Esquina escolar

Viento en popa y a toda vela

Texto y foto: Ventura de Jesús

MATANZAS.— Raúl M. Díaz y Kelyn Cárdenas se lucieron en las mansas aguas de la bahía yumurina. Los capitalinos navegaron a sus anchas y consiguieron las actuaciones más convincentes de las velas de estos XLIII Juegos Deportivos Escolares Nacionales, solo aventajados por un atleta venezolano. Los muchachitos de Santa Fe, municipio de Playa, ocuparon los puestos segundo y tercero, respectivamente, en la modalidad de Óptimist, clase de iniciación en esta disciplina, y ratificaron ser los mejores veleros en la categoría 13-15 en el país.

Tan pronto concluyó la última de las 12 regatas, reconocieron que fue una competencia dura y destacaron las virtudes de los más de 30 contendientes, incluidos atletas foráneos. En ningún momento me sentí cómoda, tuve que batallar muy fuerte, admitió Kelyn.

Aunque disfrutaron del do-minio pleno de sus habilidades, tanto Raúl como Kelyn tuvieron la ventaja adicional de contar con el aliento de sus padres, quienes hicieron el viaje desde la capital para recalcar el apoyo de los parciales. "Es una costumbre. Siempre los acompañamos en cada torneo para respaldarlos", dijo Katy, madre de la joven capitalina. "Este no es un deporte fácil, requiere de mucha entrega. Por suerte ella es muy persistente y sacrificada, se pasa entre 7 y 8 horas bajo el sol todos los días", agregó Arquímedes, el padre.

A juicio de Isaac Zabiski Mulkay, comisionado nacional, estos muchachos tienen mucho futuro. "Son campeones nacionales de la Liga Estudiantil y de-muestran gran seguridad en su desempeño. Para ambos el barco es el centro de sus vidas, y eso es esencial".

Con un evidente soplo de alegría, Alejandro Álvarez, el entrenador, celebró la actuación de los menores y destacó en ambos la inteligencia, habilidad y voluntad. Pero como en cualquier otro deporte lo determinante es la consagración del atleta, observó.

Kelyn y Raúl estudian en la secundaria básica Abel Santamaría y tienen rasgos similares en su personalidad. Ella, sin embargo, prefiere dedicarse a la pintura en su tiempo libre, mientras para él la práctica del squash es su pasatiempo favorito. Ambos admiraron las buenas condiciones de la bahía matancera, donde "las olas suelen ser pequeñas y continuas".

"Me gusta mucho la virada perfecta, la maniobra para remontar el viento en la ceñida. Nada es más estimulante que vencer los obstáculos del viento. Es el momento en que se pone a prueba toda la destreza". Ambiciosa en sus pronósticos: "No quiero parar hasta ser campeona olímpica y mundial". "A mí me basta con participar en un Mundial", comenta sonriente Raúl.

Padecen la pasión por el mar y no desisten de llegar bien lejos en el deporte. Mientras se alistan para la foto y alentados quizás por la brisa de la bahía, Kelyn y Raúl aceptan complacidos la afirmación del entrenador: "En Matanzas estos muchachos se sienten viento en popa y a toda vela".

 

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