Palabras de Alarcón en el tributo a Vilma

Foto:Jorge Luis GonzálezEl 18 de junio dejó de latir el corazón de Vilma Espín Guillois. Fuente de amor y solidaridad sin límites, a todos nos deja un ejemplo insuperable de lealtad, firmeza, sacrificio y modestia.

Nacida en familia acomodada pronto descubrió la causa de los desposeídos y la abrazó para nunca abandonarla. En un país sojuzgado por la más brutal tiranía y sometido al dominio extranjero, se entregó apasionadamente a la pelea por la libertad y la independencia. Vivió los peligros del combate y la soledad, la angustia y el dolor de la clandestinidad donde sobresalió su valor y su imbatible optimismo. Los de una muchacha que en aquella sociedad atrasada que aplastaba y relegaba a las mujeres fue capaz de empinarse sobre muchos hombres y convertirse en heroína verdadera, Heroína de la Patria desde la más temprana juventud.

Déborah, Alicia, Mónica, Mariela, Vilma es el rostro de la mujer cubana, la hermosa síntesis de su larga lucha por la emancipación. A ellas devolvió la esperanza y la sonrisa, las educó y las condujo a derrotar prejuicios y ataduras seculares.

Aportó a la construcción de nuestro socialismo el trabajo infatigable y el espíritu creador de un pensamiento profundamente revolucionario. Contribuyó sin cansancio al desarrollo de nuestra sociedad y se empeñó como pocos por hacerla cada vez más justa, más libre, más culta, más revolucionaria en la que nadie sea marginado ni discriminado. Martiana raigal ella consagró su vida a conquistar toda la justicia. Las cubanas y los cubanos sabremos perseverar en esa lucha en la que Vilma estará con nosotros a la vanguardia siempre.

Les pido que puestos de pie guardemos un minuto de silencio.

 

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