SANTIAGO DE CUBA.— El embrujo de la Fiesta del Fuego lo envuelve
todo en plazas públicas, calles y teatros de Santiago. Artistas de
Cuba, Europa, Latinoamérica y África se fusionan con lo más
autóctono de la cultura tradicional caribeña y hacen de la Ciudad
Héroe un escenario donde el merengue, la bachata, el son y el arte
hermanan.
Decenas son las exposiciones de artes plásticas, grabados y
fotografía. Dentro de ellas destacan las del reconocido escultor
santiaguero Alberto Lescay, quien comparte junto al escritor Abel
Prieto, cuyo violín de Ingres es el dibujo, y la de Onel Torres
Roche que a través de su lente, y un buen contraste de grises, capta
lo que pervive de África en los cultos populares.
Aquí la música propia, pero poco difundida, está de gala. Lejos
de los clichés de las discográficas, el público ovaciona a la India
Canela con el "ripiao" o merengue típico de Re-pública Dominicana,
nación de donde también llegaron Carlos Silver y su bachata, Sonia
Silvestre con sus antológicas canciones y la Orquesta Merenguera de
Diómedes y el Grupo Mío, que hacen bailar y disfrutar donde quiera
que llegan y cantan.