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LOS PLANES DE ASESINATO ANTES DE PLAYA
GIRÓN (Tomado del libro
"Girón, preludio de la invasión, el rostro oculto de la CIA" de
Manuel Hevia Frasquieri y Andrés Zaldivar Diéguez, Director e
Investigador, respectivamente, del Centro de Historia de la Seguridad
del Estado))
Una autorización explícita era innecesaria
El informe del inspector general de la CIA Lyman Kirkpatrick y el
memorando del coronel Jack Hawkins —jefe de la Sección de Personal
Paramilitar del Centro de Operaciones de la Fuerza de Tarea de la
División del Hemisferio Occidental de la CIA— que había fungido como
el principal planificador militar de la operación encubierta que
culminaría en Playa Girón, escritos en el segundo semestre de 1961, no
hacen mención a lo que en realidad constituyó para la CIA en aquellos
momentos su principal y más secreta aspiración: la eliminación física
de Fidel Castro. Aquellos dos informes ultrasecretos, desclasificados
muchos años después, que pretendían evaluar causas y condiciones que
explican la valoración norteamericana sobre el fracaso de la
operación, aportaban valoraciones y juicios sobre los errores tácticos
y estratégicos cometidos por la CIA, omiten toda mención al tema del
asesinato político.
Un artículo periodístico de Drew Pearson, publicado en la primavera
de 1967, que aludía a la participación de Estados Unidos en complots
para asesinar al dirigente cubano, obligó a la administración de
Lyndon Johnson a solicitar una investigación al entonces director de
la Agencia Richard Helms. El asunto no era nuevo. Des de 1964 la CIA
había recibido informes que involucraban a la mafia y a grupos
contrarrevolucionarios de origen cubano en planes de asesinato contra
Fidel y otros dirigentes cubanos, pero la Agencia negó entonces
cualquier implicación con el tema, en el que realmente se encontraba
ampliamente comprometida.
El inspector general de la CIA, J. S. Earman, inició el 23 de marzo
de 1967 lo que él mismo denominó en su informe final como: "[...] la
reconstrucción del involucramiento de la CIA en planes de atentados a
Fidel Castro [...]" —el que calificó— "[...] cuando menos, una
historia imperfecta [...]". Pero aquella historia fragmentada e
incompleta, protegida desde entonces en las bóvedas secretas de la
Agencia, puso al descubierto años más tarde, durante las sesiones del
Comité Selecto del Senado en 1975, uno de los episodios más tenebrosos
de la política norteamericana, cuyo impacto brutal ha llegado hasta
nuestros días. Sin embargo, aquello era solo la punta del iceberg, que
ocultaba bajo su asiento el programa de intentos de asesinato más
colosal a que haya sido sometido un jefe de Estado en la historia
contemporánea.
Tanto el informe de Earman como los documentos del Comité Selecto
del Senado —conocidos también como Comisión Church—, a pesar de sus
ligerezas1 y
justificaciones,2 reconocieron la participación de algunos
funcionarios del gobierno y de la CIA en un reducido número de
complots de asesinato contra Fidel y evidenciaron el fundamentalismo
creciente entre figuras prominentes de la Agencia y de la propia
administración, así como la política terrorista seguida contra Cuba
desde aquella temprana época hasta 1965.
Durante la etapa previa a la invasión mercenaria de Playa Girón,
que abarcó 1959 y 1960, tomó fuerza en algunos círculos de la
administración norteamericana y sus agencias de espionaje, la creencia
de que la desaparición de Fidel por medio del asesinato contribuiría a
una rápida solución del "problema cubano" en la medida en que crecía
su frustración e intensificaban sus esfuerzos para derrocar la
Revolución. Aquel ambiente era perceptible en las conversaciones entre
funcionarios de la casa oval y las oficinas de la CIA en Washington, y
de estos con los mercenarios de los grupos y organizaciones
terroristas que estaban bajo su control y que pululaban por toda la
Florida.
1 "[...] El Comité aprecia cabalmente la importancia de evaluar
los complots de asesinato en el momento histórico en el cual
ocurrieron [...] nuestro país se enfrentaba a un enemigo monolítico
en el comunismo. Esa actitud ayuda a explicar los complots de
asesinato que hemos revisado aunque no los justifica; sin embargo,
aquellos que participaron pensaban que estaban llevando hacia
adelante los mejores intereses del país [...]". Informe Provisional
del Comité Selecto del Senado de Estados Unidos para estudiar
operaciones gubernamentales relacionadas con las actividades de
inteligencia, 20 de noviembre de 1975, pp. Q15, tomo II.
2 "[...] Las evidencias eran insuficientes para que el Comité
pudiera llegar a la conclusión de que los presidentes Eisenhower,
Kennedy o Johnson, o sus consejeros cercanos, o el Grupo Especial,
hayan autorizado los asesinatos de Castro [...]". Ibídem.
En su informe conclusivo, Earman intentó justificar o al menos
entender o explicar el sentido de lo que leía en los documentos o
escuchaba en las deposiciones de los investigados: "[...] De esta
forma encontramos referencias repetidas a frases tales como "disponer
de Castro" lo cual puede leerse en el estrecho sentido literal del
asesinato, cuando la intención es que se lea en el más amplio sentido
figurado de desalojar el régimen de Castro. Dándole la vuelta a la
moneda encontramos gente hablando vagamente de "hacer algo con
respecto a Castro" cuando está claro que lo que ellos tenían en mente
era, específicamente, matarlo [...].3
Aunque los políticos declararon que no había intención de asesinato
en palabras como "eliminen a Castro", algunos de sus subordinados en
la agencia expresaron que comprendieron que se deseaba el asesinato y
ellos deberían proceder sin perjudicar a sus superiores. Según John
McCone —ex director de la CIA— "[...] Era casi común para una persona
u otra decir: ‘Nosotros debiéramos deshacernos de Castro’ [...]". Sin
embargo, en su memorando del 14 de abril de 1967 se apresuró a
declarar que "[...] durante los años en que el problema cubano se
discutía en términos tales como ‘librarse de Castro’, ‘derrocar a
Castro’, ‘eliminar a Castro’, etc., esto significa el derrocamiento
del gobierno comunista en Cuba y su sustitución por un régimen
democrático. Términos como los antes mencionados aparecen en muchos
documentos de trabajo, memorandums para los archivos, etc., y, como ya
se dijo, todos se refieren a un cambio en el gobierno cubano [...]".4
Los funcionarios de la CIA interrogados por el Comité Selecto,
involucrados en los atentados consideraban que asesinar era un modo de
actuar permisible, por lo que declararon que creían que sus
actividades habían sido completamente autorizadas.5
3 CIA Assassination plots: A report from the inspector general on
plots to assassinate Fidel Castro. Memorando. Peter Dale Scott
English Dept. University of California Berkeley, p. r8.
4 Informe Provisional del Comité Selecto del Senado de Estados
Unidos para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia. Ob. cit.
5 Ibídem.
"[...] En el caso de los esfuerzos efectuados para asesinar a
Castro, Bissell y Sheffield Edwards6 declararon que creían que la
operación que incluía figuras del bajo mundo, había sido autorizada
por Dulles [...] William Harvey testificó que él creía que los
atentados estaban completamente autorizados en todos los niveles
apropiados dentro y fuera de la agencia, aunque él no tenía
conocimiento personal alguno de la identidad de los individuos [...]
Harvey declaró que Richard Bissell7 le había dicho que la actividad
contra Castro había sido autorizada desde el más alto nivel, y que
había discutido los complots con Richard Helms, su superior inmediato
[...]".8
Richard Helms9 declaró en repetidas ocasiones a ese Comité del
Senado "que él creía que una autorización explícita era innecesaria
para el asesinato de Castro a principios de los años 1960". "[...] Las
acciones que estábamos tomando contra Cuba y contra el gobierno de
Fidel Castro en Cuba, eran lo que se nos había pedido que hiciéramos
[...] En otras palabras: nos habían pedido eliminar a Castro y [...]
no había limitaciones en cuanto a los medios; y consideramos que
estábamos actuando bien dentro de la pauta que nosotros en tendíamos
que estaba en juego en ese momento específico [...]".10
6 Sheffield Edwards: Coronel jefe de la oficina de Seguridad
durante el gobier no de D.Eisenhower. Fue el funcionario que le
sugirió a Richard Bissell que miembros del Sindicato del crimen, que
habían operado los casinos en La Habana, podrían ser capaces de
llevar a cabo el asesinato de Fidel Castro. En: Documentos, CIHSE,
2005.
7 En sus memorias, Bissell dice: "Sin duda, mientras avanzaba con
mis planes para la brigada, tenía la esperanza de que la mafia
alcanzaría el éxito. Mi filosofía durante los últimos dos o tres
años en la agencia era muy definida de que el fin justifica los
medios y yo no iba a ser derrotado". Richard M. Bissell Jr.,
Reflections of a Cold Warrior: From Yalta to the Bay of Pigs (New
Haven: Yale University Press, 1996), p. 157. Tomado de James G.
Blight: Política de ilusiones, Documentos del CIHSE.
8 Informe Provisional del Comité Selecto del Senado de Estados
Unidos para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia. Ob. cit.
9 Richard Helms: Subdirector de la CIA desde 1962 hasta su renuncia
en
1973.
10 Helms afirmó también durante las sesiones que "[...] con todas
las cosas que se desarrollaban en ese entonces [...] parecían estar
dentro de la parte permisible de este esfuerzo [...] Dentro de las
percepciones del tiempo y de las cosas que estábamos tratando de
hacer, era una vida contra muchas otras que se estaban perdiendo.
Declaración de 13 de junio de 1975. Informe Provisional del Comité
Selecto del Senado de Estados Unidos para estudiar operaciones
gubernamentales relacionadas con las actividades de inteligencia.
Ob. cit.
Los documentos de la comisión señalan que la interpretación de
algunos oficiales de la agencia de que el asesinato se encontraba
dentro de la gama de actividades permitidas, "se vio reforzada por la
continua aprobación de violentas acciones secretas contra Cuba que
eran sancionadas a nivel presidencial y por el fallo de las sucesivas
administraciones en aclarar que el asesinato no estaba permitido". No
se trataba solo de un "fallo"; aquello se correspondía con una actitud
consciente ante el tema del asesinato político y con la política de
"negación plausible", expresión de la doble moral de aquellas
administraciones, lo que hoy subsiste.
No existe argumento alguno para justificar la responsabilidad de la
CIA ni de esos gobiernos ante tales planes magnicidas. El Comité se
vio obligado a reconocer que "[...] el fallo en la comunicación no
tiene excusa si se tiene en cuenta la gravedad del asesinato [...] los
funcionarios de la administración no fueron lo suficientemente exactos
en sus comunicados a la agencia y que su actitud ante la posibilidad
del asesinato era ambiguo en el contexto de la violencia de otras
actividades que ellos habían autorizado [...]".
La convicción de que matar al jefe de un Estado se correspondía con
la ética imperante dentro de la CIA se reflejó con fuerza en la
propaganda subversiva que se enviaba a la isla por diferentes me dios,
en la que se instaba no solo al sabotaje y a la rebelión. Esta
influencia penetró también en el seno de las organizaciones
terroristas, lo cual se convirtió desde el mismo año 1960 en un
poderoso estímulo e incitación al asesinato de los dirigentes de la
Revolución. Estos planes criminales han formado parte del accionar de
los grupos terroristas de origen cubano asentados en Miami desde
aquella primera década, cuyos principales cabecillas surgieron
entonces, reclutados y entrenados en las bases de la CIA en la Florida
y Centroamérica. No conocemos ningún ciudadano residente en Estados
Unidos que haya sido juzgado desde entonces en ese país por haber
planeado el asesinato de un dirigente revolucionario cubano.
Las acciones ejecutivas
La creación en enero de 1961 de la Unidad de Acciones Ejecutivas,
bajo la dirección de la CIA, que fue denominada como "una capacidad en
stand-by para cometer asesinatos cuando se requiera" fue expresión de
la voluntad política de la administración norteamericana de turno.
Para dirigirla fue nombrado como jefe William Harvey,11
que era en ese entonces jefe de personal de inteligencia exterior de
la CIA, quien caracterizó este término como "[...] un eufemismo de la
CIA definido como un proyecto para investigar los medios para derrocar
a los líderes políticos extranjeros e incluía la capacidad para llevar
a cabo asesinatos [...]".
El propio Richard Bissell, subdirector de Planes de la Agencia en
ese año 1961 expresaba que la acción ejecutiva cubría un "amplio
espectro de acciones" para "eliminar la efectividad" de los líderes
extranjeros, con el asesinato como la acción "más extrema" dentro de
ese espectro.12
Esto dio lugar al programa de la CIA denominado ZR/Rifle, que
comprendía la eliminación física de dirigentes políticos extranjeros
considerados hostiles o enemigos del interés nacional de Estados
Unidos.13
11 William Harvey (EE.UU.). Fue oficial del FBI y de la CIA.
Colaboró con la mafia contrarrevolucionaria de Miami en los planes
de atentado contra el Coman dante en Jefe en la década de 1960.
Durante la Operación Mangosta fue jefe de la Fuerza de Tarea Cuba
para llevar a cabo las operaciones encubiertas contra la Revolución.
Desde la sede central de la CIA controló las operaciones de la
estación JM WAVE en la Florida. Multimedia Cuba ACUSA, CIHSE, 2003.
La frase utilizada fue tomada del informe del Comité Selecto del
Senado de EE.UU. que examinó los planes de asesinato contra
gobernantes extranjeros.
12 Informe Provisional del Comité Selecto del Senado de Estados
Unidos para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia. Ob. cit.
13 Ibídem. Según el informe del Comité Selecto ZR/Rifle era un
nombre clave relacionado con dos áreas. Una era la capacidad
ejecutiva de asesinato. El segundo programa estaba destinado a
proporcionar una fachada para cual quier operación de acción
ejecutiva. William Harvey, según el informe, había estado a cargo de
la sección de la CIA con responsabilidad general para tales
programas.
Richard Bissell declaró que "[...] en general el proyecto ZR/Rifle
incluía evaluar los problemas y necesidades para asesinar y
desarrollar una capacidad permanente para asesinar; de una manera más
específica esto incluía detectar agentes potenciales e investigar las
técnicas de asesinato que podrían utilizarse [...]".14 Sin embargo, la
cuestión sobre si aquella capacidad ejecutiva fue utilizada o no
finalmente en algún momento por la CIA o si había sido o no autorizada
por la Casa Blanca fue aparentemente motivo de un intenso debate
dentro de las sesiones y comparecencias del Comité Selecto. Las
declaraciones contradictorias o ambiguas de Bissell, Harvey o McGeorge
Bundy no lograron restar gravedad al tema.
La realidad cubana de aquel entonces nos demuestra que aun antes de
crearse aquel proyecto criminal, la CIA ya había desarrollado estos
procedimientos macabros para tratar de asesinar a Fidel. El inspector
Earman confirma en su informe "[...] que mucho antes del primer
contacto de la CIA con John Rosselli, la maquinaria para la
preparación de los medios de asesinato fue puesta en marcha [...]".
Los documentos del Comité Selecto reconocen también que el complot
para asesinar a Patricio Lumumba fue concebido en la segunda mitad de
1960 por funcionarios del gobierno de Estados Unidos, y desarrollado
con rapidez hasta el punto de enviar venenos al Congo para que fueran
utilizados en el crimen. El proyecto ZR/Rifle solo oficializó una
política firmemente establecida por Estados Unidos desde tiempo antes.
El memorando desclasificado firmado por el alto funcionario de la
CIA J. C. King, del 11 de diciembre de 1959, dirigido a Allen Dulles,
proponía "una profunda consideración a la eliminación de Fidel
Castro". El propio Director de la Agencia cínicamente declaró que si
bien aprobó aquella mención del memorando "él le dijo al Grupo
Especial en una reunión celebrada al mes siguiente", y cito sus
palabras: "[...] no tenemos en mente la eliminación inmediata de
Castro, sino más bien acciones destinadas a permitir a líderes
responsables de la oposición que tengan una posición establecida".15
14 Ibídem, p. M2, t. II.
15 Informe Provisional del Comité Selecto del Senado de Estados
Unidos para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia. Ob. cit., R11 y R12.
Algunos juicios y consideraciones de altos representantes de la CIA
y el gobierno de Estados Unidos en aquellos años, desclasificados
tiempo después, definen con claridad sus concepciones neofascistas
sobre este tema:
"Se debe considerar profundamente la eliminación de Fidel Castro
[...]". 11de diciembre de 1959, J. C. King, jefe de la División del
Hemisferio Occidental de la CIA.
"Cualquier plan de eliminar a dirigentes cubanos, debe hacerse
general [...]". Almirante Arleigh Burke, consejero de Seguridad
Nacional.
"Los elementos gansteriles quizás constituyan el mayor potencial de
reclutamiento para acciones contra dirigentes cubanos [...]". General
Edward Landsdale, jefe de Operaciones de la Operación Mangosta.
"La mafia contribuirá a la seguridad nacional [...]". Robert Maheu,
involucrado con la mafia en planes de asesinato contra Fidel por
encargo de la CIA desde 1960.
Este monstruoso plan constituyó parte esencial del Programa Cuba de
Eisenhower de marzo de 1960, que debía culminar con la invasión
mercenaria, y a ello dedicaron amplios esfuerzos desde ese año.
Ninguna administración norteamericana ni la propia CIA han reconocido
oficialmente esto. Un gobierno que había mantenido como política
oficial la negación ante cualquier evidencia de actos ilegales y
encubiertos cometidos contra otra nación, por medio de la mentira y la
desinformación, sería incapaz de aceptar que sus esperanzas de
liquidar la Revolución Cubana en aquellos momentos se basaban no solo
en la promoción de un proceso de desestabilización interna y una
invasión mercenaria armada, sino en la liquidación física de su
principal dirigente.
El alto oficial de la CIA Jacob Esterline16
expresó en 1967 "[...] que ningún plan de este tipo podía haber
progresado hasta después que se decidió la política sobre Cuba
alrededor de marzo de 1960 [...]17, en clara referencia al programa de
Eisenhower. Sobre este aspecto el destacado investigador
norteamericano Peter Kornbluh, analista principal del Archivo de
Seguridad Nacional de la Universidad de Washington, durante un
seminario en Estados Unidos en 1996, expresó:
"[...] de alguna forma, la forma menos cara desde el punto de vista
paramilitar, para derrocar al gobierno cubano en 1961, hubiera sido
eliminar a su carismático líder, Fidel Castro. Sin él, de acuerdo con
muchos estimados de la CIA en aquel tiempo,
16 Jacob D. Esterline: "F.I.S. Fecha de ingreso en el servicio
febrero de 1951. Jefe Grupo Operativo Cubano. Alto oficial del
proyecto antiArbenz en Guate mala y [mutilado]. El señor Esterline
habla el español con fluidez. Fue nombrado jefe de Operaciones de la
División WH durante la Segunda Guerra Mundial, estuvo 20 meses en la
OSS (Oficina de Servicios Estratégicos), y tuvo dos períodos de
servicios detrás de la línea de batalla en Birmania. Tenía el grado
de capitán y estuvo al mando de dos unidades de guerrilla hasta la
acción en batalla (1952), instructor jefe de la Escuela de Guerra de
Guerrilla en la Fortaleza Benning (1953), Instructor Jefe [mutilado]
en Guerra de Guerrilla". En: Programa de análisis histórico de la
CIA "publíquese como quedó censurado" (1997). Estudio del inspector
general sobre la operación cubana y documentos afines, p. 82.
En el evento sobre Playa Girón en 1996 en Musgrove Plantation,
EE.UU. los organizadores ofrecieron una biografía de Esterline más
precisa que la brin dada por la CIA: "Veterano de la OSS, antecesora
de la CIA, dirigió las guerrillas malayas detrás de las líneas
japonesas durante la Segunda Guerra Mundial. Después de la guerra,
fue el director de Operaciones de Pbsuccess en Washington, el cual
terminó como un golpe de éxito en 1954 contra el presidente
guatemalteco Jacobo Arbenz, y más tarde se convirtió en el jefe de
la estación de la CIA en Guatemala y en Venezuela, de donde fue
llamado a Washington a principios de 1960 para dirigir el proyecto
que finalmente terminaría en la invasión de Bahía de Cochinos.
Especialista en guerra de guerrillas, diseñó el proyecto de la
intervención inicial de exiliados cubanos —un desembarco aéreo
clandestino que tendría lugar en las montañas del Escambray, cerca
de Trinidad, en la costa sur, un plan que fue rechazado por el
presidente Kennedy. Durante el período anterior a la invasión por
Bahía de Cochinos, trató de varias formas de lograr cancelar la
operación, previendo el fracaso que finalmente ocurrió. Más tarde se
convirtió en jefe de la estación de la CIA en Miami a fines de la
década del 60, antes de retirarse y mudarse primero para el Caribe,
después para Carolina del Norte y vivir ‘bajo cubierta’ utilizando
el nombre de Jake Engler". James Blight and Meter Kornbluh: Política
de ilusiones, Estados Unidos, 1998. Archivo, CIHSE, 2005.
17 Peter Dale
Scott: Ob. cit., pp. 12 y 13.
la revolución hubiera colapsado y la brigada y las fuerzas de la
resistencia hubieran tomado el poder [...] La pregunta que me gustaría
ver contestada es si había una ruta separada de asesinato que estaba
coordinada o se suponía que estuviera coordinada con la invasión por
Bahía de Cochinos. Para ser específico: ¿Es posible que Bissell
tuviera algo de esto en el fondo de su mente; que la mafia mataría a
Fidel justo antes de la invasión misma? Por tanto, incluso si estaba
forzado a reducir la cobertura aérea y de otras formas reducir el
alcance de la operación en el sitio de desembarco, posiblemente el
plan de Bissell pudiera todavía triunfar [...]".18
Kornbluh continuó reflexionando sobre su propia pregunta, mientras
Jake Esterline lo escuchaba con atención "[...] En el informe,
descubrimos que la CIA —que Jake— recibió cables desde Cuba dos
semanas antes de la invasión, discutiendo un esfuerzo de asesinato
específico contra Fidel, quien iba a hacer un discurso en el Palacio
de los Deportes el 9 de abril. Ustedes tenían un agente —cuyo nombre
código era NOTLOX19 — en Cuba, quien estaba enviando mensajes a ti, a
través de un
18 Organizado bajo el patrocinio del Instituto de Estudios
Internacionales Thomas J. Watson de la Universidad de Brown y el
Archivo de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington.
Se realizó en el centro de convenciones de la Fundación ARCA en
Musgrove Plantation, St. Simon Island, Georgia, del 31 de mayo al 2
de junio de 1966. Participaron académi cos, funcionarios allegados
al presidente Kennedy, altos oficiales de la CIA retirados del
servicio que habían ocupado cargos de importancia en la acti vidad
contra Cuba, ex integrantes de la Brigada 2506, miembros de organi
zaciones contrarrevolucionarias en la isla en los momentos de la
invasión y un funcionario de la antigua URSS con responsabilidad en
las relaciones con Cuba. Causas relacionadas con la política de
confrontación hacia la Revolución por parte del gobierno
norteamericano —recuérdese que 1996 fue el año de aprobación de la
Ley HelmsBurton— impidieron la participa ción de una adecuada
representación cubana.
19 El material NOTLOX citado por Peter Kornbluh surge de un
memorando de R. Mason Cargil, fechado el 21 de mayo de 1975 sobre
"Documentos de los archivos DPD relacionados a las operaciones
cubanas durante el período 19591961". Además de las diferentes
comunicaciones y desde La Habana respecto a intentos de matar a
Castro, hay una mención a un proyecto para destruir la principal
planta eléctrica de La Habana, fechado el 1ro de abril de 1961. Vea
también "Informe sobre complots para asesinar a Fidel Castro", 23 de
mayo de 1967 (El informe interior de la CIA sobre la historia de sus
intentos de matar a Fidel Castro, incluye recuerdos de su gente
clave sobre los diferentes contactos que se hicieron con la mafia).
De forma interesante, Esterline es reportado por lo menos dos veces
por haber tratado de eliminar el programa de asesinato, una vez que
la operación de Bahía de Cochinos arrancó. Pero el informe concluye:
"Cualquiera que fuera la intención a este respecto, si la decisión
de terminar se hiciera realmente, la decisión no fue comunicada de
manera efectiva. Está claro que este plan para asesinar a Castro
continuó hasta algún momento después de Bahía de Cochinos", pp.
3334. Tomado de James G. Blight and Peter Kornbluh: Ob. cit.
agente presumiblemente en Florida, nombrado Bell. Esos mensajes
eran principalmente solicitudes de ametralladoras, rifles Springfield
con miras telescópicas y cosas de esa naturaleza [...] Pienso, Jake,
si tienes alguna información acerca de la secuencia de cables y, en
general, acerca de cualquier pensamiento que pudiera habérsele dado a
la coordinación de intentos de asesinato, sabotajes de las plantas
eléctricas alrededor de La Habana y la invasión en Bahía de Cochinos
[...]".
Esterline respondió de forma evasiva: "No tengo ningún recuerdo
claro. Pero nosotros estábamos recibiendo mensajes de un agente en
Cuba. Mi recuerdo es que nosotros pensábamos que el tipo debe haber
sido capturado y doblado y estaba funcionando para hacer algo que
pondría algo como armas en sus manos [...]".20
Otro participante, el ex asesor del presidente John F. Kennedy,
Arthur Schlesinger21 consideró que el proyecto de asesinato era
inicialmente una parte integral del plan de invasión, aclarando que el
oficial de la CIA Howard Hunt,22
20 Actuar como agente doble al servicio también de otra nación o
servicio de inteligencia.
21 Arthur Schlesinger Jr., asistente especial del presidente John
F. Kennedy, quien vigilaba (entre otras cosas) todas las iniciativas
para América Latina, incluyendo la Alianza para el Progreso y
durante la crisis de la Bahía de Cochinos, el enlace con la
dirigencia cubana del exilio. Solo entre los íntimos consejeros de
Kennedy, Schlesinger se opuso a la invasión durante los primeros
meses de la administración. Escribió varios memorandos alertando al
presidente no avanzar con la invasión, aunque no argumentó su caso
en las reuniones de alto nivel, para su arrepentimiento posterior.
Arthur Schlesinger Jr. es también uno de los historiadores más
eminentes de la era posterior a la Segunda Guerra Mundial, habiendo
ganado el premio Pulitzer dos veces y escrito biografías best
sellers tanto de John F. Kennedy (Los mil días, 1965) y de Robert
Kennedy (Robert Kennedy y su tiempo, 1978). tomado de James Blight
and Peter Kornbluh: Ob. cit.
coordinador político en aquellos momentos iniciales de la
operación, recomendó a Bissell23 en mayo de 1960, lo siguiente: "[...]
primero, asesinar a Castro antes o coincidiendo con la invasión [...]
Sin Castro para inspirar, el ejército rebelde y la milicia colapsaría
por la falta de liderazgo". 24 Y Bissell mismo le dijo a Michael
Beschloss que el asesinato se intentaba para reforzar el plan.
En 1975 el Senado norteamericano se vio obligado a admitir, según
sus propias declaraciones, que los intentos de asesinato contra
22 E. Howard Hunt [...]. PP/PM/ Grupo Operativo Cubano. Los
antecedentes del señor Hunt antes de prestar servicios en la Agencia
son sus trabajos como escritor y corresponsal de Time, Inc. Se le
asignó al OPC y trabajó en [mutila do] [...] durante tres años,
posteriormente se le asignó nuevamente al Cuerpo de Oficiales de
SE/P&PW. Más tarde fue asignado Oficial PP en [mutilado] [...] antes
de que lo seleccionaran como [mutilado] [...] Antes de su asignación
a la Fuerza Operativa Cubana, se le reconoció su gran habilidad en
la esfera de la acción secreta. Tiene un talento excepcional y gran
imaginación en la esfera del PP. En [mutilado] [...] se le hicieron
destacados informes. Su español es fluido. Programa de análisis
histórico de la CIA publíquese cómo quedó censurado, 1997". Estudio
del inspector general sobre la operación cubana y documentos afines,
p. 84.
23 Richard Bissell: Nació en el estado de New England. Durante la
Segunda Guerra Mundial fue a Washington y llegó a ser director
ejecutivo de una empresa de buques, supervisando las operaciones de
abastecimiento de los norteamericanos y las fuerzas aliadas
alrededor del mundo. En 1948 trabajó en el Plan Marshall y durante
cuatro años fue el principal ejecutivo de la administración para la
Cooperación Económica y de su sucesora la Mutual Security Agency.
Está considerado el padre de los aviones espías U2 y de su sucesor
el avión supersónico SR71. Estuvo involucrado en el desarrollo de
los sistemas de satélites espías y cámaras sofisticadas a finales de
los años 50 y principios de los 60. Sirvió primero como asistente
especial y después como subdirector de Planes de la CIA bajo el
mandato de Allen Dulles y desempeñó un papel clave en la invasión de
la Brigada 2506 por Playa Girón como uno de los estrategas de la
operación. Como jefe de las operaciones clandestinas de la CIA fue
el responsable de un proyecto secreto para asesinar a Fidel Castro
llamado ZR/ Rifle. Al cumplirse el primer aniversario de la derrota
de la invasión fue condecorado por Kennedy con la Medalla de la
Seguridad Nacional. Falleció el 7 de febrero de 1996 a los 84 años
de edad. Documentos CIHSE, 2005.
24 Arthur Schlesinger Jr.: "Robert Kennedy and His Times" (New
York: Ballantine, 1978), pp. 488489. Tomado de James G. Blight and
Peter Kornbluh: Política de ilusiones, Ob. cit., pp. 6569.
Fidel comenzaron desde 1960 y se prolongaron hasta 1965 y
consistieron en ocho proyectos que iban desde tratar de desacreditar
su figura hasta el intento de asesinato por diferentes medios, en
contubernio de la CIA con la mafia norteamericana25 y otros criminales
a su servicio.26 El propio Comité Selecto reconoció que esos intentos
fueron claramente autorizados por lo menos hasta el nivel de la
Dirección de Planes de la CIA e incluso consideran la posibilidad que
Dulles supo y autorizó los complots que ocurrieron durante su
permanencia en el cargo.27
Otros dirigentes revolucionarios fueron objeto también de aquella
persecución. Pocos casos han sido reconocidos hasta hoy por Estados
Unidos. Por sus particularidades y la etapa temprana en que se
desarrolló merece atención el complot urdido contra un prestigioso
revolucionario nombrado Carlos Rafael Rodríguez28
25 "[...] Oficiales de la CIA hicieron uso de personas asociadas
con los bajos fondos con el fin de lograr el asesinato de Fidel
Castro [...]" (Un informe provisional del Comité Selecto del Senado
de EE.UU. para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia, t. II. Imprenta del gobierno de
EE.UU. 20 de noviembre (Día legislativo 19 de noviembre) de 1975, p.
Q16.
26 Ibídem, p. Q16. "[...] El esfuerzo por asesinar a Castro
comenzó en 1960 y continuó hasta 1965. Los planes para asesinarlo
utilizando tabacos envenenados, conchas marinas explosivas y un
traje de buceo contaminado no pasó de la fase de laboratorio. El
complot que involucraba figuras del hampa alcanzó la etapa de
elaborar píldoras envenenadas, establecer los con tactos necesarios
para mandarlas a Cuba, conseguir los asesinos potenciales dentro de
Cuba, y aparentemente entregar las píldoras en la propia isla".
27 Ibídem, p. R5. "Bissell y Edwards testificaron que le habían
informado a Dulles (y Cabell) sobre el complot que incluía
indirectamente a figuras del bajo mundo, pero que ellos estaban
seguros de que él había comprendido que el complot incluía el
asesinato. Su testimonio se apoya en el hecho de que Dulles conocía
el complot para asesinar a Lumumba, que se estaba fraguando al mismo
tiempo, y en el cual estaba también comprometido Bissell [...] La
única sugerencia de autorización presidencial explícita para los
complots contra Castro fue la opinión de Richard Bissell de que
Dulles le habría informado a los presidentes Eisenhower y Kennedy
con algunos rodeos después de que el asesinato estuviera planificado
y en vías de ejecución". Un informe provisional del Comité Selecto
del Senado de EE.UU. para estudiar operaciones gubernamentales
relacionadas con las actividades de inteligencia, t. II. Imprenta
del gobierno de EE.UU. 20 de noviembre (Día legislativo 19 de
noviembre) de 1975, p. R5.)
28 Carlos Rafael Rodríguez (1913): Dirigente del Partido
Socialista Popular. Al triunfo de la Revolución dirigió el periódico
Hoy y el Instituto de Reforma Agraria. Formó parte del Secretariado
y del Buró Político del Partido Comunista, fue vicepresidente del
Consejo de Ministros y del Consejo de Estado. Ocupó la presidencia
del Banco Nacional de Cuba y del Comité Estatal de Cooperación
Económica. En 1983 presidió el Consejo de Ayuda Mutua Económica
(CAME). Falleció el 8 de diciembre de 1997 en La Habana.
ya fallecido, fuertemente hostigado desde la embajada norte
americana por su pensamiento marxista leninista.29
El objetivo no era solo lograr el descrédito político
J. S. Earman afirmó que había quedado bastante claro en su
investigación30 que los planes de asesinato diseñados a finales de1960
y principios de 1961 fueron llevados a cabo agresivamente y eran
vistos por algunos de sus participantes como uno de los esfuerzos
globales para derrocar al régimen que culminaron con Bahía de
Cochinos.31 Según el Inspector General la vitalidad de los distintos
esquemas de asesinatos aplicados por la CIA contra Fidel variaron en
la medida en que el gobierno intensificaba sus esfuerzos para
derrocarlo. En su opinión, los complots que él logró identificar hasta
agosto de 1960, estaban dirigidos solo a desacreditar a Fidel
políticamente, influyendo en su conducta o alterando su
29 "[...] La actividad estaba dirigida, por el coronel Wilson,
funcionario militar de la embajada de Estados Unidos y jefe del
punto cuatro que atendía Geodesia y Cartografía en el país. Se
trataba de un grupo contrarrevolucionario que era entrenado por este
funcionario norteamericano en el manejo de armas de fuego en una
habitación del hotel Nacional [...] En este lugar se proyectaba
hacer un atentado a Carlos Rafael Rodríguez, aprovechando sus
frecuentes visitas para encontrarse con dirigentes de Partidos
Comunistas y de otras fuerzas progresistas de América Latina [...]".
Continuó rememorando que con el propósito de comprobar y registrar
aquella acción criminal, se colocó una cámara de filmación en la
habitación contigua, a través del espejo de la cómoda situada en la
pared divisoria. "[...] En el camino me explicó las características
de esos espejos muy conocidos y utilizados por algunas personas de
la época, pero totalmente nuevos para mí y para otros muchos
compañeros: eran los espejos, a través de los cuales, se puede ver.
Sustituimos el espejo de la habitación donde se realizaban los
entrenamientos por otro espejo comprado en la calle Galiano, entre
ellos no existían diferencias. Esto nos permitió filmar algo
insólito: el entrenamiento por un funcionario diplomático
norteamericano de un grupo contrarrevolucionario en Cuba en la
habitación de un hotel para atentar contra la vida de un dirigente
de la Revolución. Este plan se frustra y se opera contra el grupo,
ocupándose un alijo relativamente importante de armas destinadas al
atentado [...]". Testimonio brindado por el coronel (r) Ramón Oroza
Naverán, Demetrio. Entrevistador: teniente coronel José Lorences
González, CIHSE, 2003.
30 Peter Dale Scott: Ob. cit., p. 2. Memorando para los récords.
Informe sobre planes de atentado a Fidel Castro, 23 de mayo de 1967.
Este informe fue preparado a solicitud del Director de la CIA,
asignándose esta tarea al inspector general J. S. Earman el 23 de
marzo de 1967. Según instrucciones expresas todas las copias fueron
destruidas el 23 de mayo de 1967, conservándose solo el original
clasificado que fue leído por Richard Helms, director CIA, J. S.
Earman (IG), J. E. Creer, Inspector (uno de los autores) S.D.
Breckinridge, Inspector (uno de los autores). Todos los borradores y
la mecanografía fueron hechos por los autores. Archivo CIHSE.
Traducción al español.
31 Ibídem. CIA Assassination Plots. A report from the Inspector
General on plots to assassinate Fidel Castro. Memorandum. Peter Dale
Scott. English Dept. University of California, Berkeley, p. 2.
apariencia. El Comité Selecto del Senado secundó esta consideración
años más tarde, al señalar "que los esfuerzos dirigidos contra Castro
no comenzaron con intentos de asesinato". La evaluación de Earman en
este punto resulta inexacta, ya que dichos "proyectos", inocentes o
ridículos en apariencia, eran verdaderos instrumentos letales en
potencia.
Estos proyectos estaban relacionados con el uso de tabacos
envenados y otras sustancias como la sal de talium y un compuesto
químico que supuestamente producía reacciones similares a la droga
conocida como LSD (lisergic acid). El Comité Selecto del Sena do
calificó con insólita irresponsabilidad estos peligrosos proyectos
magnicidas ocurridos entre marzo-agosto de 1960 como "[...] planes con
vistas a socavar la simpatía carismática de Castro por me dio del
sabotaje contra sus discursos [...]"
Jacob Esterline se contradice en su primera declaración ante Earman
en 1967 al expresar que el compuesto químico en los tabacos estaba
dirigido a provocar "desorientación" en Fidel. Según sus palabras: "la
idea era que Castro se fumara uno antes de decir un discurso y
entonces que hiciera el ridículo".
En una segunda entrevista finalmente dijo que aunque era evidente
que él ya no recordaba el efecto que se intentaba con los tabacos,
estaba seguro de que no era letal. Recuerda haber tenido los tabacos
en su caja de seguridad y que definitivamente estaban destinados a
Castro. Agregó que no se utilizaron porque W4 (grupo especial de la
CIA creado para el caso cubano) no pudo diseñar cómo enviarlos sin
peligro o daño para la agencia y que los destruyó antes de dejar W4 en
junio de 1961. Con sus palabras, Esterline intentó restar importancia
a aquel proyecto altamente mortífero.
El oficial de la CIA Sydney Gottlieb contradijo a Esterline al
expresar que él recordaba de forma distinta "[...] un plan que
involucraba tabacos, de este plan, del que se habló frecuentemente en
el medio de la CIA, que estaba relacionado con el asesinato y no
meramente con influencia en la conducta [...]", Earman no pudo
determinar si Esterline y Gottlieb se referían al mismo caso o de dos
planes no relacionados. Finalmente, el propio especialista de la CIA
encargado de preparar el peligroso veneno no dejaría dudas acerca del
propósito de aquel criminal proyecto.
"[...] El Dr. Edward Gunn, jefe de División de Operaciones, Oficina
de Servicios Médicos, de la CIA, declaró ante Earman lo siguiente:
[...] que el 16 de agosto de 1960 recibió una caja de tabacos
cubanos para ser tratados con material letal. Él entendió que era la
marca favorita de Fidel [...] que estaba seguro de que contaminó una
caja completa con 50 tabacos con toxina de botulina, un veneno
virulento que produce una enfermedad fatal unas horas después de su
ingestión [...] recuerda claramente el trabajo de tapas y sellos que
tuvo que hacer sobre la caja y sobre cada uno de los tabacos
envueltos, tanto para llegar a los tabacos como para borrar la
evidencia de que fue forzada [...] los tabacos fueron contaminados tan
fuertemente que simplemente poniendo uno en la boca haría el trabajo,
la víctima escogida no tendría que fumarlo realmente [...]".32
Según Esterline, el otro plan consistente en utilizar la sal de
talio estaba dirigido supuestamente a "[...] destruir la imagen de
Castro como barbudo, causándole la caída de la barba [...]". El propio
documento de la CIA reconocía que una dosis adecuada causaba
depilación en la piel, pero en demasía producía una parálisis, lo que
constituía también un peligroso proyecto. Estudios médicos recientes
realizados por Estados Unidos reconocen que esta sustancia puede
producir la muerte u otras graves afecciones.33 ¿Por qué entonces
tratar de minimizar el efecto homicida de estos actos? La res puesta
es obvia.
Una leyenda imperfecta
El Comité Selecto del Senado consideró en su informe que "[...] la
primera acción auspiciada por la CIA contra la vida de un dirigente
cubano de que tenga noticias el Comité, ocurrió en 1960 [...] Un
cubano que se había ofrecido voluntariamente a ayudar a la CIA en la
obtención de información de inteligencia le informó a su oficial de
caso en La Habana que él probablemente estaría en contacto con Raúl
Castro [...]".
Según el Comité, el centro principal de la CIA recibió un cable de
la estación local de su embajada en La Habana en horas de la noche del
20 de julio, en la que proponían que el cubano podría cubrir cualquier
necesidad de información que resultara necesaria. La jefatura de la
CIA envió un cable "a primera hora" del 21 de julio de 1960 a su
estación en La Habana donde
32 Ibídem, p. 13. CIA Assassination Plots. A report from the
Inspector General on plots to assassinate Fidel Castro. Memorandum.
Peter Dale Scott. English Dept. University of California, Berkeley.
Versión en español.
33 Los estudios de gente que ingirió grandes cantidades de talio
durante un período breve han descrito vómitos, diarrea, caída
temporal del cabello y efectos en el sistema nervioso, los pulmones,
el corazón, el hígado y los riñones. El talio también ha causado la
muerte. ATSDR. Dpto. de Servicios Humanos de EE.UU. Agencia para
sustancias tóxicas y registro de enfermedades. Portal de Internet,
2005.
indicaba: "Posible eliminación tres jefes principales siendo
considerada seriamente por oficina central[...]" indagando si el
cubano se sentía lo suficientemente motivado para arriesgarse a
preparar un accidente que involucrara a Raúl Castro y aconsejaba a la
estación en La Habana a contactar a discreción con la fuente para
determinar su disposición de cooperar y sus sugerencias sobre los
detalles de la operación. Según el informe del Senado se autorizó el
pago de 10 mil dólares después de "la conclusión exitosa", pero no se
permitió el pago por adelantado debido a que existía la posibilidad de
que el cubano fuese un agente doble.
No era la primera vez que la CIA se refería a la posible
eliminación de tres altos dirigentes cubanos. Pero esto se conoció
muchos años después al desclasificarse el documento secreto
norteamericano que mencionaba al alto funcionario de la CIA J.C.King
declarando en diciembre de 1959 que "[...] a menos que se eliminase a
Fidel, Raúl Castro y Che Guevara, todos juntos, lo cual es poco
probable, esta operación podría ser un asunto largo y trabajoso [...]"
Al siguiente día 22 de julio la CIA indicó abandonar el caso, en
momentos en que la fuente ya había sido orientada. Esta última, según
el Comité Selecto, le dijo después al oficial del caso en La Habana
que no había tenido oportunidad de preparar el "accidente". Este
oficial declaró ante el Comité que él y el cubano habían contemplado
solo la obtención de información de inteligencia y que ellos no habían
propuesto aquel asesinato. Según este oficial, el cable recibido
representaba "[...] un alejamiento considerable de las actividades
convencionales que se nos había pedido que realizásemos[...]"
Pura hipocresía. La promoción de alzamientos, atentados y sabotajes
en la que participaban activamente los oficiales de esa estación de la
CIA con grupos terroristas internos a mediados de 1960 no eran
precisamente actividades convencionales.
Por razones aún no explicadas, la CIA se vio obligada a reconocer
ante el inspector Earman la existencia del cable cifrado del 21 de
julio en el que reconoce estar evaluando la posible eliminación de
tres dirigentes cubanos y orienta claramente a su estación en La
Habana a proceder al asesinato del ministro de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias Raúl Castro Ruz. Sin embargo, la historia tejida
alrededor de este hecho resulta incomprensible en muchos aspectos.
Para cualquier lector podría resultar poco creíble que la jefatura de
la CIA, tan solo en unas pocas horas (madrugada del día 21 de julio),
estuviera en condiciones de autorizar o dejar a discreción de su
estación en una acción como aquella a manos de una supuesta fuente
voluntaria, que de acuerdo a unos pocos datos recibidos horas antes,
no mantenía una relación permanente con Raúl y sobre la que existía la
posibilidad de ser un doble agente. Utilizando el propio argot de la
Agencia, aquello resultaba una leyenda imperfecta.
Quizás le resultaba más comprometedor explicar que aquello no se
trataba de un simple contacto operativo con una fuente "eventual y
voluntaria", sino una relación estable con un agente entrenado y
pagado por su embajada, realizando una posible labor de penetración en
un ambiente cercano al jefe militar de un país extranjero, al que
entonces orientan asesinar, simulando un accidente. ¿Había sido esta
la verdad? ¿Formaba aquel suceso parte de otra operación siniestra en
curso, ya premeditada, de las muchas que ejecutaba diariamente su
desmedida estación local en Cuba? ¿Qué trató de ocultar la CIA? Los
planes de la CIA para asesinar a Fidel y a Raúl Castro Ruz de un solo
golpe se repetirían meses después de Girón. Sin embargo, Earman no
mencionó, ni mucho menos reconoció, otros casos semejantes en su
informe en 1967 ni el Comité Selecto los recogió en sus actas en
1975.34
34 Un año después de aquel suceso, en vísperas de la celebración
del 26 de julio, pero de 1961, no por coincidencia, la CIA
desarrolló la operación Patty para intentar asesinar a Raúl en
Santiago de Cuba y a Fidel en La Habana, aprovechando los actos
masivos en ambas ciudades. Aquella operación de
"exterminio general" sería controlada directamente por la CIA.
Los oficiales Harold Bishop, Frank Bender y Carl Hitch estaban al
tanto de aquella opera ción, que sería ejecutada por miembros de las
organizaciones terroristas MRR, MRP y el Movimiento 30 de Noviembre,
con el apoyo en armas y explosivos del servicio de inteligencia
militar de la Base Naval de Guantánamo. El monstruoso plan fue
abortado por la seguridad cubana unos días antes del 26 de julio.
Informes desclasificados cubanos de aquellos momentos reseñan estos
hechos: "[...] Perucho Monterrey levantó un plano del stadium Maceo
y de las casas que lo rodean [...] señalando con cruces rojas a tres
de las casas seleccionadas para elegir en definitiva la que iba a
ser utilizada para situar la ametralladora calibre 30 atendida por
dos hombres, la que haría fuego sobre la tribuna en el acto
conmemorativo del 26 de julio, cuando el comandante Raúl Castro
estuviera haciendo uso de la palabra [...] acto seguido otros cuatro
hombres se abrirían paso con granadas de mano lanzadas contra la
referida tribuna a fin de lograr la confusión [...] Legón tenía la
encomienda de apostarse con seis hombres más y un automóvil en el
entronque de la carretera del aeropuerto y Ciudamar, para el caso
que falla ra el atentado al comandante Raúl Castro [...] agredirlo
en dicho lugar cuando este fuera por dicha carretera hacia el
aeropuerto para tomar un avión hacia la capital [...] En La Habana,
el plan de atentado a Fidel se produciría simultáneamente [...] a
todo este plan lo bautizaron con el nombre de operación Patty, que
consistía en un atentado al comandante Dr. Fidel Castro Ruz en la
concentración que se llevaría a cabo en la Plaza de la Revolución;
esto lo harían emplazando un mortero en un lugar en la calle Amézaga
[...]". Documento cubano Acta de la Oficina Jurídica del
Departamento de Seguridad del Estado. 8162. (15 folios)
desclasificado durante la conferencia internacional La crisis de
octubre, 40 años después, La Habana, octubre, 2002.
Nuestra investigación identificó algunos de estos planes a finales
de aquel año 1960. En octubre dos grupos terroristas dentro del país,
uno de ellos perteneciente al denominado Movimiento 30 de Noviembre,
declararon su intención de realizar atentados a dirigentes
revolucionarios los que fueron previamente detenidos y juzgados por
los tribunales. En noviembre, otros dos terroristas de origen cubano
nombrados Armando Cubría Ramos y Mario Tauler Sagué, los que habían
marchado a Estados Unidos pocos meses antes, arribaron
clandestinamente por Punta Hicacos, Varadero, introduciendo armas y
explosivos para realizar actos terroristas e intentar asesinar a Fidel
Castro y otros dirigentes, siendo detenidos y juzgados en la causa
334/60.35
La verdadera historia de las pastillas envenenadas
Earman consideró en su informe que a partir de agosto de 1960 se
inició el primer plan serio de asesinato con la participación de
figuras del hampa norteamericano y personas dentro de Cuba.36
Si bien la CIA se vio obligada a reconocer aquella operación de
guerra sucia que implicaba directamente a algunos altos funcionarios
en vínculos criminales con la mafia en asuntos de tal gravedad, ocultó
hechos que la incriminaban directamente o intentó minimizar su
responsabilidad en otros, trató de presentarse como una posible
víctima del chantaje por parte de la mafia, inventó subterfugios para
confundir a la opinión pública y al propio Comité o para disimular
determinados cabos sueltos que pudieran conducir a un escenario más
comprometedor para la agencia y el propio gobierno.
35 Cronología de actos terroristas. Oct-nov de 1960. Documentos del
CIHSE.
2005.
36 En agosto de 1960 la CIA dio pasos para enrolar a miembros de
la mafia para asesinar a Fidel "[...] Bissell confirmó que pidió a
Edwards que se encontrase con alguien para asesinar a Castro, y
creía que fue de Edwards la idea de establecer contacto con miembros
de un sindicato del juego que operaba en Cuba [...]". (Bissell
9675). Declaración ante el Comité Selecto del Senado. Ob. cit.
La información desclasificada indica que en un primer momento
surgieron puntos de vista discordantes entre la CIA y la mafia37 en
cuanto al posible método a utilizar en el magnicidio. A finales de
1960, según señala Earman: "[...] aparentemente la agencia había
pensado primero en términos de un asesinato político al estilo de las
pandillas en el cual Castro sería derribado a balazos [...]". Pero
Giancana38 razonó que no se podría reclutar a nadie porque la
posibilidad de sobrevivir y escapar sería insignificante, decidiendo
proponer a sus jefes en Nueva York tratar de introducir un veneno
letal, lento y efectivo. Según el Comité "[...] existen algunas
pruebas de que a Giancana o Rosselli39 se les ocurrió la idea de
depositar una cápsula en una bebida de Castro para darle al agente la
posibilidad de escapar [...]".40
37 Robert Maheu, un antiguo agente del FBI, en aquel tiempo un
operativo que trabajaba para un Fiscal de EE.UU en la CIA, fue un
vínculo clave con Sam Giancana y Johnny Rosselli, las dos figuras de
la mafia más íntimamente mezclados con los intentos de matar a
Castro. Vea a Evan Thomas: The Very Best Men: Four Who Dared (New
York: Simon &Schuster, 1955), pp.226
228. (Tomado de James G. Blight y Peter Kornbluh: pp. 6569.)
38 Sam Giancana: Seudónimo: Sam Gold, Momo Salvatore: Supuesto
autor de tres homicidios. Nunca compareció ante los tribunales;
pertenecía a la ban da local de Al Capone; obtuvo millones de
dólares con el contrabando de drogas, los garitos y los prostíbulos.
Junto a John Rosselli, recibieron de la CIA el encargo de asesinar
por 150 mil dólares a Fidel, Raúl y al Che. Cuando el Comité Selecto
del Senado de EE.UU. se hallaba en plena investigación de los
complots de la CIA para eliminar a líderes políticos extranjeros,
recibió una citación de Washington, para que declarara, a lo que
suplicó se le asegurase una constante protección. El 19.06.75, fue
muerto a tiros en el sótano de su casa. Se desconoce si el autor fue
identificado. Documentos del CIHSE.
39 John Rosselli: Ex cacique de la mafia, socio de Sam Giancana,
mercenario al servicio de la CIA, para lo cual sirvió de enlace con
los planes de atentado al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. En
junio del 75 compareció ante el Comité Selecto que investigó los
complots de la CIA para asesinatos de líderes extranjeros. Apareció
asesinado el 28 de julio de 1976 dentro de un barril de aceite
flotando en la bahía de Key Biscaine, Fla. poco después de su
testimonio en el Senado norteamericano. En aquel entonces,
regenteaba desde Miami los negocios de la mafia en Chicago, Las
Vegas y Florida.
40 Según el informe del Comité Selecto "el efecto corrosivo de
tener que tratar con personajes del bajo mundo está gráficamente
demostrado por el hecho de que el fiscal general Robert Kennedy, el
cual ha dedicado gran parte de su vida profesional a luchar contra
el crimen organizado, no emitió una orden en contra de la
cooperación con tales personas cuando él supo en mayo de 1962 que la
CIA había utilizado a Sam Giancana en una delicada operación contra
Cuba […], el Fiscal General supo que la operación —la cual le fue
descrita como terminada— había involucrado el asesinato. De acuerdo
con testigos de la CIA, el Fiscal General estaba furioso por el
informe y cursó órdenes diciendo que él debía ser consultado antes
de que fuesen utilizados de nuevo personajes del bajo mundo. Él no
dijo, sin embargo, que no se debía utilizar más a personajes del
bajo mundo".
Según el informe del Inspector General de la CIA, el mafioso Santos
Trafficante41 tenía contactos con un "funcionario insatisfecho" que
tenía acceso a Castro de una forma que presumiblemente lo capacitaba
para envenenarlo. Siguió diciendo que los gangsters identificaron como
"su hombre" a Juan Orta, director de las oficinas del Primer Ministro
Fidel Castro, el que —según ellos— estuvo una vez en posición de
recibir pagos de los intereses del juego y como había perdido esa
fuente de ingresos necesitaba dinero.
Más tarde, entre finales de febrero y principios de marzo de 1961
—según Earman— la mafia informó a la CIA que las píldoras habían
sido enviadas a Cuba y entregadas a Orta, el que las mantuvo en su
poder un par de semanas y las devolvió, lo cual no parece cierto.42
Juan Orta se asiló en la embajada de Venezuela en La Habana entre
el 11 y el 13 de abril de ese año.43 El gangster Rosselli y el jefe de
apoyo de la CIA declararon más tarde ante el Comité Selecto el 30 de
mayo y el 24 de junio de 1975 que "el funcionario cubano descrito por
el Inspector General como aquel que realizó el primer intento estaba
de hecho implicado en el proyecto de asesinato e imputaron su fracaso
a haberse rajado por cobardía [...]". Esto puede tener relación con
una
41 Santos Trafficante (1915). Jugador profesional. Arrestado en
EE.UU. en varias ocasiones por violar las leyes federales. Dueño del
Cabaret Sans Souci en Cuba; al triunfo de la Revolución fue
considerado elemento indeseable; detenido en junio de 1959 y enviado
hacia EE.UU. En 1960 comenzó a trabajar para la CIA en un plan de
atentado contra Fidel Castro en estrecha relación con Antonio Tony
Varona y la organización contrarrevolucionaria que este dirigía,
denominada RESCATE.
42 Hasta el momento, los norteamericanos no han ofrecido ninguna
evidencia de que aquel potente veneno haya sido devuelto. Las
evidencias obtenidas en esta investigación señalan lo contrario. En
una fecha no precisa, antes de la invasión de Playa Girón, Alberto
Cruz Caso, uno de los principales cabecillas de la organización
Rescate en Cuba, miembro después de 1962 de una importante red de
espionaje de la CIA, declaró que las cápsulas fueron introducidas en
Cuba por el contrarrevolucionario Rodolfo León. Las cápsulas, según
Cruz Caso, fueron guardadas en un laboratorio farmacéutico. De
inmediato se dieron a la tarea de ubicar posibles ejecutores para
realizar el asesinato. Documentos del MININT. Expediente de Alberto
Cruz Caso, CIHSE, 2005.
43 Juan A. Orta Córdova fue miembro del Partido Ortodoxo y
posteriormente colaborador del Movimiento 26 de Julio. Al triunfo de
la Revolución laboró en las oficinas del Primer Ministro, Comandante
en Jefe Fidel Castro Ruz. Du rante su asilo fue autor de numerosos
incidentes y provocaciones contra los custodios cubanos y empleados
de las sedes de Venezuela, y posterior mente México. Participó en
campañas propagandísticas contra Cuba desde su asilo. El 22 de
octubre de 1964 se le concedió el salvoconducto y abandonó el país
rumbo a México. Según el informe de Jack Earman, arribó a Miami a
principios de febrero de 1965.Documentos del CIHSE, 2005.
supuesta fuente de la estación de la CIA en Miami que informó el 21
de marzo de 1961 que Juan Orta deseaba desertar y solicitaba ayuda.44
Earman comentó que Orta perdió su posición en las oficinas del
Primer Ministro cubano el 26 de enero de 1961, lo que al parecer ya
sabía la mafia cuando le envían el veneno. Sin embargo —razona Earman—
los altos funcionarios de la CIA Edwards y O’Conell "no conocieron del
momento en que Orta perdió su posición" —y termina diciendo— "parece
probable que mientras la agencia pensaba que los gangsters tenían un
hombre con fácil acceso a Castro, lo que tenían era un hombre
disgustado por haber perdido este acceso [...]" Al parecer, el
inspector Earman se equivocaba en este razonamiento. ¿Por qué el
interés de la CIA en presentar a Juan Orta, considerado por el Comité
Selecto del Senado el primero en intentar ejecutar el asesinato de
Fidel, como un funcionario cubano insatisfecho, comprometido,
reclutado y sobornado por la mafia y además cobarde?
Quizás la respuesta pudo haberla dado el propio Orta si el
inspector general Earman lo hubiera entrevistado en Miami, adonde
había arribado en 1965. Quizás hubiera declarado que desde 1953
cumplía misiones como agente del Departamento de Estado en Santo
Domingo o que era directamente atendido desde 1959 en la más completa
clandestinidad por la estación local de la CIA en La Habana como
agente indicador45 en los momentos en que trabajaba en las oficinas
del Primer Ministro cubano. De ser esto cierto, como aseguró la fuente
citada, la CIA tendría que revelar algún día por qué ocultó ante
Earman y el Comité Selecto esos vínculos secretos con Orta, o si
estaba tratando de "protegerlo" para comprar su silencio sobre sus
viejos vínculos con la CIA, como hace hoy con el terrorista Luis
Posada Carriles. O si le convenía más presentarlo ante la opinión
pública norteamericana como un corrupto empleado de la mafia que como
un agente a su servicio. Esto último podría explicar el porqué la CIA
no orientó directamente a su agente a ejecutar el magnicidio sino
prefirió utilizar como pantalla a la mafia en tan repugnante acto.
44 CIA Assassination Plots. A report from the Inspector General
on plots to assassinate Fidel Castro. Memorandum. Peter Dale Scott.
English Dept. University of California, Berkeley, p. 61.
45 Entrevista con el ex oficial de la CIA John Mac Meckples
Spiritto. El detenido señaló que había conocido a Juan Orta en Santo
Domingo en 1953, cuando este era agente del Departamento de Estado
de EE.UU. Según su declaración, con posterioridad al triunfo
revolucionario, Juan Orta trabajó como agente encubierto para la
CIA, atendido desde la estación local en la sede diplomática de
Estados Unidos en La Habana. Archivos del MININT,1972.
En aquellos primeros contactos con la mafia —según declaró el
Inspector General— la CIA negó siempre "conocer" a los ejecutores
directos. Esto le permitiría, en el momento oportuno, negar su
participación, de acuerdo al concepto de la "negación plausible".
Después de aquel fracaso, cuando faltaban pocas semanas para la
invasión mercenaria, en medio de la frustración y anticipando ya el
futuro revés, según Earman, la CIA aprobó la utilización del
terrorista Manuel Antonio de Varona Loredo, cabecilla del Frente
Revolucionario Democrático y del grupo terrorista Rescate,46 para un
nuevo proyecto criminal contra Fidel. Rosselli entregó el dinero
acordado y nuevas pastillas letales fueron entregadas a Varona en una
reunión en el Hotel Fointainebleau de Miami entre los meses de marzo y
abril de 1961 para que las hiciera llegar a Cuba. Rosselli declaró
ante el Comité Selecto en 1975 que Maheu "[...] abrió su portafolio y
colocó un montón de dinero sobre sus rodillas [...] y también sacó las
cápsulas y explicó cómo iban a ser utilizadas [...] Según recuerdo, no
podían ser usadas en sopas hirvientes y en cosas como esas, pero sí
podían usarse en agua o algo parecido, con un efecto de duración
limitada [...] todo tenía que hacerse lo más rápidamente posible
[...]". Según comentó Earman: "[...] poco es conocido de los canales
utilizados más allá de Varona [...] se cree que tenía una persona
dentro de Cuba en posición de utilizar la pastilla contra Castro [...]
Edwards47 recuerda algo sobre un contacto que trabajaba en un
restaurante frecuentado por Castro [...] Edwards cree que el plan
fracasó por que Castro dejó de asistir a ese restaurante [...]".48
La CIA mentía al afirmar que desconocía los "canales utilizados más
allá de Varona [...]" Tony Varona dirigía desde Miami uno de los
principales grupos terroristas que actuaban en Cuba en esos momentos,
la organización contrarrevolucionaria Rescate Revolucionario
Democrático,49
46 Según información del FBI de enero de 1961, se asociaba a
Varona con la mafia, la que supuestamente le brindaba dinero para
sus operaciones subversivas en la isla, a cambio de un "tratamiento
privilegiado" en la Cuba del futuro. Documentos del CIHSE.
47 Edwards
Sheffield, director de seguridad, CIA.
48 CIA Assassination Plots. A report from the Inspector General
on plots to assassinate Fidel Castro. Memorandum. Peter Dale Scott:
English Dept. University of California, Berkeley. Versión en
español, p. 25.
49 Rescate Revolucionario Democrático. En mayo de 1960, los
seguidores del politiquero Antonio de Varona —ex ministro del
gobierno de Prío y vinculado a la mafia— deciden crear una nueva
organización dada las contradicciones y ambiciones de poder que
existían entre estos, fundamentalmente por di vergencias entre
Varona y Carlos Prío, surgiendo así Rescate Revolucionario
Democrático. Dirigido desde el exterior por el propio Varona, se
convirtió en uno de los principales grupos contrarrevolucionarios.
En EE.UU. contaba con capital y vínculos con la CIA para el
suministro de materiales para ejecutar sus planes subversivos y de
terrorismo en Cuba. Uno de sus cabecillas fue Alberto Cruz Caso,
Leopoldina Grau Alsina ocupaba el frente femenino, ambos
pertenecieron después a una red de espionaje dirigida por la CIA.
Este movimiento planeó y organizó varios atentados al Comandante en
Jefe. Documentos del CIHSE.
abastecida con armas y explosivos por la agencia. La propia CIA
había situado a Varona al mando del Frente Revolucionario Cubano (FRC)
en 1960. Según rememora Earman, el alto oficial de la CIA Jacob
Esterline, preocupado al conocer la participación del cabecilla en
aquel complot, intentó cancelar, sin éxito, aquella operación, al
considerarlo una de las cinco figuras claves del FRD, fuertemente
involucrado en el apoyo a la cercana invasión de Playa Girón.
La CIA trató de negar o al menos minimizar su responsabilidad en
este nuevo complot al declarar ante el Comité la posibilidad de que
Varona ya estuviera involucrado en operaciones independientes con la
mafia para eliminar a Fidel, antes de que fuera contactado por primera
vez en marzo de 1961. El propio Comité argüía que de ser cierto lo
anterior, Estados Unidos había aprobado oficialmente, sin saberlo, una
operación de asesinato independiente ya existente, lo que
supuestamente los convertía en víctimas de una mentira y en rehenes de
la mafia. Sus argumentos resultaban sorprendentes: "[...] Más bien
parece que el crimen organizado ya tenía en progreso su plan de
envenenamiento [...] cuando la CIA entró en escena fortuitamente [...]
entonces el crimen organizado ocupaba una posición perfecta: si sus
planes privados tenían éxito, entonces tendrían un potencial de
chantaje de más alcance contra la CIA que podrían ejercer en el
momento oportuno. Sin embargo, si fallaba podían asumir la posición de
que solo ejecutaban las directivas del gobierno y posiblemente podían
utilizar su participación como posible chantaje [...]". El ex
subdirector de la CIA Richard Bissell, durante una entrevista con el
Comité se refirió al "chantaje", diciendo que "él había llegado a
sentir que la amenaza de chantaje por parte de las personalidades del
hampa comprometidas habían constituido el peligro mayor de los planes
[...]".50 [Se refiere a los planes de asesinato.]
Más asombrosa aún resultó la declaración del entonces director de
la CIA Richard Helms ante el Comité en 1975, en la que ponía en duda
que las píldoras hubieran salido de Estados Unidos, negando incluso
que este proyecto se tratara de un verdadero plan de asesinato.51 La
actitud del señor Helms resultaba, por demás, cínica y ridícula.
50 Anexo a la investigación sobre el asesinato de Kennedy.
Actividades y organizaciones anti castristas. Washington. 1979.
Traducción al español, p. 88. Documentos del CIHSE.
51 "[...] También entiendo que existía la cuestión de las
píldoras envenenadas que se suponían que se trasladaran a La Habana.
Nunca hubo pruebas de que se transportaran o salieran de Estados
Unidos. Nunca hubo pruebas de que el plan saliera del territorio de
la Florida y si de hecho era un plan de asesinato, se me informó
mal, porque yo tenía entendido que era un esfuerzo para ver si se
podía establecer conexión entre la mafia en la Florida y la mafia en
La Habana. Hasta donde yo sé, nunca se hizo la conexión". Anexo a la
investigación sobre el asesinato de Kennedy. Actividades y
organizaciones anti castristas. Washington. 1979. Traducción al
español, p. 79. Documentos del CIHSE.
Documentos cubanos establecen que Alberto Ceferino Cruz Caso,52
recibió de manos de un miembro de su organización, enviadas por Tony
Varona, una pequeña caja de cápsulas blancas transparentes similares a
las de creosotas o de aceite de hígado de bacalao a principios de
1961,53 algunas de las cuales fueron entregadas a Leopoldina Grau
Alsina (Polita),54 la que reconoció este hecho. El terrorista Jesús
Companioni Souza55 relató que en los primeros meses de 1961 se reunió
con Polita en su domicilio de 5ta Avenida y calle 14, en Miramar, la
que conociendo sus actividades contrarrevolucionarias en el sector
gastronómico, solicitó su colaboración para atentar contra Fidel en
algunos centros donde este concurría a comer, para lo cual le entregó
dos tabletas envueltas en papel de celofán, las que no daban sabor al
paladar y tenían efecto a las 24 horas, después de ingeridas. El
terrorista Santos de la Caridad Pérez Núñez56 confesó haberse reunido
a principios de 1961 con su amigo
52 Alberto Ceferino Cruz Caso. Ex ministro y representante a la
Cámara duran te el gobierno de Grau San Martín, conocido por el
seudónimo de Esteban. Cabecilla de la organización terrorista
Rescate y posteriormente reclutado por la CIA. En unión de
Leopoldina Grau se dio a la tarea de ubicar posibles cómplices que
trabajaran en restaurantes, los que presumiblemente visitaba Fidel.
Se valoraron entonces por los asesinos lugares como el restaurante
Pekín, en la calle 23 entre 12 y 14, Vedado, El Recodo, la cafetería
del hotel Habana Libre, entre otros. Solo tenemos evidencia de un
posible intento fallido de envenenamiento en este último lugar,
según declaraciones de su autor. Expediente personal. Documentos del
MININT, 1965.
53 Se desconoce la vía por la que fue introducida al país, aunque
el propio Cruz Caso menciona, sin poderlo afirmar, la posibilidad de
una vía secreta utilizada por pilotos o empleados de la línea aérea
Pan American. Se poseen evidencias en otros casos de la utilización
de este canal con fines subversivos en aquellos momentos. Existen
indicios que señalan al ejecutivo de la Pan American en Cuba Warren
Payne, como agente de la CIA.
54 Leopoldina Grau Alsina. Coordinadora nacional femenina de
Rescate. Participante en varios planes de atentado contra Fidel.
Sobrina del ex presidente Ramón Grau. Reclutada por la CIA en 1962.
Detenida en 1965 y puesta en libertad a finales de los años 70.
Expediente personal. Documentos del MININT, 1965.
55 Jesús Companioni Souza. Vinculado a casas de juego como dealer.
Participó desde 1960 en actividades terroristas. Vinculado
estrechamente al grupo Rescate. Reclutado para la CIA por Ramón Grau
Alsina en 1963; llegó a dirigir su propia red de espionaje en
contacto directo con la CIA; participante en planes de
envenenamiento contra Fidel a partir de 1961, con sus múltiples
contactos en el sector de la gastronomía. Detenido y juzgado en
1965. Expediente personal. Documentos del MININT, 1965.
56 Santos de la Caridad Pérez Núñez. Comenzó sus actividades
contrarrevolucionarias en 1960. Era trabajador del hotel Habana
Libre y confesó sus vínculos con otros terroristas en la preparación
de un atentado en dicho hotel con motivo de la celebración de un
evento al cual asistirían dirigentes de la Revolución. Fue reclutado
por Companioni para atentar contra Fidel utilizando el veneno que le
fue entregado en 1961. Según Santos este veneno le fue sustituido
cerca de un año después por otro, al que describe como bolsitas tipo
cápsulas envueltas en un nailon. El intento resultó frustrado, al
romperse la cápsula venenosa en la nevera donde la guardaba. Fue
detenido y juzgado en 1965. Expediente personal. Documentos del
MININT, 1965.
Jesús Companioni en el parqueo existente en la calle 25 y M,
Vedado, a un costado del hotel Habana Libre donde laboraba, recibiendo
una pequeña cajita con dos tabletas envueltas en papel celofán, las
que guardó en su taquilla, en espera de una oportunidad propicia para
el atentado.
En aquellos momentos arreciaban también los planes de asesinato
dentro del país en vísperas de Playa Girón, a manos de grupos
terroristas internos, estimulados por Estados Unidos. Los casos
estudiados revelaban el interés de algunos grupos terroristas en hacer
uso de armas y explosivos plásticos de alto poder en grandes avenidas
y en otros lugares públicos, introducidos ilegalmente por vía marítima
al país por grupos de misiones especiales dirigidos directamente por
la CIA. La agencia conocía todos aquellos planes o los manipulaba
indirectamente. La estación local o sus mercenarios conocían bien los
lugares más asequibles para disparar, pues las habían estudiado con
detenimiento como las áreas cercanas al antiguo Palacio Presidencial,
la céntrica calle Paseo, la Plaza de la Revolución o los accesos a un
aeropuerto cercano a La Habana que era utilizado para viajes
ejecutivos.
La obsesión de la CIA por tratar de asesinar a Fidel no se detuvo
un instante después de su derrota en las arenas de Playa Girón. La CIA
declaró en 1967 que la operación de las pastillas envenenadas había
sido cancelada después de Girón, pero se vio obligada a reconocer que
cuando se reavivó en abril de 1962, era una operación que aún estaba
en marcha.57
Richard Helms atestiguó que la intensa presión ejercida por la
administración Kennedy para derrocar a Castro lo había llevado a
percatarse de que la CIA estaba actuando dentro del marco de su
autoridad al tratar de asesinar a Castro: "[...] esta presión se
intensificó durante el período de la operación Mongoose [...]".58
57 La CIA no podía negar lo contrario ya que conocía que en 1965
la seguridad cubana había puesto al descubierto el complot de las
pastillas envenenadas y sus principales autores dentro del país
fueron llevados ante los tribunales; por otra parte, algunos de
aquellos complotados colaboraban directamente con la agencia desde
1962.
58 La operación Mangosta se desarrolló con fuerza desde finales
de 1961 hasta principios de 1963 y tenía como objetivos crear
condiciones mediante un proceso de desestabilización a través del
sabotaje y la subversión que condujera a una sublevación interna y
la consiguiente intervención de las fuerzas armadas norteamericanas.
La operación incluía el desarrollo de planes de asesinato contra
Fidel Castro Ruz.
La CIA había decidido entonces, según sus documentos,
declarar"indignos de confianza" y "excedentes"59 a Giancana y a Maheu,
lo que indicaba su propósito de guardar distancia con estos
personajes, a los cuales ya no necesitaban y mantener eventualmente
sus contactos con Tony Varona, mientras a espaldas de este, iba
reclutando a los cabecillas de su propia red de Rescate Revolucionario
Democrático en Cuba.60
Según el Comité Selecto, el alto oficial de la CIA William Harvey
entregó las píldoras a Rosselli, quien había llegado a Miami el 21 de
abril de 1962, diciéndole; "[...] estas funcionan en cualquier parte y
en cualquier momento con cualquier cosa [...]" Rosselli le comunicó
que los "cubanos" tenían la intención de utilizar las píldoras para
asesinar a Che Guevara al igual que Fidel y Raúl Castro. Según
Rosselli, Harvey estuvo de acuerdo con los "blancos", declarando que
"[...] todo está bien, lo que ellos deseen hacer [...]".61
Aunque puedan parecer inusuales estas afirmaciones realizadas ante
un comité parlamentario de un país, la CIA actuaba con plena
conciencia de la gravedad de su actuación pero intentaba aparecer
públicamente como una simple "abastecedora" y hacer recaer en sus
mercenarios la responsabilidad de la ejecución de una operación que no
tenía paralelo en la historia del terrorismo. La CIA no hizo mención
en 1967 ni en 1975 que el frasco enviado a Cuba poseía unas 500
pastillas venenosas para ser repartidas entre los grupos
contrarrevolucionarios relacionados con Rescate Revolucionario
Democrático, según confesiones de los terroristas detenidos.
59 Informe Provisional del Comité Selecto del Senado de Estados
Unidos para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia (20 de noviembre de 1975) F15, tomo
I) Documentos del CIHSE.
60 Los documentos cubanos corroboran que desde febrero de 1962 la
CIA había comenzado a sostener contactos directos con cabecillas de
Rescate involucrados en los planes de envenenamiento contra Fidel y
orientó a sus nuevos agentes no enviar más información a Tony
Varona, sino mantener el contacto directo con la CIA. En su
declaración, Leopoldina Grau Alsina expone: "[...] un día Norberto
García llega clandestino a Cuba con armamentos y un grupo [...] se
escondió en su casa y le habla a Mongo (Ramón Grau Alsina) trabajar
para la CIA [...] y entonces me pide a mí que deje de estar mandando
noticias para Rescate, que ya Rescate prácticamente no funciona y
que trabaje directamente con él allá [...] Norberto lo preparó a él
en la cosa técnica (se refiere a medios de enlace con escritura
secreta) [...] mi trabajo era informar a Mongo lo que yo recibía a
través de la red que yo tenía de Rescate, de mujeres [...]" Archivos
del MININT. Expediente de Leopoldina Grau Alsina, 1965. (Norberto
García era agente de la CIA. Se infiltró en Cuba y logró escapar por
La Coloma, Pinar del Río, a finales de 1962.)
61 Informe Provisional del Comité Selecto del Senado de Estados
Unidos para estudiar operaciones gubernamentales relacionadas con
las actividades de inteligencia. Doc. citado.
Documentos cubanos revelan que el frasco de pastillas con el rótulo
de aspirinas Bayer llegó a La Habana a través de un funcionario de una
embajada europea acreditada en la capital, días después de su entrega
por la CIA en Miami. El veneno lo recibió esta vez Leopoldina Grau,
quien continuaba fungiendo como cabecilla de la sección femenina de
Rescate. Polita guardó aquel frasco de pastillas blancas y consultó
con sus jefes el destino de aquel potente veneno.62 El cabecilla
Alberto Cruz Caso, coordinador de Rescate Revolucionario Democrático,
declaró al ser detenido en 1965 que: "[...] desde el exterior, Tony
Varona, le envió en los primeros meses de 1962 a través de una
representación diplomática, un frasco conteniendo 500 pastillas
venenosas, semejantes a las cafiaspirinas, las cuales fueron recibidas
por Leopoldina Grau Alsina, conjuntamente con una nota donde les
orientaba que las distribuyesen a todas las organizaciones con las que
mantenían relaciones [...]". En otra declaración precisaba: "[...]
llegaron las pastillas a casa de Herminia63 [...] Polita las había
llevado allí [...]. El frasco tenía un papel adosado que explicaba se
manejara con cuidado [...]. Al día siguiente yo vi a Polita que me
entregó una carta de Varona en la que decía que las pastillas se
disolvían rápidamente en líquido frío o caliente, que debían
manipularse con cuidado, que eran insaboras, incoloras e inodoras, que
las mismas debían ser usadas entre las principales figuras del
régimen, que se distribuyese entre las organizaciones pero manteniendo
control de las mismas, que se le avisara a él enseguida que se usaran,
le dije a Polita que no dijera nada de aquello a nadie [...]".64
Polita declaró entonces "[...] se quedó Herminia a cargo de
las‘aspirinas’, el coronel Álvarez Margolles me entregó tres para que
yo las repartiera en la forma que yo estimara [...] le entregué dos a
Manolo Companioni [...] las colocó creo que en el Hilton [...] yo me
quedé con una pensando en colocarla en la rotonda [...] la de la
Ciudad Deportiva, [se refería al restaurante
62 "Me llega por una embajada [...] me llega un pomo de esos
corrientes de aspirinas [...] para Rescate, sin ninguna instrucción
ni nada [...] Alberto Cruz vino con el coronel Álvarez Margolles
(coordinador y jefe militar de Rescate, respectivamente) [...]
entonces Álvarez Margolles se fascina con aquello y dice: Bueno,
Pola, déjame explicarte, este es un plan mío, hay que envene nar a
algún dirigente, un peje gordo como se suele decir, para que Fidel
vaya al entierro, entonces ya yo tengo preparada a la gente para
hacerle el aten tado a Fidel en el entierro, pero hay que repartir
estas aspirinas [...] El pomo quedó guardado en mi casa de contacto,
que era la casa de Herminia Suárez
[...] blancas, eran perfectamente unas aspirinas Bayer [...]"
Declaración de la detenida Leopoldina Grau Alsina (Polita).
Expediente personal. Archivos MININT, 1965, p. 220. Álvarez
Margolles era un ex militar del gobierno de Grau. A mediados de 1962
fue detenido cuando participaba en un plan de insurrección armada
organizado por la CIA al calor de la operación Mangosta y que debía
producirse en el mes de agosto, según documentos desclasificados por
Estados Unidos muchos años después.
63 Herminia Suárez. Mantenía relaciones conspirativas con Polita,
quien utilizaba su vivienda como punto de contacto con miembros de
su grupo contrarrevolucionario y para esconder materiales
comprometedores.
64 Declaración del detenido Alberto Cruz Caso. Expediente personal.
Archivos MININT, p. 89.
El Recodo] pero cuando fui a buscar al muchacho que trabajaba allí
nunca lo encontré [...] yo reintegré mi pastilla al pomo [...]
entonces sucedió la detención de Margolles [...] todo aquello vino
abajo. Se quedaron las aspirinas durmiendo el sueño eterno en casa de
Herminia".65
Polita continuó describiendo la ruta seguida por el pomo de
pastillas envenenadas: "[...] así que no pensó más en aquello hasta
que Carlos Guerrero Costales66 me vino a ver para pedirme las
pastillas, que tenía un plan para desarrollarlo en Palacio [...]
entonces yo le entregué a Costales el pomo de aspirinas [...] parece
que después no pudo hacer su plan o cayó preso un poco después que yo
le diera el pomo [...] Según documentos cubanos, en 1963 el agente de
la CIA Guerrero Costales escondió el veneno en la casa de su cuñada
María Antonia Nieckse Viera67 y tiempo después le ordenó deshacerse
del mismo. Las tabletas venenosas fueron arrojadas a la basura.
Aquella siniestra operación iniciada en Miami terminó entre ratas y
estiércol en un basurero habanero, como se había iniciado.
65 Polita declaró también que "[...] un día Margolles se me
apareció con unas capsulitas verdes y me dijo le retirara las dos
aspirinas a Companioni y que las sustituyera por estas cápsulas, que
eran más eficaces [...] Las capsulitas se las di a Companioni [...]"
Companioni relata después que le sustituyó a Santos Armando el
veneno y le entregó la otra cápsula a José Antonio Estévez quien se
la hizo llegar a Bartolomé Pérez García, maître de banquetes, quien
confesó después que debía emplearla en un buffet en la clausura de
un congreso médico donde suponían que asistiría Fidel, lo que no se
produjo. Según documentos cubanos Jose Antonio Estévez conspiró
desde 1960 contra la Revolución en la organización terrorista FAL.
Comenzó a trabajar en el hotel Habana Libre en 1960 hasta 1964, como
"mochila" del cabaret Caribe. Colaboró en los planes de asesinato
organizados por Companioni en dicho lugar. Fue detenido y juzgado en
1965. Bartolomé Pérez García, fue miembro desde 1960 del grupo
terrorista FAL. Desde muy joven trabajo como gastronómico en bares y
cantinas así como en el hotel Havana Hilton desde su inauguración.
Era accionista del bar restaurante El Gato Tuerto, en calle O entre
Línea y 19, Vedado, el cual fue expropiado. Colaboró también en la
preparación de otro plan de atentado que se fraguaba realizar en el
Habana Libre utilizando armas de fuego, el cual fue desestimado por
los complotados. Fue detenido y juzgado en 1965.
66 El médico cubano Carlos Guerrero Costales era un cirujano con
más de 20 años de servicio. Fue segundo jefe de Rescate. En 1961 es
reclutado por la CIA quedando al frente de una red de espionaje que
mantuvo por varios años contactos directos con la agencia. En 1963
solicitó el pomo de pastillas a Polita y lo ocultó en la casa de su
cuñada, orientándole posteriormente que fuera destruido. Detenido y
juzgado en 1965. Expediente personal. Documentos del MININT, 1965.
67 La ciudadana Maria Antonia Nieckse Viera era cuñada y
colaboradora del agente de la CIA Carlos Guerrero. Guardaba en su
casa materiales de espionaje entregados por la CIA. Detenida y
juzgada en 1965. Expediente personal. Documentos del MININT, 1965.
Pero aquel nuevo intento de envenenamiento a partir de abril
de1962 reveló también algo sorprendente, no reconocido por la
agencia ante el Inspector General ni ante el comité selecto. En los
momentos en que la CIA entregó el frasco de pastillas en Miami a
Rosselli para que lo hiciese llegar a Cuba a través de Tony Varona,
ya se encontraba en el país su agente reclutador Norberto Martínez
Díaz, miembro del grupo de Operaciones Especiales de la estación de
Miami, con la misión de reclutar a los miembros o vincularlos al
grupo Rescate "fortuitamente" complotados en el plan de
envenenamiento. Sin duda, la CIA no deseaba dejar ningún cabo suelto
y decidió monitorear directamente en el terreno aquella operación
criminal. Veamos en síntesis una reconstrucción histórica realizada
sobre la infiltración de este agente:68
"[...] En febrero Norberto Martínez Díaz se infiltró por la zona de
Santa Lucía, en Pinar del Río. Pedro Fernández Díaz,69 un carbonero
que trabajaba para la CIA lo recibió y le dio su apoyo. Poco después
se trasladó hacia La Habana [...]. En la capital se puso en con tacto
con Ramón y Leopoldina Grau Alsina, con quienes desde mucho antes
mantenía comunicación por el correo ordinario desde Esta dos Unidos.
"A través de los hermanos Grau Alsina contactó con varias personas,
como el ex coronel Francisco Álvarez Margolles, español nacionalizado
que había prestado sus servicios militares en la época del presidente
Carlos Prío, con Rodolfo León Curbelo, el hombre que había traído las
primeras pastillas con veneno antes de Playa Girón, con Manuel
Companioni Souza, ex dealer del cabaret Sans Souci y Havana Hilton a
las órdenes de Santos Trafficante, con Alberto Cruz Caso y el doctor
Carlos Guerrero Costales, que había sido médico personal de Carlos
Prío, estos dos últimos jefe y segundo jefe de la organización
contrarrevolucionaria Rescate, y con otras personas relacionadas con
la familia Grau [...] También
68 Norberto Martínez Díaz: De profesión médico. Había sido
director del hospital siquiátrico de Mazorra, en el gobierno de
Ramón Grau San Martín. Fue miembro de la organización Movimiento de
Integración Democrática Americana (MIDA) en época de la tiranía y ex
candidato a representante en la farsa electoral de 1958. Norberto
Martínez había sido expulsado del Directorio Revolucionario por
traición. Después ingresó en la organización Triple A. Era agente
reclutador al servicio de la CIA. Abandonó Cuba en 1961 por vía
legal. Testimonio del general de división Manuel Fernández Crespo.
Estudio de casos de espionaje. Documentos del MININT, 1965, CIHSE.
69 Pedro Fernández Díaz fue detenido en 1964.
contactó con Bartolomé Pérez García, capitán del restaurante de
banquetes en ese hotel, Santos de la Caridad Pérez Núñez, gastronómico
de la cafetería, José A. Estévez Romero, mochila del cabaret Caribe y
Danilo Muñiz McBeath, cantinero, todos miembros de la citada
organización, y conformó una red de espionaje que un año después
participaría en un peligroso plan de atentado contra nuestro Comandan
te en Jefe Fidel Castro Ruz [...] Durante la estancia de Norberto
Martínez Díaz en Cuba, Ramón Grau lo escondió varios días en su casa
contigua [...]"
Otros complots de asesinato, como el proyecto AM/LASH,70 el de las
"conchas marinas explosivas"71 y el "traje de buzo contamina do",72
planeados por la CIA después de Playa Girón, fueron reconocidos
también por el Senado norteamericano en 1975. Pero este reconocimiento
resulta pueril si tenemos en cuenta la enorme variedad de planes y
complots de asesinatos organizados, promovidos, instigados o
inspirados por los servicios especiales norteamericanos en aquellos
tiempos.
La insurrección como preludio a la invasión
Aunque la estación local norteamericana junto a su embajada se
había retirado de Cuba pocos meses antes, en enero de 1961, la CIA se
había preparado para aquella contingencia. Desde finales de 1960 sus
oficiales habían extendido los contactos con sus grupos terroristas
para in tentar lograr una unidad de acción que contribuyera a una
insurrección interna y a la eliminación física de Fidel. En su afán de
destruir la Revolución, el tema de la unidad entre sus grupos
mercenarios había sido uno de los aspectos de mayor complejidad. Ayer
como hoy, por razones ya conocidas como el vacío ideológico, la falta
de liderazgo y representatividad social, sus ambiciones personales,
afán de poder, las pugnas entre los cabecillas de estos grupúsculos
por el acceso al dinero hacían imposible lograr la unidad entre ellos,
lo que se acentuaba aún más en aquellos momentos por la existencia de
unos 300 grupos y organizaciones contrarrevolucionarias dentro y fuera
de Cuba.
70 Según la CIA declaró, los contactos con el traidor Rolando
Cubela (agente AM/LASH) se inician a principios de 1961. La CIA
facilitó armamentos y otros medios para intentar asesinar al
Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. El agente AM/LASH fue detenido
en 1966.
71 Este complot tenía como propósito colocar un explosivo en una
concha marina que al ser arrebatada del fondo hiciera explosión.
Pretendían situar la en un área donde Fidel supuestamente
acostumbraba a bucear.
72 El proyecto se desarrolló en 1963 y consistía en impregnar un
traje de buceo con un hongo que produciría una enfermedad incurable
en la piel así como contaminar la boquilla de la careta de goma con
un bacilo de la tuberculosis, con el propósito de regalarla a Fidel.
Según documentos cubanos, la CIA decidió crear en aquellos días con
la mayor rapidez posible un denominado Frente Insurreccional Nacional,
para agrupar las organizaciones terroristas más activas del momento y
desencadenar una ola de sabotajes y actos terroristas capaz de desatar
un "levantamiento"como preludio a la invasión mercenaria. Allen Dulles
negó aquello ante la prensa pocos días después de la invasión,
considerándolo "un error común", pero mentía deliberadamente. Por su
interés histórico reproducimos un fragmento de aquella entrevista:
Dulles hizo su primera aparición pública en el programa de
televisión de la NBC Meet the Press. El moderador preguntó a Dulles:
"[...] cuando Ud. lanzó la invasión de la Bahía de Cochinos,
evidentemente esperaba un levantamiento popular que la apoyara. Sin
embargo, no se produjo ninguno. ¿Cómo es posible que estuvieran tan
equivocados? [...]".
"¿Un levantamiento popular?" —preguntó Dulles con una expresión
perpleja mientras aspiraba una bocanada de su pipa—. "Ese es un error
común. Pero no, yo no diría que esperábamos un levanta miento popular.
Era otra cosa lo que esperábamos que sucediera en Cuba [...] algo que
no se materializó".73 ¿Qué suceso esperaba el señor Dulles? Por
razones desconocidas, el inspector general de la CIA Jack Earman no
entrevistó al señor Allen Dulles, a pesar de que vivía aún en el
momento de realizar su investigación.
Otros autores74 consideran que la oposición contrarrevolucionaria
no contaba aun en aquellos momentos con la potencialidad re querida
para llevar a cabo una revuelta de tal magnitud. Pero como veremos más
adelante, la CIA no apostaba solo a una carta.
El 27 de febrero de 1961, procedentes de Miami, se infiltraron por
la zona de Santa Cruz del Norte en la provincia de La Habana los
agentes de la CIA William Patten Tabares75
73 Warren Hinckle y William Turner: Ob. cit., p. 95.
74 "[...] ¿Habría una revuelta al iniciarse una invasión? [...]
Pero habiendo dicho todo esto, yo considero que a pesar del tamaño y
el poder de la resistencia, era improbable que la oposición armada
en Cuba tuviera la capacidad de organización y militar en abril de
1961 para lanzar una revuelta del tipo imaginada por los
planificadores en Washington y en Miami. Era simplemente demasiado
pronto y consecuentemente, mi juicio sería —sujeto a revisión— que
el plan de invasión estaba equivocado en su concepción. Simplemente
no era posible". Jorge Domínguez. (Tomado del libro de James G.
Blight: Políticas de ilusiones.)
75 Lawrence William Patten Tabares Agente de la CIA que
organizaba en Camagüey el apoyo a la invasión mercenaria de abril de
1961. General de división Manuel Fernández Crespo Documentos del
MININT. CIHSE, 2005.
y Julio Luis Orias Finalés76 para coordinar las acciones de un
grupo de organizaciones contrarrevolucionarias internas y preparar un
"levantamiento militar" en la zona central de la isla. Entre estos
grupos terroristas más activos se encontraban, no por casualidad, el
Movimiento Demócrata Cristiano, el M-30-11, el MRR, el MRP, la Triple
A, el FRD, el grupo Rescate Revolucionario Democrático y la Unión
Nacional Anticomunista, entre otros. Pero aquellos agentes y los
principales cabecillas complotados fueron detenidos por la seguridad
cubana el 8 de abril en Camagüey.
Desde el mes de marzo de 1961, el norteamericano agente de la CIA
Rafael Díaz Hanscon77 y el traidor Humberto Sorí Marín,78 trabajaban
secretamente por mandato de la Agencia en el occidente para
reorganizar otros grupos terroristas en un llamado Frente de Unidad
Revolucionaria e intensificar el terrorismo urbano. Díaz Hanscon,
había ingresado legalmente semanas antes proveniente de Miami y
estudiaba la posibilidad de colocar un artefacto explosivo para
hacerlo estallar el día 27 de ese mes en el salón de reuniones del
Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda, en ocasión de la posible
visita de Fidel. Con anterioridad, había elaborado un proyecto en el
que proponía la construcción de viviendas de bajo costo, con lo cual
pretendía atraer el interés y la presencia de Fidel en dicho lugar.
76 Julio Luis Orias Finalé: Agente CIA en la antigua
provincia de Camagüey; se hacía llamar Rafael Álvarez Fernández.
Contactó con el también agente CIA Lawrence William Patten Tabares,
este último infiltrado el 27 de febrero de
1961 por Santa Cruz del Norte, provincia La Habana. En los
momentos en que se encontraban reunidos trazando los planes
conspirativos y al ser detectados por los órganos de la seguridad,
se produjo un enfrentamiento en el que resultó muerto. Documentos
del CIHSE.
77 Rafael Díaz Hanscon (1931): Entrenado por la CIA en Estados
Unidos. Fue enviado posteriormente a Cuba a sustituir al coordinador
general del Frente Revolucionario Democrático. Detenido cuando
participaba en una reunión conspirativa dirigida por Humberto Sorí
Marín donde fraguaban los planes a desarrollar; su misión era
atentar contra la vida de Fidel en el Instituto Nacio nal de Ahorro
y Vivienda (INAV), lugar donde trabajaba. Fue juzgado por la Causa
No.15/61. Documentos del CIHSE.
78 Humberto Sorí Marín (1915): Ex comandante del Ejército
Rebelde. Al triunfo de la Revolución, el 5 de enero de 1959 fue
designado Ministro de Agricultura, renunciando el 11 de junio del
propio año. Detenido en diciembre de1960 por actividades
conspirativas. Recluido en prisión domiciliaria, logra fugarse y se
marcha clandestinamente rumbo a Estados Unidos, donde refiere haber
tenido contacto en solo una semana de estancia en Miami con seis
oficiales de la CIA de diferentes departamentos y algunos cubanos,
entre ellos el ex capitán Tato Alomá, elemento cercano a Nino Díaz.
Se infiltra en Cuba el 13 de marzo de 1961, acompañando un
importante cargamento de armas, en el que figuraban 11 sacos de yute
y 13 mochilas conteniendo nitro almidón de alto poder explosivo, 160
granadas incendiarias, 25 grana das de fragmentación, 120 petacas
incendiarias, armas largas M1 y M3, pistolas, 27 cajas de espoletas
de granadas, entre otros medios de guerra, para ser utilizados en la
campaña de terrorismo que debía desatarse en el país antes de la
invasión. Sorí Marín fue detenido el 18 de marzo de 1961 cuando se
encontraba reunido con un grupo de contrarrevolucionarios. Juzgado
en la Causa 152/61. Documentos del MININT, 1961.
El plan fracasó al ser detenido junto con Sorí Marín y otros
terroristas. Unos días antes de ser detenido, Hanscon visitó la
provincia de Oriente para ultimar los detalles de un posible simulacro
de agresión a la base de Guantánamo. La idea consistía en preparar a
un grupo de contrarrevolucionarios que dispararían contra la base
desde territorio cubano lo que provocaría un incidente capaz de
originar una agresión militar de Estados Unidos.
Humberto Sorí Marín había ingresado ilegalmente por vía marítima
junto a otros terroristas, apoyado por un comando de la CIA, en el
área costera de Santa Cruz del Norte, en La Habana, el 13 de marzo de
1961, con indicaciones también de ultimar detalles para una operación
de autoagresión en la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo,
promover alzamientos en diferentes lugares del país y realizar
atentados personales. Pocos días antes, había sostenido estrechos
contactos en Miami con enviados de Higinio Díaz.
El agente de la CIA Rogelio González Corso, coordinador nacional
del MRR organizaba en esos momentos otro plan de asesinato contra
Fidel en un acto de recordación que se realizaría frente al antiguo
Palacio Presidencial, con motivo del aniversario de la huelga del 9 de
abril, el que no llegó a efectuarse. Este grupo planeaba realizar un
sabotaje a la planta eléctrica de Tallapiedra en la capital y un
amplio plan de sabotajes a lo largo de todo el país. González Corso
había regresado desde la provincia de Oriente, donde fraguaba también
un acto provocativo de autoagresión a la Base Naval de EE.UU. en
Guantánamo.
En la provincia más oriental, coincidente con el desembarco de
Playa Girón, se infiltró clandestinamente otro grupo de la CIA el 17
de abril de 1961, dirigido por el principal cabecilla del Directorio
Revolucionario Estudiantil (DRE), Alberto Müller Quintana,79 quien
por instrucciones de la agencia planeaba realizar un alzamiento en
la Sierra Maestra como parte de un acto de distracción del golpe
principal que constituía la propia invasión. Müller fue apresado dos
días después. Estando en prisión, acusó a la CIA y al cabecilla
Manuel Artime de haberlo
79 Alberto Müller Quintana. Seudónimo: La Joya. Nacido en Cuba en
1939. Al triunfo de la Revolución milita en organizaciones
terroristas. El 15 de julio de1960 se asila en la embajada de Brasil
y marcha a EE.UU. donde organiza el Directorio Revolucionario
Estudiantil (DRE). Por instrucciones de la CIA y en apoyo a la
invasión por Girón, se infiltra en Cuba con un grupo el 17 de abril
de 1961, siendo apresado dos días después. Cumplió prisión. Abandonó
el país en 1976. Realizó intervenciones por Radio Mambí, en Miami, a
favor del terrorista Orlando Bosch Ávila. Documentos del CIHSE.
traicionado, por considerar que habían sido sacrificados
inútilmente. Aquello podría indicar que la infiltración de Müller
estaba relacionada con los planes diversionistas del enemigo en la
provincia de Oriente, para tratar de distraer la atención en
momentos que se producía el desembarco mercenario en la península de
Zapata.
Las acciones de los agentes de la CIA Patten Tabares, Orias Finalés,
Sorí Marín, Díaz Hanscon, González Corso y Alberto Müller guardaban
cierta relación y coherencia, dado el corto período anterior a la
invasión en que se produjeron y la semejanza de sus objetivos, en
especial la pretendida "revuelta general", el asesinato de Fidel y la
autoagresión a la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo.
El extraño periplo de Higinio Díaz
La CIA movía sus últimas fichas antes de la invasión y cifraba
quizás aún algunas esperanzas en poder arrastrar al gobierno de
Kennedy a una intervención militar directa. Algunos funcionarios
dentro de la CIA compartían este criterio. Un ex oficial de la agencia
declaró años después: "[...] Entonces se cambiaron los planes
originales de la invasión para incluir la creación de un incidente que
exigiera un ataque completo por parte del ejército de Estados Unidos.
Kennedy no debía saber este cambio [...] Uno de aquellos planes era
tratar de alguna forma que Castro atacara Guantánamo haciéndole creer
que rebeldes estaban atacando desde allí [...]".80
80 James Wilcott. Declaraciones de ex agente CIA ante el Comité
Selecto sobre asesinatos. (22378). Documentos CIHSE. La CIA intentó
en julio de ese mismo año otra provocación similar en las cercanías
de la Base Naval en Guantánamo. El plan consistía en disparar con un
mortero desde una finca cercana a la cerca perimetral para provocar
que los norteamericanos se sintieran agredidos y respondieran a la
supuesta agresión de tropas cubanas y de esta forma iniciar un
conflicto que culminaría en la invasión militar directa. El plan se
combinaría con atentados contra Fidel y Raúl en La Habana y Santiago
de Cuba, respectivamente, como parte de la operación de la CIA que
respondía al criptónimo Patty. Esta operación fue frustrada por los
órganos de seguridad cubanos días antes de los actos por el 26 de
julio de 1961. Documentos desclasificados cubanos durante el evento
La Crisis de Octubre, 40 años después, celebrado en La Habana en
2002.
La CIA había mantenido determinado mutismo sobre una operación
marítima por la zona de Guantánamo que el terrorista Higinio Díaz,
Nino,81 llevó a cabo en los momentos en que tenía lugar la invasión de
Playa Girón. Algunos autores se han referido a este suceso como un
simulacro de desembarco con fines de "distracción". El propio coronel
Jack Hawkins lo calificó en esos términos.82 Documentos cubanos de la
época arrojan luz sobre este suceso y permiten establecer nuevas
hipótesis. Por su incuestionable valor histórico seleccionamos algunos
fragmentos del testimonio ofrecido por Enrique Fernández Ruiz, un ex
agente de la inteligencia militar norteamericana, de origen cubano,
capturado en 1963 después de haberse infiltrado, quien formó parte del
contingente de Nino Díaz en los sucesos de playa Mocambo en
Guantánamo. Al respecto Fernández Ruiz expresó:83
81 Higinio Díaz Ané, Nino (1925): Ex comandante del Ejército
Rebelde, degradado por grandes violaciones en 1958. Involucrado en
la conspiración de Huber Matos Benítez, logra evadir la justicia y
se asila en la Base Naval de Guantánamo, saliendo de Cuba el 13 de
mayo de 1960; en octubre de este año se infiltró al país con otros
elementos terroristas por Oriente, perseguidos se refugian en la
Base Naval de Guantánamo, donde posteriormente se desempeña como
jefe militar de los exiliados impartiendo entrenamiento militar.
Encabezó un grupo diversionista que se preparó para penetrar a Cuba
por la región oriental, acción que posteriormente no materializó. Se
discute aun por algunos autores si el intento de desembarco de Díaz
por la zona de Guantánamo constituyó o no una maniobra de
distracción. Cursó estudios militares en Fort Benning, Georgia, en
1963. Participó en la organización de varios planes de atentados
contra el Comandante en Jefe Fidel Castro. Tuvo contactos con la
dictadura fascista chilena y actuó desde Puerto Rico en acciones
contra Cuba. Detenido en Miami en 1991 por tenencia ilegal de armas,
sancionado a tres años. En octubre de 2000 se encontraba organizando
un plan de acciones terroristas contra Cuba. Documentos del CIHSE.
82 Memorando para antecedente, 5 de mayo de 1961. "Acción
paramilitar contra el gobierno de Castro en Cuba", capítulo 5:
"Resultados del programa de resistencia interna de septiembre de
1960 a abril de 1961". Documentos del CIHSE.
83 Enrique Fernández Ruiz de la Torre conocido por Pedrito.
Agente de la Inteligencia Militar de EE.UU. (DIA) se infiltró en
Cuba por la bahía de Cárdenas, Matanzas, a finales de agosto de
1963 y fue detenido en Pinar del Río a las 11 horas del 6 de
diciembre de ese año, al tratar de marcharse clandestinamente.
Durante los interrogatorios relató sus contactos en Miami con Nino
Díaz y su participación con el grupo de mercenarios en los hechos
de playa Mocambo, Guantánamo, en los momentos en que tenía lugar
la invasión por Playa Girón. Fernández Ruiz era en aquellos
momentos miembro del MRP. Estudio de casos de espionaje. Lic.
Manuel Fernández Crespo. Documentos del MININT, CIHSE, 1963.
"[...] En esos días B. me llevó a hablar con Nino Díaz [...] Fuimos
y nos planteó de venir a Cuba para las lomas y que tendríamos el apoyo
de suministros necesario [...] que los americanos se lo daban y él
vendría con 50 hombres para dividirse en pequeños grupitos y fomentar
entonces las guerrillas. [...] así Nino partió para el campamento y a
finales de enero partimos nosotros [...] se nos llevó para el
aeropuerto y por la noche cogimos un avión para New Orleans [...] nos
esperaba un pisicorre con dos americanos [...] nos metieron en un
camioncito cerrado, donde nos dieron vueltas por espacio de dos o tres
horas [...] al abrir la puerta, nos encontramos en el campamento donde
había como cien hombres, entre ellos Nino que nos salió a recibir.
"Estuvimos hablando toda la madrugada pues él nos había engañado,
pero esgrimió que los planes se irían llevando por pasos [...] él no
tenía mando de ningún tipo, sino que eran los americanos [...] B. se
encontró a varios compañeros y yo también. Ñico Crespí y Tato Alomá
tenían incondicionales de Nino [...] allí habíamos unos 168 hombres,
los instructores eran americanos, un alemán y un filipino que daba las
clases de explosivos [...] el 7 u 8 de abril nos sacaron en camiones
cerrados hasta la cabeza de la pista [...] fuimos a parar a Cayo Hueso
[...] nos llevaron a un muelle donde estaba el barco que resultó ser
el Santa Ana [...] el capitán era americano y responsable de la
operación [...] en el barco había unas cuantas toneladas de armas,
desde cañón sin retroceso 75 mm hasta mortero de 81 mm [...] el día 11
nos dieron un sobre con las instrucciones y nos enteramos que era por
la playa Mocambo y que estarían esperándonos [...] B. fue designado
por Nino para bajar con una patrulla de reconocimiento de nueve
hombres [...] el día 12 bajamos en una balsa con motor, veíamos
algunas luces en las lomas y pensamos que eran señas pero no estaban
en el plan, el barco nos dejó muy lejos de la costa [...] eran casi
las cuatro de la madrugada una cosa imposible ya de hacer nada [...]
en la carretera se veían de cerca pasar camiones con las luces
apagadas y comprendimos que había movilización [...] cuando llegamos
al barco le informamos a Nino [...] el radio operador del barco era
amigo nuestro [...] por él supimos la orden era desembarco como fuera
[...] el día 13 bajamos y se sumó otro al grupo, era Máximo Torres que
fue alcalde en Santiago y amigo de Nino [...] cuando llegamos a la
playa Mocambo se rompieron las propelas y quedamos al garete con remos
en la costa [...] veíamos a la milicia y cuando hablaban, sus voces
llegaban a nosotros; un camión giró en la carretera y casi con sus
luces nos descubre [...] de allí salimos a remo [...] vinieron a
recogernos [...] le comunicamos a Nino que aquello estaba lleno de
ejército y milicia y que desembarcar era que nos mataran a todos [...]
nos alejamos de la costa y por radio se le comunicó al barco tomar
rumbo a Casilda [...] llegamos a Girón el 19 ó 20 [...] en alta mar
por poco nos fajamos con los propios barcos de Girón pues ellos
pensaban
que era un barco de Fidel pues nosotros íbamos de verde olivo [...]
nos comunicaron que todo se había perdido y los habían mandado a
retirarse para Vieques, Puerto Rico [...]".
De haberse tratado de una maniobra de distracción, como afirmó
Hawkins, ¿por qué ocultar la presencia del contingente y escapar ante
la presencia de algunos milicianos, sin realizar un intento de
desembarco o al menos acometer alguna acción capaz de llamar la
atención del mando cubano? Quizás esto hubiera requerido una dosis de
decisión y coraje que no abundaba mucho en aquellos mercenarios pero
si la orden radiada era realmente "desembarcar como fuera" resulta
incomprensible que a Higinio Díaz no se le haya exigido la
responsabilidad debida ante tal conducta. Si esto último ocurrió, lo
desconocemos.
El testimonio de Fernández Ruiz incorpora otros elementos
discordantes con la tesis de Hawkins. Según el agente Fernández Ruiz,
Higinio Díaz definió el propósito de aquella misión como "fomentar
guerrillas", lo que resultaba una evidente contradicción. La leyenda
de "distracción" se desmoronaba poco a poco. ¿Por qué vestir de verde
olivo a aquellos mercenarios, que incluso fueron confundidos días
después en alta mar como hombres "de Fidel" por sus propios camaradas
de la Brigada 2506 que huian de Playa Girón después de su derrota? Esa
circunstancia podría indicar que el propósito perseguido una vez
desembarcados era precisamente hacerlos aparecer como una supuesta
tropa rebelde. ¿Por qué intentar desembarcar subrepticiamente en playa
Mocambo, a solo unas millas de la Base Naval de EE.UU. en Guantánamo,
en momentos en que una flota mercenaria, escoltada por la marina de
EE.UU. se acercaba a su destino final en las playas de Girón? ¿Por qué
trasladar morteros de 81 mm o cañones sin retroceso de 75 mm como no
fuera para disparar contra la Base y provocar un terrible incidente de
consecuencias imprevisibles en un momento tan crítico? ¿Existió alguna
relación entre esta operación y los planes de autoagresión a la base
yanqui que fraguaban en esos momentos los agentes de la CIA Sorí
Marín, Díaz Hanscon y González Corzo? ¿Acaso no era otra artimaña de
la CIA para obligar al presidente Kennedy a autorizar la invasión
directa de sus fuerzas armadas? Sea o no cierto, aquella nueva
jugarreta de la CIA también fracasó.
En correspondencia con aquella política criminal, los planes de
asesinato contra Fidel Castro durante sus visitas a Estados Unidos
tampoco cesaron antes de Playa Girón. Los servicios especiales
norteamericanos y sus mercenarios de origen cubano desarrollaron todos
los elementos de guerra sucia antes de Girón. Los exiguos grupos de
bandidos que habían sobrevivido a la Limpia del Escambray se
dispersaron y ocultaron cobardemente en espera de la prometida
invasión. A pesar de contar con la más poderosa base de operaciones
secretas en el Caribe que actuaba desde Miami y el apoyo de grupos
mercenarios dentro y fuera del país, la CIA no pudo lograr su objetivo
final.
Para ese entonces, los sueños del imperio de una oposición
unificada y organizada dentro del país, la existencia de una guerra
irregular en las montañas de Cuba y de una insurrección general arma
da capaz de apoyar la invasión mercenaria eran parte ya del fracaso
total que sobrevendría más tarde el 19 de abril en Playa Girón, todo
lo cual propinó el golpe mortal al Programa de Acciones Encubiertas de
Eisenhower. El propio Inspector General de la CIA, incapaz de
reconocer aquella realidad, pocos meses después se lamentó escribiendo
en su informe "[...] el estudio de toda la inteligencia disponible
hubiera demostrado a los funcionarios de la Agencia que las
operaciones paramilitares clandestinas habían fracasado casi
totalmente, que no había un movimiento clandestino efectivo controlado
para unirse a las fuerzas invasoras [...]" Su prepotencia le impedía
añadir a su informe las verdaderas causas de la derrota mayor sufrida
por la CIA hasta entonces.
Después de la derrota en Playa Girón, el gobierno norteamericano no
solo continuó su incesante obsesión, sino que multiplicaron
sistemáticamente en los años sucesivos los complots de asesinato,
todos los cuales fueron descubiertos y liquidados gracias a la acción
popular. Fue la acción del pueblo, dirigido por Fidel Castro, quien
neutralizó a aquellas organizaciones contrarrevolucionarias en todo el
período. Fue a través suyo que los incipientes órganos de la seguridad
del Estado habían penetrado y liquidado muchas de esas acciones y se
quebró así, por vez primera, el mito de la invencibilidad del imperio
norteamericano. |