De
rotunda, indiscutible e histórica victoria, calificó el canciller
Felipe Pérez Roque la decisión del V Periodo de Sesiones del Consejo
de Derechos Humanos (CDH), en Ginebra, de poner fin al mandato de la
denominada relatora especial para Cuba, tras 20 años de manipulación
del tema por parte de la administración estadounidense contra la Isla.
Pérez Roque resaltó que este triunfo se lo "dedicamos a Fidel,
quien con su magisterio nos enseñó a ser consecuentes con
losprincipios y a resistir con dignidad" y además "fue también nuestro
homenaje a la vida y a la obra de la compañera Vilma Espín".
Puntualizó, igualmente, que lo acontecido en el CDH es un acto de
elemental justicia de la comunidad internacional hacia el pueblo
cubano.
En diálogo con la prensa nacional y extranjera en la sede del
MINREX, Felipe aseveró que este logro tiene el valor adicional de
haberse producido "en medio de brutales presiones del gobierno de
Estados Unidos" que incluyeron hasta "llamadas personales del
presidente Bush y otras gestiones de alto nivel".
Incluso, a los países de la Unión Europea no les quedó más opción
que aceptar la descontinuación del desprestigiado mandato contra Cuba,
como única vía para tratar de darle credibilidad al Consejo, cuyo
primer año de vida se cumple ahora.
La administración Bush "ya no cuenta con el último pretexto para
mantener el bloqueo", enfatizó.
Sostuvo que también es un importante episodio de reparación hacia
el pueblo cubano, que tiene a más de 40 000 de sus hijos colaborando
en más de 100 naciones y un reconocimiento a la posición de la isla en
defensa del Tercer Mundo y al frente del Movimiento de Países No
Alineados.
Ahora quedará por ver —acotó— si los países industrializados, que
utilizaron a la antigua CDH como instrumento para tratar de imponer
sus concepciones y su visión política, están dispuestos realmente a
trabajar sobre la base de los principios de universalidad,
imparcialidad, objetividad, no selectividad, diálogo constructivo y
cooperación.