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El ejército israelí se retiró hoy de un sector de la Franja de Gaza,
donde dio muerte a por lo menos 11 palestinos y causó heridas a otros
25, informó el mando de esas tropas.
La operación concluyó en las zonas donde se hallan los campamentos
de refugiados de Al Bureij y Al Maghazi, contra los cuales se lanzaron
las acciones consideradas las más cruentas de las últimas dos semanas.
Pese a esa evaluación, un portavoz castrense le restó importancia
al darle carácter de acción de rutina contra la infraestructura
terrorista en la Franja, un argumento reiterado en círculos oficiales.
Precisó que la incursión tuvo como objetivo buscar explosivos y
túneles empleados en los ataques de los activistas palestinos contra
los soldados hebreos, como ocurrió el año pasado contra el soldado
Guilad Shalit.
Confirmó la retirada de los destacamentos israelíes, que tuvieron
dos heridos, y amplió que seis de los muertos eran activistas de la
Resistencia Islámica (Hamas) y que 10 ciudadanos fueron arrestados
para someterlos a interrogatorios.
El asalto contra los campos comenzó la víspera y contó con el apoyo
de decenas de tanques y helicópteros de tipo Apache, que causaron la
mayor parte de los lesionados en la población civil, dijeron testigos
palestinos.
Esas mismas fuentes añadieron que los disparos del ejército
israelíes dañaron seis viviendas, una antigua edificación de los
servicios de seguridad quedó destruida y además los blindados
militares arrasaron dos hectáreas de cosechas.