duthil y Anays Díaz, intervinieron en
el acto para asegurar, en nombre de todos, que estarán a la altura de
las profundas transformaciones que vive la escuela cubana.
Sabemos de nuestra inmensa responsabilidad, que va muchísimo más
allá de impartir clases y trasmitir conocimientos, que implica
inculcar valores y principios, sobre todo, a partir del ejemplo
personal y del apego al ideario martiano y a las enseñanzas del
Comandante en Jefe Fidel Castro, destacaron.
Por su parte, la Doctora Lázara Anaís Granado, directora de la
escuela Revolución Húngara de 1919, insistió en que para cada egresado
se abre un camino de superación constante, que deberá coronarse con el
éxito en sus estudios superiores y crecimiento como seres humanos.