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La visita privada que inició hoy a España el presidente ecuatoriano,
Rafael Correa, cumple importantes objetivos para el país andino, según
coinciden ambas partes.
Los temas migratorio y económico están en el centro de las
conversaciones que el joven mandatario andino tiene programadas
durante los casi cuatro días que estará en España, pues el próximo
sábado partirá a Milán.
Con su anfitrión José Luis Rodríguez Zapatero tratará mañana en el
Palacio de la Moncloa, sede del Gobierno, los asuntos migratorios en
lo que hay un particular interés debido a la importante colonia
ecuatoriana que ha crecido en casi medio millón de personas desde 1998
a la fecha.
Aunque fueron los más beneficiados con el plan de regularización
realizado por el gobierno de Rodríguez Zapatero, aún hay en España una
gran cantidad de ecuatorianos en situación irregular a pesar de que
los controles de inmigración son más estrictos.
La política oficial es impedir la llegada de inmigrantes sin
papeles, y el gobernante ha planteado que esa actividad debe
realizarse según las necesidades económicas del país y mediante
contrato laboral.
El presidente ecuatoriano tiene también previsto mantener diversos
encuentros con sus compatriotas en Madrid, Barcelona y Valencia, las
tres ciudades que visitará durante su estancia en España.
Pasado mañana, tras sus encuentros con el rey Juan Carlos y
Rodríguez Zapatero, el mandatario suramericano se desplazará el jueves
a Barcelona, donde visitará el buque escuela Guayas, de la Armada de
su país, y el viernes estará en Valencia.
En cuanto al tema económico, el visitante examinará con Rodríguez
Zapatero y otras autoridades oficiales el desarrollo de esas
relaciones y las formas de mejorarlas, aún cuando la balanza comercial
es favorable a Ecuador por cuarto año consecutivo.
Las exportaciones españolas al país andino han crecido 8,4 por
ciento (178,6 millones de euros) y las ecuatorianas a España lo han
hecho 30 por ciento, al totalizar 289,8 millones de euros en el último
período analizado
Según cifras oficiales, en 2006 la inversión española se cifró en
147,2 millones de dólares, ocupando el cuarto puesto, detrás de
Estados Unidos, Brasil y Canadá, con una cuota de participación del
7,0 por ciento.