Una ofrenda jazzística dedicaron en el teatro Amadeo Roldán los
artistas e intelectuales cubanos al pueblo de Estados Unidos, y de
manera muy especial a los músicos de Nueva Orleans, que ayer
conmemoraron su Día de la Independencia en una nación que 231 años
después del grito libertario contra el yugo colonial británico trata
de imponer de manera brutal su hegemonía a escala mundial.
Antes del concierto, la musicóloga Laura Vilar, directora del
Centro de Investigación y Desarrollo de la Mú-sica Cubana (CIDMUC),
subrayó los vasos comunicantes entre las culturas cubana y
norteamericana, lamentablemente torpedeados por el bloqueo que las
administraciones norteamericanas han impuesto contra la Isla. Ello
se ha recrudecido en el sector cultural a partir del 2003, con la
sistemática negación de visados a artistas cubanos para ingresar al
territorio de los EE.UU, entre los que se cuentan Omara Portuondo,
Leo Brouwer y Tata Güines. Como colofón, el destacado trompetista
José Manuel Crego (El Greco) lideró un concierto con el que demostró
cómo el jazz es una zona de tránsito común entre los músicos de uno
y otro país.