WASHINGTON, 4 de julio.— El presidente George W. Bush y el Congreso
han agotado la paciencia de la opinión pública exasperada por la
situación en Iraq, el embrollo inmigratorio y otras cuestiones, según
las más recientes encuestas, reportó AP.
El índice de aprobación al desempeño de Bush ha caído a niveles
récord de su presidencia en la consulta de AP-Ipsos y otras en las
últimas semanas, para aproximarse a la cifra abismal del presidente
Richard Nixon durante el escándalo de Watergate.
Asimismo, en una señal de alarma para los republicanos que
pretenden conservar la Casa Blanca y reconquistar la mayoría en el
Congreso el año próximo, el apoyo a Bush ha disminuido también entre
grupos tradicionalmente aliados al partido como los evangélicos,
además de un margen decisivo de votantes independientes.
Al Congreso no le va mucho mejor. Al igual que Bush, los
legisladores reciben aprobación de aproximadamente tres de cada diez
consultados. Esos niveles son significativamente bajos para un
presidente y escasos, aunque menos inusuales, para el Congreso.
Bush arriesga a disminuir aún más su escasa popularidad al conmutar
la prisión a Lewis Libby en el caso de la infidencia sobre una agente
de la CIA y su negativa a descartar un perdón pleno.