Luces y sombras bajo el sol cucalambeano

ANTONIO PANEQUE BRIZUELA
paneque.b@granma.cip.cu

LAS TUNAS.— La recién concluida Jornada Cucalambeana reveló una mejoría de las ofertas culturales y niveles de participación internacional de invitados extranjeros, aunque la tradicional magnitud de este evento y la asistencia de numerosos artistas y multitud de espectadores constituyeron un reto al esfuerzo y capacidad logística de sus organizadores, tal vez requeridos de más apoyo.

Se percibió riqueza conceptual en el coloquio iberoamericano de esta edición; brillantez y entrega en la actuación de artistas extranjeros como los puertorriqueños Danny Rivera y Mapeyé; y originalidad en la celebración, por primera vez en 40 años, de un certamen competitivo internacional de improvisadores entre Cuba y Puerto Rico.

El clima de la época (se efectuó virtualmente bajo la lluvia) y algunas fallas como la falta de promoción, no quitaron lucimiento a un intercambio en el cual los boricuas volvieron a ser los mejores contendientes ante repentistas cubanos.

Certamen efectuado en El Cornito ante jurados de ambos países, cuyos ganadores fueron Luis Quintana, por Cuba, y Roberto Silva, por Puerto Rico, su dictamen afrontó la crítica de algunos espectadores y especialistas que vieron como triunfador a Luis Paz por la parte cubana.

Los borinqueños anunciaron, además, la próxima aparición de un disco de Danny Rivera con 10 canciones compuestas por los artistas matanceros Lucio La Nuez y Reinaldo Gil.

En el concurso nacional de repentistas Justo Vega, los principales premios, también por primera ocasión, fueron arrebatados a los matanceros por poetas pinareños: Leandro Camargo (primero) y Oniesis Gil (segundo), escoltados por el yumurino Geordanis Ro-maguera (tercero). La concurrencia, sin embargo, fue casi solo de especialistas.

El poeta César López, por su conferencia magistral en defensa de la décima como estrofa viable para cualquier intento poético, y la investigadora María Teresa Lina-res, por su propuesta de reproducir y difundir el patrimonio musical de la cultura campesina ya acopiado, sobresalieron en el Encuentro Festival Iberoamericano de la Décima y el Verso Improvisado.

El Premio Iberoamericano de Décima escrita El Cucalambé 2007 fue entregado a Bitácora de la tristeza, de Alexánder Besús, en un cálido ambiente poético. Pero se nota un descenso en la participación de concursantes.

Fueron presentados 15 libros sobre la décima, entre ellos el Premio anterior de ese concurso, Atormentado de sentido (Ronel González), De la luz y otras provocaciones (Nieves Rodríguez), Umbrales del silencio (Antonio Gutiérrez), El drama del iceberg (Pedro Péglez), y Antología temática de la décima en Cuba (Odalis Leyva).

Las galas de esta cita fueron acogidas por su esplendor y calidad, especialmente la dirigida por Raúl de La Rosa, con el grupo músico-danzario tunero de aficionados Coeybá, uno de los 18 del país con nivel nacional, y la de artistas villaclareños con bailarines de Nuestra América. El anfiteatro de El Cornito devino ejemplar muestra de cultura popular.

Evento único, de resonancia campesina y citadina, su magnitud puso nuevamente a prueba su infraestructura material y organizativa, aunque las insuficiencias más significativas estuvieron relacionadas con los servicios, sobre todo en su principal plaza, El Cornito, escenario natural de estas fiestas.

El estado actual y el funcionamiento de las instalaciones del motel ocasionaron dificultades, igualmente, con la permanencia y atención de los artistas nacionales participantes, en su mayoría hospedados allí. Ya se habla, no obstante, de posibles soluciones para esta importante plaza cucalambeana y turística.

 

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