Tras confirmarse hoy el deceso de
otro soldado estadounidense la cifra de muertos, desde comienzo de la
invasión y posterior ocupación de Iraq en 2003, aumentó a tres mil
567.
El militar norteamericano murió la víspera durante un combate en la
provincia de Anbar, precisa un comunicado del mando.
Mientras, la ingobernabilidad y la violencia generan cada vez más
muertes de civiles en el país árabe.
Al menos tres personas resultaron muertas y diez heridas por una
explosión de origen desconocido, en el barrio de Slaij, en el norte de
esta capital, informaron hoy fuentes policiales.
La víspera un líder tribal chiíta murió baleado en el sur de la
capital y elevó a siete el número de jefes de tribus árabes abatidos
en las últimas 24 horas, indicaron fuentes de seguridad.
Un día antes, seis dirigentes tribales murieron en un atentado con
bomba en el vestíbulo del hotel Mansur, donde otros seis iraquíes
perecieron y 18 resultaron heridos, tres de ellos responsables de
tribus, acto atribuido a la organización Estado Islámico de Iraq.
En tanto, el martes, un bombardeo de la aviación estadounidense en
Diwaniya causó la muerte a dos niños y dos maestras, además de heridas
a otras ocho personas.
Los hechos ocurrieron al ser emboscadas por separado dos patrullas
norteamericanas por las milicias de Moqtada al Sader y el Ejército se
vio obligado a recurrir a helicópteros de combate, comentó un portavoz
militar.
En la zona de Al Bayaa, en el sur capitalino, el vicerrector de la
Universidad de Bagdad Nahad Mohamed al Raui fue acribillado a balazos
en una emboscada tendida por desconocidos, informaron fuentes
policiales.
Intelectuales y profesionales iraquíes son blancos de ataques por
grupos armados, entre ellos más de un centenar de periodistas y
asistentes, mientras otros huyeron del país en los últimos cuatro años
por temor a la violencia.