Armando Hart, jefe de la Oficina del Programa Martiano, disertó hoy
en la ciudad de Santiago de Cuba sobre la importancia de defender la
cultura para preservar la identidad de los pueblos y elogió la
celebración del Festival del Caribe por sus aportes a esa causa.
Tenemos que estar conscientes de la necesidad de proteger nuestros
valores ante las amenazas hegemónicas de los más poderosos para que
nuestras raíces prevalezcan de generación en generación y, con ellas
la esencia de la cultura de cada región, acotó.
Llamó también la atención sobre la mercantilización de las
identidades nacionales y convocó a los habitantes de esta área
geográfica a cerrar filas contra esa tendencia, la cual amenaza con
socavar los valores de sus respectivos países.
Se refirió además a la rica cultura heredada por el pueblo de
Estados Unidos, sobre todo en la parte sur del país, la cual está
constantemente amenazada por el consumismo, mientras que el actual
gobierno de Washington no ha sido capaz de reconstruir Nueva Orleáns,
la cuna del Jazz que fue destruida, hace dos años, por el huracán
Katrina.
Son precisamente los pueblos del Caribe los que pueden y tienen la
voluntad política para dialogar con la sociedad norteamericana en pos
de salvar su cultura y sacarla de la encrucijada neoconservadora en
que se encuentra, dijo.
Hart elogió al destacado escritor y pensador dominicano Juan Bosch
y ponderó la amistad que este prócer dominicano siempre profesó a los
cubanos, pues sentía como propia la tierra de Fidel Castro.
Debemos continuar el estudio sobre esta figura importantísima no
sólo para la República Dominicana, sino para el Caribe y tenemos el
compromiso de aprender de él, para lograr seguir su ejemplo, precisó.
Bosch escribió justo lo que debía cuando comenzó la decadencia del
capitalismo comenzó, para luego convertirse en imperialismo o
militarismo, parte de esto podemos encontrarlo en varias de sus
publicaciones, señaló.
Hart se refirió a los problemas que amenazan la especie humana, así
como la obligación de darle un cambio al rumbo del planeta a fin de
garantizar la vida de futuras generaciones, permanentemente amenazada
por las políticas desacertadas de los más poderosos.
Su intervención fue parte de los intercambio del coloquio teórico
de la actual edición del Festival de Caribe, a la que asisten más de
dos mil invitados, la mitad extranjeros.
La también llamada Fiesta del Fuego está dedicada, en esta ocasión,
a la cultura popular de República Dominicana, país que respondió a
este honor con una delegación que sobrepasa los 400 artistas y un
apretado calendario de actividades