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En la cima del volcán de Pacaya, a dos mil 500 metros de altura,
miembros de la Brigada Médica Cubana en Guatemala reafirmaron su
compromiso de seguir llevando salud a los pueblos más necesitados del
mundo.
El coloso, que forma parte del denominado cinturón de fuego del
pacífico, es uno de los 37 volcanes del país y el más visitado tanto
por nacionales como por extranjeros.
La razón del ascenso fue reeditar simbólicamente una práctica común
entre la juventud comprometida con la Revolución de subir al Pico
Turquino, la elevación más alta de Cuba, explicó la coordinadora de la
brigada Yoandra Muro.
Escalar el Pacaya tomó a cerca de medio centenar de cooperantes un
día, desde la salida de la capital, la llegada a San Francisco de
Sales, poblado ubicado en sus faldas, y el ascenso a través de un
bosque nuboso y por la roca volcánica hasta el cráter.
Fue una experiencia maravillosa poder subir a la cima y observar
desde la altura la salida de la lava, la belleza y majestuosidad del
entorno, los volcanes de Agua, de Fuego y el Acatenango y la laguna de
las calderas.
Pero sobre todo, el poder reencontrarse allí todos, más de dos años
después de haber llegado por primera vez al país de la Eterna
Primavera, afirmó Muro.
Para el grupo este es su tercer contacto con el pueblo
guatemalteco: primero vinieron aquí a concluir su último semestre de
la carrera, después a ayudar a las víctimas de la tormenta Stan y
ahora como cooperantes en diversas regiones del país.
"Guatemala ha significado para nosotros la primera gran prueba de
fuego y nuestra consolidación profesional", dijo uno de los médicos.
Otra joven calificó como gratificante tanto desde el punto de vista
moral como personal haber podido participar en esta experiencia.
Allí, en el volcán de Pacaya, los médicos leyeron una declaración
de principios donde reafirmaron el compromiso con el presidente Fidel
Castro y la Revolución de continuar cumpliendo con su deber en
cualquier parte que sea necesario.
"Hoy nos toca defender nuestras conquistas desde los parajes de la
hermana tierra guatemalteca, con amor, sacrificio, humildad y entrega
inspirada en su ejemplo, poniendo en alto el internacionalismo",
señala la declaración.
Las comunidades rurales de Sayaxché, Nebaj, la Zona Reina o el
Ixcán, ubicadas en los lugares más intrincados del país, pueden dar fe
de ello.
Hoy la presencia de la brigada médica se extiende a 17 de los 22
departamentos de Guatemala, donde hay más de 300 trabajadores de la
salud.
En sus ocho años de permanencia en estas tierras los médicos
salvaron unas 230 mil vidas y redujeron a más de la mitad la
mortalidad infantil y materna en los lugares donde laboran.