MATANZAS.—
"He tenido mil tropiezos y muchas desventuras, pero la vida tiene
cosas muy hermosas que no vale la pena perderse, reveló Carilda
Oliver Labra al cumplir 85 años de edad.
Con su habitual sentido del humor, fulminante en sus respuestas y
un ingenio ensanchado con el tiempo, la poetisa matancera compartió
impresiones antes de disfrutar el viernes la gala de homenaje organizada
en su honor en el Teatro Sauto.
Se mostró optimista y, como siempre, buscó en su corazón palabras
de afecto para el pueblo matancero y cubano. Aunque hizo gala de
evidente felicidad, la Premio Nacional de Literatura admitió que
casi nunca fueron motivos de alegría los que inspiraron su obra
poética.
Confió que de joven disfrutaba de una pasión desatada, lo cual,
aclaró, nada tiene que ver con las mil historias mal contadas en
torno al mito de su erotismo. "A nosotras las poetisas siempre nos
han estado buscando el amor que no tenemos", manifestó.
Al referirse a una de sus obras más conocidas, Al sur de mi
garganta, significó que es un libro amoroso pero sediento,
religioso casi pero irreverente.
Luego confirmó lo ya sabido: "Esa era mi trinchera, la pluma",
expresó cuando hizo mención al Canto a Fidel. "Era como
jugarse la vida, pero tenía el propósito de contribuir a la lucha",
agregó con humildad.
A los 85 años de edad, Carilda asume la vida sin prisa, no se
molesta en averiguar las razones de su larga existencia y se
complace con seguir trabajando y el menudo privilegio de disfrutar
las horas silenciosas de cada madrugada en su célebre casa de Tirry
81.