Cuarenta años del cítrico en Jagüey Grande

Parto de la roca y el sudor

Ventura de Jesús

Roger Delgado era, casi un adolescente, cuando se involucró en la suerte de los azahares. Con un brillo desconfiado en los ojos debió mirar aquellas tierras colmadas de piedras en el sur de matanzas donde pretendían fomentar un plan citrícola ante el asombro de muchos.

Roger llegó casi un adolescente al cítrico.

No dio ninguna señal de interés pero encontró un aliciente ante el entusiasmo y la voluntad del comandante Félix Duque, y comprendió que valía la pena entregarse a aquel empeño que pronto se convertiría en una de las aventuras humanas más legítimas de la naciente Revolución cubana.

Cientos de hombres, con Duque a la cabeza, lograron el milagro de hacer producir el suelo estéril. En pocos años el escuálido escenario se llenó de plantaciones de cítricos, escuelas, estudiantes, nuevos poblados, carreteras, redes eléctricas y telefónicas y unos 400 equipos de bombeo para el riego de las plantaciones. Llegaron a plantarse 40 000 hectáreas de agrios y se construyeron 66 escuelas.

La dicha del cítrico trajo consigo la prosperidad para muchos hombres y mujeres de Jagüey Grande y poblados aledaños. Rogelio es uno de los protagonistas. Con el plan inició su vida como trabajador, y 40 años después, ahora como director, sigue viva su pasión por la Empresa de Cítricos Victoria de Girón, una de las mejores entidades productivas del país.

Entre los muchos recuerdos, no olvida la preocupación constante del Comandante en Jefe Fidel Castro, a quien no era extraño ver por la zona dos, y hasta más veces a la semana para constatar cómo marchaba el proyecto.

No borra de su mente tampoco cuando en 1996, sufrieron el golpe de un huracán que arrasó literalmente con las plantaciones.

Lo más llamativo es la capacidad del colectivo para mantener el cítrico en pie a pesar de cualquier inconveniente y de las sacudidas de los huracanes, asegura Roger. Es una entidad que no ha reportado pérdidas. Este año, por ejemplo, estimamos el aporte en unos 200 millones de pesos.

"En el fondo sale a relucir la importancia del hombre para la Empresa. Estimulado por la organización, el sistema de pago y las diversas formas de reconocimiento, el trabajador se siente responsabilizado con lo que hace, y de alguna forma lo siente como suyo.

La producción de cítrico ha tenido que enfrentar no pocos golpes de la naturaleza.

"Un reto fuerte de estos tiempos explica, es afrontar las consecuencias de los cambios climáticos. Este año las plantaciones no florecieron en febrero y marzo como es usual, sino a partir del 15 de abril. Eso quiere decir que la cosecha no la iniciaremos hasta noviembre o diciembre, y por consiguiente hay que buscar acomodo para unos 2 000 trabajadores, en su mayoría cosecheros".

¿Qué fallas se le pueden achacar hoy a la Empresa?

"Todos los días encontramos alguna que otra fisura. Una Empresa así no puede dar marcha atrás. Independientemente de lo alcanzado queremos que el hombre asuma mayor sentido de pertenencia. Aspiramos ser un colectivo más consolidado desde el punto de vista técnico-profesional, donde logremos el doble del volumen actual con menos área en explotación".

¿Qué incentivo tiene para ustedes la Revolución Energética?

"En determinado momento llegamos a producir unas 400 000 toneladas, pero entonces utilizábamos más de 9 200 toneladas de combustible; hoy apenas se emplean 3 600. El ahorro por concepto de riego es de un 30% y consideramos que en unos años cosecharemos el doble de volumen actual sobre la base de incrementar los rendimientos".

"De 900 tractores con que contaba la Empresa, hoy están activos unos 270. No hay labor en la que no midamos celosamente el gasto de los recursos, y aun así estamos conscientes de que puede ahorrarse mucho más".

¿Cuánto significó la llegada de la diversificación?

"Es parte de la nueva era de la Empresa, siembras con patrones diferentes, otros sistemas de riego y fertilización. Paralelamente se iniciaron otras producciones. Hoy contamos con más de 1 200 hectáreas de mango, 200 de aguacate, y una producción de frutabomba que alcanza las 5 000 toneladas. La producción anual de leche sobrepasa los 850 000 litros, y aportamos aproximadamente 100 000 quintales de granos, viandas y hortalizas.

"En el área de casas de cultivos protegidos (el más extenso en el país) producimos pepino, tomate de ensalada y melón para la exportación y el mercado interno. De estas producciones se benefician los pobladores de Torriente, Jagüey Grande, y la Ciénaga de Zapata, en especial las escuelas enclavadas en la región.

"Actualmente están en explotación un total de 23 000 hectáreas, con un rendimiento cercano a las 19 toneladas por hectárea.

La diversificación es parte de la nueva era de la empresa.

"Por otra parte, creamos nuestra Universalización. Contamos con un centro de capacitación que data de 6 años y debido al programa de superación hoy tenemos nuestros propios licenciados".

¿Algún orgullo no revelado?

"Creo que a 40 años de su nacimiento la Empresa de Cítricos Victoria de Girón sigue muy respetada por su eficiencia y porque nació de la roca y del sudor del hombre". Aquí me jubilo, sentencia finalmente Roger Delgado.

Habrá más limón

A propósito de la producción de limón (tema abordado en fecha reciente en este diario), Roger explicó que actualmente hay en explotación 56 hectáreas y que la cosecha este año debe rondar las 1 000 toneladas. Con la plantación de otras 70 hectáreas será posible garantizar los volúmenes para el turismo y se incrementará progresivamente la presencia del agrio en el mercado local y regiones aledañas a la provincia de Matanzas. El próximo año, dijo, deben alcanzarse entre 3 000 y 5 000 toneladas, por lo que no se hará necesario la importación de esa fruta. Comentó que la estrategia de acrecentar el desarrollo del limón ha sido extendida a otras zonas dedicadas al cítrico
en el país.

 

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