La "culpa" la tuvo el verano. Pero se portó bien aunque la tarde
lanzó sus truenos. Fue pretexto y punto de partida para que en este
2007 los libros no quedaran en la Feria y, en callejera carrera,
tomaran la popular arteria 23 hasta los predios del Malecón para
recordar aquello de que "quien lee, vive; quien relee, recuerda; quien
no lee, se lo pierde; quien quiera que seas, lee... ".
¡Qué noche esta la de los libros! Tarde-noche. Podría haberse
parecido a otra, pero no fue igual la de La Habana. Porque el verso
mulato de nuestro Poeta Nacional Nicolás Guillén estuvo detrás de cada
descarga poética, presentación literaria, concierto, guateque
campesino o proyección cinematográfica. A esa esencial figura de las
letras cubanas se le rindió tributo en el aniversario 105 de su
natalicio y homenaje preciso en la casa de la Federación Estudiantil
Universitaria (FEU). Abel Prieto, miembro del Buró Político y ministro
de Cultura; Julio Martínez, primer secretario de la UJC; e Iroel
Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro, comprobaron en un
recorrido el impacto de la popular trama literaria.
Las jornadas Lecturas de verano que durante julio y agosto
ocurrirán en todo el país, hicieron catarsis cultural en la
Noche de los libros, convocada por el Instituto Cubano del Libro y
la UJC, en la cual el tropiezo cuerpo a cuerpo en busca del mejor
texto, el tabloide Leamos más o la postal de recuerdo casi fue
divertimento.
Desde las 4:00 p.m. tuvo su inicio para alcanzar numerosos momentos
de clímax: "¡Tengo que tirarle una foto a este hombre!", exclamó una
muchacha al descubrir a Daniel Chavarría junto a sus seguidores.
"Estamos en Feria", explicaba una señora a su pequeño. Desenfadados
adolescentes, niños, adultos, abarrotando los quioscos de venta de
libros; versos declamados en G Café por poetas de varias generaciones,
entre ellos varios Premios Nacionales de Literatura; canciones
interpretadas por el popular cantautor villaclareño Diego Gutiérrez; y
el espectacular cierre dado por el concierto de El Diablo Ilustrado
y sus invitados, elección de multitud de jóvenes noctámbulos. Esta,
distinta, fue La noche de los libros.