El primer ministro libanés, Fuad
Siniora, afirmó hoy que el atentado del 2 de julio en la localidad de
Mareb contra una caravana de turistas españoles pretendió dañar las
relaciones entre los países árabes y el resto del mundo.
En el ataque un carro cargado de explosivos conducido por un
suicida se proyectó contra la fila de vehículos y dejó un saldo de
siete ciudadanos europeos y dos yemenitas muertos, además de causar
heridas a otros seis ibéricos.
Siniora subrayó que el ataque tuvo como objetivo "empañar la imagen
de los árabes y de los musulmanes" y desestabilizar la situación
internacional.
Destacó el rol de España en sus relaciones con el Líbano y los
pueblos de la región en defensa de las causas árabes.
Este jueves miles de yemenitas, incluidas importantes figuras
políticas, salieron a las calles con pancartas, flores e imágenes del
lugar del atentado para condenar el acto terrorista y solidarizarse
con los familiares de las víctimas.
El Ministerio del Interior reveló que fueron identificados al menos
10 sospechosos de estar implicados directamente en el suceso, pero
desconocen su paradero.
La víspera el ministro del ramo, Rachad al Alimi, desmintió la
detención de presuntos implicados y aseguró que las fuerzas de
seguridad se mantienen vigilantes.
Aunque ninguna organización se atribuyó el atentado, autoridades
yemenitas culparon a Al Qaeda.
Un equipo especial de la policía española arribó ayer a Sanaa para
investigar junto a sus colegas locales las evidencias sustraídas del
lugar de los hechos, dijo el embajador ibérico en la capital yemenita,
Marcos Vega.