Ello, según el Pentágono, eleva a 99 el número de militares yankis
muertos este mes y 329 en el segundo trimestre de este año, el más
letal para los ocupantes desde el inicio de la agresión, en marzo del
2003.
Mientras tanto, el clérigo Muqtada al-Sadr anunció una marcha
chiita el próximo día 5 a la ciudad de Samarra, urbe constantemente
bombardeada por la aviación norteamericana, para llamar a la unidad
con los sunnitas y protestar contra lo que calificó de planes de los
agresores y las autoridades gubernamentales, a fin de mantener y
aumentar la violencia sectaria.
También este viernes, las dos principales bases de los 5 500
soldados británicos, en el sur de Iraq, fueron blanco de ataques de
misiles y granadas, pero no se informó sobre bajas.
En otro hecho bélico, seis soldados iraquíes perecieron y otros
cinco resultaron heridos, cuando los rebeldes hicieron estallar un
camión en la estación de ferrocarril en Mishada, una localidad ubicada
a 32 kilómetros al norte de Bagdad.
Asimismo, dos cargas explosivas fueron detonadas en un oleoducto en
el área de Haswa, a 48 kilómetros al sur de la capital, lo cual desató
un incendio que 24 horas después no había podido ser controlado.