La parafernalia justificativa de Washington para intervenir en el
continente se hará más visible con la creación de The United States
Africa Command (Mando Estadounidense para África, AFRICOM) que los
grupos de poder en la Casa Blanca, mediante su vocero, el mandatario
norteamericano, George W. Bush, expusieron durante el pedido del
presupuesto militar para el 2008, con el respaldo de republicanos y
demócratas.
Analistas aseguran que "las futuras guerras del petróleo se
librarán en África", y el interés que el imperialismo norteamericano
manifiesta por ese continente apenas se diferencia de las ambiciones
que muestra por el Medio Oriente, con las consecuencias que todos
conocemos.
Pero estimo que la primera guerra del petróleo ya se está llevando
a cabo en Darfur, en el que la injerencia norteamericana complica a
uno de los más largos y sangrientos conflictos del continente
africano. Y todo porque en las marismas del sur de Sudán, en la red de
arroyos que alimentan la cuenca central del río Nilo, se descubrió una
bolsa de petróleo equivalente a 2 000 millones de barriles.
Según la página web de la Fundación Safe Democracy, Estados Unidos,
el mayor consumidor mundial, ha declarado que no dudará en recurrir a
las armas para defender "su derecho" a comprar petróleo, y de hecho lo
hemos podido comprobar en la agresión a Iraq.
África no es todavía uno de los proveedores mundiales más
importantes del carburante, un 8%-9%, con una reserva de cerca de 100
000 millones de barriles y una exportación diaria de casi cinco
millones. Los principales productores son Nigeria (2,4 millones de
barriles diarios), y Angola, un millón, seguidos de Guinea Ecuatorial,
Sudán, Chad, Congo y Gabón, y las predicciones indican que puede
duplicar su producción en el próximo decenio.
Pero la intervención de las transnacionales y su control en el área
impiden que las riquezas sean disfrutadas por el pueblo. No hay que
olvidar que, en muchas ocasiones, ejércitos mercenarios han empleado
la política de tierra arrasada para hacer huir a la población de las
áreas donde se ha descubierto petróleo.
En este sistema de explotación petrolífera, las transnacionales
tienen mucho que decir. Shell ha sido acusada de estar relacionada en
las expulsiones de los pueblos del Delta del Níger, y Elf se vio
envuelta en un escándalo de soborno.
Un estudio de la consultora Price/WaterhouseCoopers ha puesto de
manifiesto que la petropolítica se ha situado en niveles de
preeminencia. Asimismo, los informes de dos de las mayores compañías,
ExxonMobile y Royal Dutch Shell, hechos públicos en Davos, prevén en
sus planes estratégicos un crecimiento del consumo energético mundial
del 50%, satisfecho en un 80% por los combustibles fósiles (petróleo,
gas natural y carbón).
Con estas cifras en mente y la presión que para Estados Unidos
significa la entrada de China en el mercado petrolífero de ese
continente, hacen que las predicciones para África no sean nada
halagüeñas, y de ahí que cobre mayor importancia la creación de
AFRICOM.
Michael Nicken, profesor universitario sudafricano, apunta que
junto a las denominadas ayudas humanitarias, Estados Unidos contempla
el establecimiento de bases militares y acantonamiento de soldados,
como lo ha hecho en la ex colonia francesa de Djibouti. De allí
partieron los aviones que bombardearon posiciones rebeldes en
Mogadiscio y otras regiones al sur de la capital somalí.
Por lo tanto, el AFRICOM sería una herramienta político-militar
para asegurar el control directo sobre un continente que se ha
convertido en un elemento de seguridad energética de Estados Unidos,
del que recibe ahora el 15% de los suministros de hidrocarburos, y
será del 25% en el 2015.
El Comando Europeo (EUCOM) ya cubría el norte, el occidente de
Egipto y todo el occidente, centro y sur africano; el Comando Central
(CENTCOM) incluye a Egipto, Sudán y el Cuerno de África, y el Comando
del Pacífico (PACOM) abarca a las islas en el Océano Índico,
incluyendo Madagascar. En un principio, el AFRICOM estará en el
cuartel general de la EUCOM, en Alemania.
Asimismo, está a la caza de un candidato africano "dócil" para
instalar el mando regional de la entidad, porque debe responder a
crisis en regiones sumamente desiguales, pero que Estados Unidos
considera indispensables para sus ambiciones hegemónicas.