QUITO, 6
de julio.— La disolución del Congreso es hoy una de las propuestas
planteadas por el Gobierno ecuatoriano para que se incluya en la nueva
Constitución que elaborará la futura Asamblea Constituyente, según PL.
Tal decisión sería una prerrogativa del presidente de la República,
pero tendría que poner su cargo a disposición del pueblo ecuatoriano.
El ministro de Gobierno Gustavo Larrea señaló que el Parlamento
tendría igualmente facultad para destituir al jefe de Estado. Se trata
de "un nuevo concepto de democracia", señaló, al sugerir que el
gabinete de ministros se divida por sectores para agilizar el
tratamiento de los diversos temas en el país.
Tal proposición tiene relación con el planteamiento de realizar una
nueva organización territorial y eliminar las actuales 22 provincias
de Ecuador.
Según el documento gubernamental, se sugiere una "regulación
constitucional de los monopolios", e impulsar la economía solidaria,
de apoyo a las pequeñas y medianas empresas.