Varias industrias proyectan la
producción de stents biodegradables que serán consumidos por el
organismo en cuestión de meses o años, trascendió hoy en un congreso
de la Sociedad Latinoamericana de Cardiología Intervencionista.
Existen compañías que están desarrollando programas de
investigación con stents biodegradables hechos con magnesio o ciertos
polímeros, reveló el doctor Ron Waksman, del Washington Hospital
Center, de Estados Unidos.
Esos adminículos son degradados por el organismo en cuestión de
meses o años, dijo el especialista, quien asiste al evento, que
sesiona desde ayer en esta capital.
"Los resultados preliminares muestran que son seguros", afirmó.
Los stents son diminutas mallas metálicas que se colocan en las
arterias durante una angioplastia para evitar que una vez destupidas
vuelvan a colapsar.
Los más modernos, aquellos que liberan drogas para ayudar a
mantener abiertos los conductos sanguíneos, presentan riesgos -muy
bajos, pero ciertos- de generar coágulos a largo plazo.
"Cuanto menos material extraño quede en el organismo después de una
intervención, mejor, porque uno nunca sabe cómo va a reaccionar 10 o
15 años después", explicó la doctora Liliana Grinfeld, presidenta del
Congreso.
No dejar rastros físicos, eso es lo que buscan quienes están detrás
del desarrollo de los llamados stents biodegradables, comentó, en
declaraciones reproducidas este jueves por el diario La Nación.
"Es posible que estén disponibles en 2010", adelantó Waksman, para
quien la posibilidad de contar con stents que se disuelvan dejando
sólo agua, dióxido de carbono o magnesio permitirá nuevos usos para
estos dispositivos.
"Serán útiles -dijo- para la angioplastias de las arterias de las
piernas, por ejemplo, donde tenemos problemas con los stents
metálicos".