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El primer ministro británico, Gordon Brown, anunció hoy, en víspera de
los atentados de 2005, mayores restricciones a las libertades civiles
en el país con el propósito de prevenir nuevas acciones terroristas.
En todos los lugares concurridos la gente tendrá que soportar una
intensificación de las medidas de seguridad a fin de evitar la
posibilidad de que ocurran ataques, declaró Brown a la BBC, la cadena
pública de radio y televisión.
Reveló el virtual desmantelamiento de la célula responsable de
preparar los dos automóviles cargados con gasolina, bombonas de gas y
metralla descubiertos el pasado viernes en el centro de Londres, con
el aparente propósito de causar grandes daños.
También de los participantes del ataque al aeropuerto escocés de
Glasgow al día siguiente, cuando un automóvil cargado con bombonas de
gas se estrelló contra una cerca de esa terminal, pero no explosionó.
La policía británica mantiene bajo custodia a ocho personas, de
ellas una mujer, presuntamente involucrados con esos hechos.
A su vez, los servicios de seguridad australiano interrogan a otros
cinco, todos de origen indio y médicos de profesión, a quienes incautó
elementos de prueba relacionados con la investigación.
El primero de esos arrestados, el lunes, Mohamed Haneef, es primo
de Sabeel Ahmed, otro de los sospechosos. Este último es hermano de
Kafeed Ahmed, de 27 años, detenido tras haber estrellado su automóvil
en llamas contra la terminal del aeropuerto de Glasgow.
Kafeed Ahmed, precisó hoy en Nueva Delhi el diario Times of India,
no es médico como se suponía, sino ingeniero doctorado en aeronáutica
en Gran Bretaña.
Su compañero al timón del vehículo, sí es médico y de origen
iraquí, y se nombra Bilal Abdula. A consecuencias de las graves
quemaduras sufridas se encuentra bajo custodia policial en la unidad
de cuidados intensivos del hospital Royal Alexander de Glasgow.
Las declaraciones de Brown reforzaron el sentimiento de aprensión
de los británicos, ya sujetos bajo el anterior gobierno de Tony Blair
a sucesivas restricciones tras los atentados de 2001 en Estados
Unidos.
Esas medidas han sido fuertemente criticadas por defensores de los
derechos civiles, que censuraron el autoritarismo creciente de un
ejecutivo negado a reconocer la relación entre el terrorismo y la
invasión anglonorteamericana a Iraq.
Blair también se negó a permitir una investigación a fondo de los
atentados y a reconocer hasta qué punto su política exterior de
alineamiento con la administración del presidente George W Bush había
contribuido a radicalizar a la juventud de origen musulmán.