Más de seis mil molinos de viento instalados en Cuba

PABLO SOROA FERNÁNDEZ

Más de seis mil molinos de vientos existen en Cuba, país que prioriza el desarrollo de la energía eólica, la fuente renovable con mayor auge en el mundo en los últimos años.

Esos equipos benefician principalmente a vaquerías y otros centros de la rama ganadera del Ministerio de la Agricultura, y su monto total podría alcanzar los siete mil, si se suman varios cientos en manos de campesinos.

Según Conrado Moreno, director de la Universidad Técnica de Energía Renovables (UTER) ahora están fuera de servicio cientos de esas instalaciones, debido a la falta de mantenimiento y de piezas de repuesto, fundamentalmente.

Mencionados en la obra el Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha, escrita por Miguel de Cervantes y Saavedra en 1605, los molinos de viento se conocieron en Europa desde las Cruzadas (1096-1191) y alcanzaron gran difusión en Holanda, Alemania y Grecia durante el siglo XIII.

Según Moreno, en Cuba el primero de esos dispositivos se trajo tal vez a principios de la pasada centuria, luego que  pasaran del viejo continente a Estados Unidos, nación urgida de garantizar el vital líquido al ganado y las locomotoras del ferrocarril, entonces en pleno auge.

En la Isla se propagaron inicialmente en Camagüey, región ganadera, en la cual encontraron calurosa acogida por las posibilidades de exposición al viento y la suave brisa predominante en esas llanuras.

Los primeros molinos cubanos de viento se lograron en esa provincia, tradición que se mantuvo hasta 1980, en que pasaron a confeccionarse en menor escala en Bayamo, Ciego de Ávila y en otros talleres e industrias del archipiélago.

Hoy son Granma y Pinar del Río las únicas aportadoras de esas turbinas eólicas, empleadas desde hace siglos en el bombeo de agua, trituración de granos y serrado de madera. (AIN)

 

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