Ni el más duro esfuerzo que impone la marcha cotidiana por áreas
montañosas, zonas selváticas o el cruce de ríos, impiden a
epidemiólogos cubanos estudiar y contribuir al control de enfermedades
que afectan hoy a pobladores de comunidades intrincadas de Guatemala.
En el oriental departamento guatemalteco de Jalapa los cooperantes
cubanos realizan pesquisas en áreas de riesgo, imparten charlas sobre
las enfermedades más comunes y ayudan en campañas de vacunación.
El doctor Pedro Castro significó que en ese sitio de la geografía
guatemalteca "la Epidemiología tiene un vasto campo, dada las
condiciones de morbilidad, los problemas sociales y medio
ambientales", destaca un despacho de Prensa Latina.
En este lugar los médicos cubanos realizaron un estudio sobre el
Mal de Chagas, enfermedad con alta incidencia en la población chortí,
que habita en el oriente del país, la región más pobre, mal que según
especialistas, es transmitido por un vector conocido como la chinche
picuda, y aunque en los primeros momentos no se evidencian sus
efectos, a los 10 o 20 años ocasiona el agrandamiento del corazón y
provoca la muerte.
Otro problema de incidencia en la zona es el Síndrome de
Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), que muchas veces aparece
conjuntamente con la tuberculosis.
También los epidemiólogos cubanos ofrecieron talleres de
capacitación a los trabajadores del hospital local, de los centros de
salud y de las áreas montañosas sobre el diagnóstico, la pesquisa y el
seguimiento que se debe dar a los casos.
Los cooperantes de la Isla atienden cuatro de los ocho municipios
de Jalapa, que tiene una población estimada de 250 mil habitantes,
donde una de sus más recientes contribuciones fue la participación en
la campaña emprendida por el ministerio de Salud para la vacunación
contra la rubéola y el sarampión, durante la cual el 99 por ciento de
los habitantes del departamento fueron inmunizados