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Los contratistas civiles estadounidenses que han trabajado en Iraq
regresan a casa con los mismos problemas de salud que afectan a los
soldados del Pentágono, confirmaron hoy instituciones militares y
sanitarias.
Según un reporte del diario The New York Times, el personal civil
norteamericano está afrontando problemas mentales y lesiones motoras
similares a las de las tropas, y luego también tienen dificultades
para hallar cuidados adecuados.
Un ejército de decenas de miles de obreros privados
(estadounidenses, iraquíes y otros extranjeros) trabaja para la
delegación gubernamental de Washington en Iraq, en la mayoría de los
casos codo a codo con las brigadas de combate.
Al retorno a Estados Unidos, muchos de estos contratistas padecen
desordenes nerviosos post-traumáticos u otros problemas mentales y la
calidad del tratamiento recibido no es particularmente efectiva,
indica la fuente.
De acuerdo con profesionales de salud, el número de trabajadores
civiles que dejan el Medio Oriente con dolencias mentales es grande y
creciente. Pienso que son miles, comentó al Times el psicólogo Paul
Brand, de la firma Dyncorp International.
El gobierno del presidente George W. Bush ha pagado billones de
dólares a corporaciones privadas por los servicios en Iraq, sin
embargo no consideró las consecuencias de los problemas sanitarios al
regreso de los contratados.
Estados Unidos paga los servicios de unos 180 mil mercenarios en el
país árabe, además de los 160 mil soldados del Pentágono desplegados
en la zona, informó esta semana el diario Los Angeles Times.
Las cifras ponen en entredicho la capacidad norteamericana de
mantener una guerra con sus propios efectivos y plantea interrogantes
sobre la privatización de las labores para reconstruir la nación
musulmana.Ç