Más de un millón y medio de dosis de la vacuna cubana contra el
Haemopfilus influenzae tipo B (HIB), única de su tipo lograda en el
mundo, han sido aplicadas a niños de toda la Isla.
En declaraciones a la AIN, el doctor en Ciencias Vicente Vérez
Bencomo, director del Centro de Estudios de Antígenos Sintéticos de la
Facultad de Química, de La Universidad de La Habana (UH) y autor
principal, destacó que ese inmunógeno ha hecho caminar a 300 niños
cubanos.
Durante varios ensayos clínicos, el preparado evidenció ser capaz
de proteger al ciento por ciento de los inoculados, por lo cual
demuestra ser tan eficaz contra el mortífero y dañino microorganismo
como las vacunas conjugadas ya existentes, que utilizan una molécula
natural de la bacteria para inducir la inmunidad, puntualizó.
El renombrado experto recordó que el HIB es causante de la mitad de
las infecciones bacterianas que padece un niño menor de cinco años,
entre ellas la meningitis es la más frecuente y la de peor pronóstico.
Estadísticas confirman que el Haemopfilus Influenzae tipo B,
anualmente en el mundo causa la muerte a medio millón de niños
infectados por esta bacteria y también un número importante queda con
secuelas para toda la vida, pues la meningitis es una de las causas
más frecuentes de retraso mental, precisó.
El doctor Vicente Vérez, miembro de Mérito de la Academia de
Ciencias de Cuba, disertó hoy sobre: Los Antígenos Sintéticos:
copiando las herramientas de la comunicación de los seres vivos,
durante el ciclo de conferencias de verano que inició hoy en la
Universidad de La Habana.
Rubén Zardoya, rector de esa Casa de Altos Estudios, entregó un
diploma de reconocimiento al doctor Vérez por el amor, pasión, el
conocimiento, valor social y humano del científico del Centro de
Estudios de Antígenos Sintéticos de la facultad de Química.
Verez anunció, que actualmente la institución que dirige de
conjunto con otras del Polo Científico, trabajan en la investigación
de vacunas contra el cáncer de mama y el neumococo, esta última
bacteria causante de la muerte de tres millones de personas cada año