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Robo de cerebros: un mal antiguo de gran actualidad
MARIELA PÉREZ VALENZUELA
mari.pv@granma.cip.cu
La
captación de personal especializado o de alta calificación de naciones
pobres para sectores estratégicos de los países desarrollados es un
tema antiguo, pero que cobra actualidad en nuestros días cuando se
refuerzan las medidas de restricción a nivel mundial para la
emigración de bajo nivel educacional.
No por gusto el gobierno de George W. Bush ordenó la construcción
de un muro de contención a lo largo de más de 1 000 kilómetros de su
frontera con México, para evitar la llegada de miles de personas
pobres, y de baja calificación, procedentes de la vecina nación y
Centroamérica.
Sin embargo, con la mano de obra calificada existe una actitud
diferente, pues tanto Estados Unidos como la Unión Europea (UE)
facilitan y estimulan la emigración en sectores clave.
Una de las regiones más agredidas por la política de Washington en
la captación de especialistas es América Latina y el Caribe. Los
atraen con promesas de mejores condiciones salariales y laborales,
comparadas con las de sus países de origen, pero obviando que siempre
están en desventaja con los del patio.
Solo un 40% de los profesionales radicados en Estados Unidos que
proceden de Centroamérica desempeñan cargos directivos o acorde con
sus conocimientos, un 35% los de México, 45% los sudamericanos, y 44%
los caribeños. En contraste, el 64% de la población nativa ocupa esos
puestos en condiciones iguales, e incluso inferiores, de
conocimientos.
La División de Población de la Comisión Económica para América
Latina y el Caribe calcula que la emigración de profesionales,
técnicos y afines de la región aumentó de manera significativa de 1970
en adelante. En 1990 ascendían a 300 000, y en el 2000 más de un
millón.
Médicos y enfermeras del Caribe de habla inglesa viajan hacia
Estados Unidos y Europa, lo cual causa un déficit de personal
calificado en esos sectores.
Aunque no es la única causa de los negativos indicadores que
presentan sus naciones respecto a la salud pública y la educación, la
salida de esos profesionales contribuye a colapsar tales sectores. El
resultado son los altos índices de analfabetismo e insalubridad
persistente por generaciones en el Caribe, mientras algunos países del
cono sur latinoamericano reflejan una reducción de su desempeño
tecnológico y competitivo.
La emigración calificada refuerza el capital humano que precisan
actualmente las naciones desarrolladas. Ingenieros, informáticos,
doctores en Ciencias, y otros grupos afines son recibidos con los
brazos abiertos en Europa y Norteamérica.
Con su llegada, el sistema capitalista solo obtiene ganancias. No
ha empleado un centavo en la formación de ese personal, le paga menos
y ensombrece aún más el panorama de las naciones subdesarrolladas, la
mayoría sin una infraestructura apropiada para el desarrollo de sus
especialistas locales.
Una de las prácticas de las naciones ricas para captar personal
calificado es seducir a los estudiantes universitarios, para que una
vez graduados, formen parte de sus empresas, en especial las de
investigación.
La UE, que no pretende quedarse atrás en su nivel tecnológico,
trazó un plan a largo plazo para el sector informático, en el interés
de buscar expertos en países del Tercer Mundo, en aras de cerrar la
brecha existente entre sus estados miembros y Estados Unidos.
Varios autores coinciden en que las más importantes corrientes
migratorias con alta preparación proceden de Centroamérica y el Caribe
y los países de África Occidental y Oriental, Europa, Sur y Sudeste de
Asia.
El robo de cerebros o brain drain, término acuñado en
los años 50 cuando Estados Unidos acaparó a los médicos del Reino
Unido, continuará mientras exista la gigantesca brecha entre el Norte
industrializado y el Sur subdesarrollado, un patrón que puede variar
en la medida que cambie la situación socio-económica de quienes menos
tienen a causa del círculo infernal de rapiña creado y fomentado por
el imperialismo en su época moderna. |