SAN
CRISTÓBAL.— "El fútbol es como un espejo en el que se ve la realidad",
expresó el presidente venezolano, Hugo Chávez Frías, al inaugurar
anoche la Copa América, en la capital del estado andino de Táchira,
acompañado del presidente de Bolivia, Evo Morales, y del astro
argentino Diego Armando Maradona, encargado de patear el balón que dio
inicio al partido Venezuela-Bolivia, que concluyó con empate de dos
goles.
Desde este martes y hasta el 15 de julio próximo, toda Venezuela
vibrará al compás del fútbol. "Para Bolívar —aseguró Chávez en su
saludo a las doce selecciones en competencia—, la Patria es América;
hoy, para nosotros, la Copa es América".
Con esas palabras se desataba la pasión de todo un pueblo por el
fútbol. El sobrio, pero hermoso espectáculo inaugural, celebraba en
los cantos y bailes típicos venezolanos a los cientos de hombres y
mujeres que en los últimos dos años trabajaron duramente, para que el
país cuente hoy con nueve excelentes estadios (construidos unos,
ampliados y remozados otros), en las nueve ciudades sede, donde se
cumple el sueño de organizar, por primera vez en el país sudamericano,
la Copa América de 91 años de existencia.
La alegría colectiva, el orgullo que se siente en las calles y en
los centros donde se han colocado pantallas gigantes para el disfrute
del evento futbolístico, refleja el agradecimiento del pueblo al
Gobierno bolivariano, que apostó a la organización exitosa en
Venezuela del evento de fútbol más importante del continente y el más
antiguo del mundo.
En la primera jornada, la noticia fue la goleada del equipo
peruano, 3-0 frente al seleccionado de Uruguay, bicampeón mundial y 14
veces campeón de América.
Y en la inaugural, venezolanos y bolivianos lo dieron todo en el
terreno para finalmente empatar. Al término del partido, mientras los
atletas se saludaban en el campo, en las gradas dos amigos, los
presidentes Evo y Chávez también se abrazaban.