El
concepto fue categórico: "Nada impuesto nos pertenece. Lo local no
puede quedar perdido. El Caribe es único y múltiple. Su cultura nunca
será negociable porque es el bien más preciado y el sustento básico de
nuestros pueblos".
Así expresó en la apertura del coloquio Internacional El Caribe
que nos une el doctor Marcio Veloz Marggiolo, figura insigne de
las letras de República Dominicana. Cuatro premios en novela, uno en
ciencias y el Nacional de Literatura de su país, confirman la agudeza
y madurez de su pensamiento. Viajó a Cuba encabezando la delegación de
su pueblo, a la que está dedicada la XXVII edición del Festival del
Caribe, y a recibir el Premio Honorífico de narrativa José María
Arguedas 2006, de Casa de las Américas.
Sin poner reparos accedió a conversar con los cubanos a través de
las páginas de Granma, porque a su juicio esta Isla ilustra
cómo la historia puede ser ejemplar, consecuente, honesta.
Usted habló de muchos temas que requieren de urgente reforma. ¿Por
qué confía en las posibilidades de cambio?
"Porque estamos materializando un proyecto multinacional que tiene
sus orígenes en nuestra común historia. Luego de algunas décadas de
traspiés, se va haciendo realidad el sueño de los próceres caribeños y
latinoamericanos. Los pueblos nos hemos convencido de que debemos
apoyarnos mutuamente. Este sentimiento ha crecido con el tiempo. Está
claro que la unidad salva; fragmentarnos no sirve de nada."
¿Cuando dijo el pasado está presente, a qué se refería?
"Muy simple. El que abandona el pasado y acepta valores impuestos,
quien decide eliminar lo que ha sido su historia para asumir una que
no le pertenece, ni ha vivido, los que ignoran los males sociales que
nos desgarran y siguen dispuestos a negociar su soberanía, en resumen,
los pueblos que hacen este tipo de selección están perdidos. Hoy
nuestros gobiernos, artistas e intelectuales tienen la oportunidad y
el deber de recuperar lo perdido y lastimado dentro de la historia y
la cultura americana. El rescate de nuestra identidad hay que verlo
como una prioridad."
¿Decía usted que la cultura es respuesta, resistencia, un modo de
vida?
"Esa es la posición de principios que debemos asumir ante las
influencias coloniales a que estamos sometidos. Internet nadie lo
controla, se muerde en su propia cola como anteriormente he dicho. Lo
único que nos salva es la cultura si la conceptuamos como escudo para
los países pequeños."
¿Y qué hacer ante la influencia de los mercados?
"Todo cuanto esté a nuestro alcance por frenar su negativa
influencia. Los mercados inventan modelos y obligan a los países
pobres a producir algo similar para poder vender e insertarse en la
maquinaria financiera de los dólares. Para nuestra satisfacción crece
la certeza de que lo local, nuestras raíces, no pueden quedar al
margen ni desprotegidas."
¿Qué le dice Marcio a la vida?
"La vida todos los días me dice muchas cosas, y yo estoy esperando
todavía tener capacidad para decirle algo a ella. Pero que nadie lo
dude en el Caribe: la cultura nunca será letra muerta."