BAGDAD, 4 de julio.— La resistencia iraquí derribó otro helicóptero de
las fuerzas armadas de Estados Unidos, el segundo en 72 horas, lo que
confirma que hasta el cielo iraquí es inseguro para los ocupantes.
Un soldado norteamericano perdió la vida en el ataque y otro
resultó herido al caer el aparato en la provincia de Nineveh, en el
norte iraquí.
Según el comunicado de un grupo insurgente, sus militantes
enfrentaron a la aviación del Pentágono, que ejecutó intensos
bombardeos.